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24/06/2018

La huelga de Avianca

Francisco M. M… / Jueves, 12 Octubre 2017 - 12:58

"El hombre se descubre cuando se mide con los obstáculos". Antoine de Saint Exupéry

Más de 700 pilotos de la línea aérea Avianca afiliados a la Asociación Colombiana de Aviadores Civiles (ACDAC) se encuentran en pie de lucha a través de un paro laboral que busca mejorar las condiciones de trabajo, en aras de la seguridad y la igualdad de salarios, ya que pilotos de otras aerolíneas tienen mejores condiciones laborales. Esto no es nada justo.

Germán Efromovich, presidente y accionista mayoritario de la aerolínea, ha ignorado todo el apoyo que los pilotos han dado a la compañía en los tiempos difíciles y ha tomado una posición que amenaza con despedir a los aviadores. Por otra parte, se ha iniciado una fuerte campaña en medios, dentro y fuera del país, en contra de los pilotos sindicalizados, lo cual es un error que deja clara la intención de la empresa: acabar con el gremio.

Esto provocará, en los próximos días, una larga cadena de paros y huelgas de todo tipo en el país en apoyo a los aviadores, porque no creo que los trabajadores colombianos estén dispuestos a permitir antecedentes de violación a sus derechos laborales, como el derecho de asociación sindical o huelga.

Las autoridades y el gobierno de Colombia han autorizado la contratación de pilotos extranjeros para ocupar esos más de 700 puestos en las cabinas de sus aeronaves, y ya han iniciado vuelos con los primeros pilotos llegados de Europa (Portugal) en las frecuencias de vuelo entre Madrid y Bogotá, pero estos laboran bajo el mando de un comandante colombiano.

Quizá valdría la pena conocer con qué tipo de licencia, el salario y las condiciones contractuales que Avianca les ha ofrecido a estos expatriados, porque no creo que vengan hasta el otro lado del mundo para ganar los sueldos que tienen los pilotos colombianos, que convertidos a dólares están muy por debajo de los que se pagan en nuestro continente o en Europa. Tampoco se han de acercar a los salarios que las aerolíneas asiáticas ofrecen a sus pilotos, a menos de que sean novatos sin experiencia.

Sería importante conocer qué tipo de adiestramiento se le ha dado a esos pilotos europeos y descubrir si están familiarizados con la técnica de vuelo y procedimientos de Avianca, así como las particularidades de los aeropuertos que pueden ser complicadas, si ya han pasado los exámenes sobre reglamentación aérea colombiana o si han completado exámenes médicos que los califiquen física y mentalmente para hacer el trabajo.

En muchos países del Planeta en donde vuelan pilotos extranjeros, primero se implementaron programas y estrategias con la ayuda de sus pilotos nacionales para hacer crecer a sus fuentes de trabajo, aunque las resistencias han sido muchas y normales.

Ha llevado años hacer funcionar este esquema, por lo que implementarlo con la premura y sin la planeación necesaria, bajo los motivos con que lo está haciendo la dirección de Avianca, respaldada por las autoridades aeronáuticas, podría traer problemas muy serios e impactar en algún momento en la seguridad de sus operaciones.

La historia ya ha demostrado que la única manera de solucionar estos asuntos es con base en el diálogo y la negociación, y que una posición de enfrentamiento sólo trae problemas mayores.

En este caso, el señor Efromovich es quien debería reconocer el problema que está a la vista. Sus motivos y las consecuencias de usar el hígado en lugar del cerebro se salen de tono; comete el error de convertirse en enemigo de sus aviadores. Hablando metafóricamente, se pone en contra de aquellos que están encargados de dar vueltas a la manivela de la máquina de donde salen los dólares.

Quizá Efromovich y sus seguidores no conocen bien la razón por la que un piloto comercial debe tener condiciones de trabajo que eviten altos índices de fatiga.

No están conscientes de que un piloto fatigado reacciona igual que una persona alcoholizada y parece ser que no saben que a un piloto no se le paga únicamente por despegar y aterrizar un avión, sino por lo que puede hacer en caso de una emergencia que puede poner en peligro la vida de sus pasajeros.

Al piloto se le paga un sueldo por tomar decisiones que a veces son necesarias en cuestiones de segundos, las cuales deben ser acertadas siempre en un cien por ciento, porque además en ello va su propia vida.

Los aviadores enfrentan diariamente condiciones de vuelo de todo tipo, largas jornadas de trabajo, cambio de husos horarios, condiciones de mal tiempo, vuelos nocturnos, demoras, aeropuertos y áreas complicadas, fallas mecánicas, etcétera. Al final del día, diríamos que por lo visto nada más los números cuentan para los dueños y directores.

No hay nada que pueda sustituir la experiencia, y los pilotos de Avianca la tienen. No tomar esto en cuenta resulta una seria amenaza a la seguridad, y ya hemos aprendido que eso puede ser muy peligroso.

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