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21/06/2018

Aeromar

Francisco M. M… / Miércoles, 9 Agosto 2017 - 15:41

En octubre de 1987, la aerolínea regional Aeromar inició sus operaciones con un avión francés ATR-42. Después de treinta años, la empresa sigue comprometida con la operación de una red aérea que explota rutas principalmente regionales. Como muchas otras empresas aéreas, esta empresa aérea ha tenido que enfrentar todo tipo de crisis económicas.

Las causas de dichas crisis son variadas. En los últimos años, Aeromar ha enfrentado problemas relacionados a la falta de productividad de sus tripulaciones de vuelo.

Efectivamente, platicando con un colega piloto de la empresa sobre sus condiciones contractuales me sorprendió darme cuenta de que su contrato está repleto de "candados" y todo tipo de restricciones que limitan, solo como un ejemplo, las horas de vuelo, las cuales están debajo de las 90 que por ley podrían volar mensualmente.

Lo mismo sucede con el contrato de los sobrecargos, quienes por cierto se encuentran en la puerta de una nueva revisión contractual. No es un secreto que desde hace tiempo Aeromar enfrenta una difícil situación financiera, debido a que sus contratos han estado sumamente contaminados de tipo de restricciones que han reducido enormemente la productividad. A su vez, estas cláusulas han aumentado el costo de operación de manera importante, han restringido su crecimiento y han impactado las finanzas de la aerolínea de manera negativa.

Quizá sea el momento de llevar a cabo un pacto temporal más allá de los contratos en aras de lograr mayor productividad en beneficio de la empresa y mayores beneficios económicos para los trabajadores, porque después de todo no estamos en los tiempos de esperar que ganaremos más trabajando menos.

Aerolíneas de fama internacional han llevado a cabo este tipo de esquemas basados en la productividad y han tenido mucho éxito. Creo que en México ya es tiempo de dejar atrás los antiguos, complicados y manoseados criterios contractuales para lograr mejores condiciones y beneficios para todos.

Con esto en mente, quisiera comentar que las condiciones laborales y mi contrato con Turkish Airlines era de solo 5 hojas y tengo que decir con toda honestidad que las condiciones generales y percepciones fueron muy superiores a las que tuve durante 39 años trabajando con Aeroméxico, las cuales eran complicadas y restrictivas de acuerdo con el contrato que firme con Asociación Sindical de Pilotos Aviadores de México (ASPA).

Volviendo al caso de Aeromar, no se trata de renunciar a los derechos contractuales logrados a través de años de lucha sindical, sino de una tregua temporal necesaria que remueva esos "candados" y restricciones para aumentar la productividad, mejorar las finanzas de la aerolínea, lograr mayores beneficios económicos para los trabajadores y asegurar su viabilidad y crecimiento.

La administración de Aeromar ha sido acusado de terrorismo laboral. Personalmente, creo que no se le puede llamar así a un honesto intento por parte de Andrés Fabre, su director general, (quien además conoce muy bien la función sindical porque la ha vivido) de hacer conciencia entre los trabajadores de la difícil situación de su aerolínea.

Solo hay que recordar aquellas juntas de la Dirección de Aeroméxico con sus trabajadores llamadas "Como Vamos”, las cuales fueron todo un éxito de comunicación interna y abrieron muchas posibilidades que hoy son una realidad. Dichas ayudaron en mucho a convertir a Aeroméxico en una aerolínea con crecimiento sostenido reconocida internacionalmente. ¿Porque no aceptar esos intentos de comunicación que se llevan a cabo entre Aeromar y sus trabajadores con un esquema de comunicación parecido? Después de todo, la empresa desea seguir en la lucha por mantenerse como negocio y como una fuente de trabajo estable proyectada hacia el futuro. Quiero pensar que sus trabajadores también desean lo mismo.

La situación no es nada fácil y tanto los administradores como los trabajadores deberían tomar acciones concretas, rápidas y eficaces para que Aeromar no llegue a enfrentar un grave problema financiero que podría llevarla incluso a una quiebra, como ya se ha visto varias en México.

La administración tiene una gran responsabilidad y desde luego los sindicatos también. Ojalá que todos juntos logren esquemas productivos que los lleven a lograr beneficios mutuos por el bien de Aeromar, de todos sus trabajadores, y de los miles de pasajeros que utilizan sus servicios.

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