
Mientras ingresamos al 2026, la industria de la aviación presenta un panorama que podría describirse como “cielos parcialmente nublados con turbulencia ocasional”.
Y aun así, la industria del transporte aéreo continúa demostrando una notable capacidad de adaptación ante un panorama global marcado por la volatilidad comercial, las tensiones geopolíticas y los desafíos estructurales de la transición energética.
Según el informe “Global Outlook for Air Transport”[i] de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), publicado en diciembre de 2025, el sector aéreo se encamina hacia un 2026 con cifras récord en varios indicadores, aunque con márgenes de rentabilidad que siguen siendo “extraordinariamente estrechos” para una industria de su magnitud e importancia económica.
Un año de cifras históricas con rentabilidad modesta
En este reporte podemos visualizar cómo las proyecciones para 2026 anticipan que el número de pasajeros alcanzará los 5,200 millones, mientras que los volúmenes de carga llegarán a 71,6 millones de toneladas. En términos de rentabilidad, se espera que las aerolíneas obtengan un beneficio neto combinado de 41,000 millones de dólares, superando los 39,500 millones proyectados para 2025 y estableciendo un nuevo récord histórico. Por primera vez, los ingresos totales de la industria superarán el umbral del billón de dólares.
Sin embargo, es importante pone en perspectiva estas cifras. El margen de beneficio neto se mantendrá estable en apenas un 3,9%, lo que representa una ganancia de solo “7,90 dólares por pasajero transportado”. Willie Walsh, director general de IATA, ya lo había mencionado con contundencia, cuando señaló que “los márgenes a nivel industrial siguen siendo una miseria considerando el valor que crean las aerolíneas al conectar a personas y economías. Están en el núcleo de una cadena de valor que sustenta casi el 4% de la economía global y sostiene 87 millones de empleos.”
Ya en mí ultimo articulo de 2025 “Adiós al 2025” hacia mención a estos comentarios de Willie Walsh que además también señalaba una paradoja sobre que “Apple va a ganar más vendiendo una funda de iPhone que las aerolíneas transportando al pasajero promedio.”
Y esta paradoja ilustra la realidad de un sector donde empresas individuales de otros rubros pueden generar en un solo trimestre lo que toda la industria aérea obtiene en un año completo.
Tráfico de pasajeros: Asia Pacífico lidera el crecimiento
El tráfico de pasajeros, medido en pasajeros-kilómetro transportados (RPK), crecerá un 4,9% interanual en 2026, que presenta una desaceleración moderada respecto a 2025 que se explica principalmente por restricciones persistentes del lado de la oferta, incluyendo la limitada disponibilidad de aeronaves y la escasez de mano de obra especializada.
No obstante, Asia Pacífico liderará el crecimiento regional con una expansión del 7,3%, impulsada por el dinamismo económico de China, India y Vietnam. El restablecimiento de vuelos directos entre China e India tras cinco años de suspensión representa un hito significativo para la conectividad entre las dos naciones más pobladas del mundo. Oriente Medio mantendrá su expansión del 6,1%. Europa, en un mercado más maduro, crecerá un 3,8%, y Norteamérica, partiendo de una base deprimida en 2025, repuntará modestamente con un 1,5%.
Por nuestra parte en América Latina mostrará señales alentadoras de mejora estructural para 2026, posicionándose como una de las regiones con mejor desempeño relativo en términos de crecimiento de tráfico, aunque con desafíos persistentes en rentabilidad.
Su crecimiento para esta región, está proyectado del 6,6% en RPK para 2026 sitúa a la región por encima del promedio global de 4,9%, consolidando la tendencia positiva observada en 2025 cuando el crecimiento alcanzó el 7,1%. Este dinamismo se sustenta en varios factores. Brasil lidera la expansión gracias a la recuperación de su mercado doméstico sur, particularmente tras las inundaciones de 2024 que afectaron severamente las operaciones. Argentina ha experimentado una evolución positiva del mercado gracias a la mejora de su situación macroeconómica, la desregulación del mercado y medidas específicas como la política de “cielos abiertos”. Panamá encabeza el crecimiento en Centroamérica aprovechando su ubicación estratégica y capacidades de conexión, mientras que el Caribe, especialmente República Dominicana, está alcanzando máximos históricos impulsado por un turismo resiliente.
El factor de ocupación se mantendrá elevado en 83,9%, prácticamente sin cambios respecto a 2025, reflejando una gestión de capacidad disciplinada.
Carga aérea: el facilitador en tiempos de incertidumbre
En el segmento de carga aérea, este demostró ser un habilitador crítico durante la volatilidad comercial de 2025, facilitando la adaptación rápida de las cadenas de suministro ante los anuncios de aranceles. El valor del comercio transportado por vía aérea creció un 25% interanual entre enero y agosto de 2025, mientras que el comercio marítimo apenas aumentó un 1%.
Para 2026, IATA proyecta un crecimiento del tráfico de carga del 2,6%, moderándose respecto a 2025 pero manteniéndose robusto gracias a la demanda sostenida de bienes de alto valor y sensibles al tiempo, particularmente impulsada por el comercio electrónico y los semiconductores relacionados con la inteligencia artificial. En la actualidad en la que la velocidad importa más, el transporte aéreo de carga aérea sin duda sigue siendo la opción preferida.
El desafío de la sostenibilidad y el SAF
Uno de los aspectos más preocupantes del informe de IATA es el lento avance en materia de combustibles sostenibles de aviación (SAF). Se proyecta que el SAF cubrirá menos del 1% del consumo total de combustible en 2026, esto denota la ineficacia del entorno regulatorio actual. La producción esperada de 2,4 millones de toneladas representa apenas el 0,8% del consumo total de combustible.
Además, IATA señala que la creciente demanda eléctrica de los centros de datos asociados a la inteligencia artificial está intensificando la competencia por los recursos de energía renovable limitados, dificultando asegurar insumos asequibles para la producción de SAF. Sin políticas coordinadas que prioricen las energías renovables y protejan las necesidades de combustibles líquidos, esto podría retrasar la descarbonización de la aviación y desviar inversiones de soluciones climáticas críticas.
Cabe destacar que el reporte enfatiza que mientras las inversiones en inteligencia artificial podrían alcanzar los 500,000 millones de dólares en 2026, las inversiones en combustibles de bajas emisiones se limitan a unos 30,000 millones de dólares anuales. IATA estima que se necesitarían inversiones promedio de 174,000 millones de dólares anuales hasta 2050 para asegurar el suministro de SAF y cumplir con los objetivos de descarbonización del sector.
Desafíos estructurales: la flota faltante
Uno de los desafíos persistentes de la industria y que continua durante este año es la escasez global de aeronaves. Los retrasos en entregas han generado un déficit acumulado de más de 5,300 aeronaves respecto a la tendencia prepandemia. La cartera de pedidos supera las 17,000 aeronaves, equivalente a casi el 60% de la flota activa, cuando históricamente esta proporción se mantenía entre el 30% y el 40%.
Esto, está obligando a las aerolíneas a retener aeronaves más antiguas por más tiempo del planificado, incrementando los costos de mantenimiento y combustible mientras retrasan el progreso en eficiencia y sostenibilidad. La edad promedio de la flota está aumentando, y la normalización de las entregas no se espera antes de 2031-2034.
Panorama regional
En términos de rentabilidad absoluta, Europa se posicionará como la región con mayores beneficios netos, alcanzando los 14,000 millones de dólares, impulsada en gran medida por el desempeño estelar de Turquía. Sin embargo, Oriente Medio mantiene su posición como la región con los márgenes más altos, proyectando un margen neto del 9,3% y ganancias de 28,60 dólares por pasajero, muy por encima del promedio global.
Norteamérica enfrenta vientos en contra significativos, incluyendo el estancamiento de la demanda doméstica, la escasez de controladores de tráfico aéreo y presiones laborales, aunque se espera una recuperación gradual en 2026 partiendo de la base deprimida de 2025. América Latina muestra señales de mejora estructural, beneficiándose de la estabilización económica y la mayor conectividad intrarregional, con Brasil, Argentina y el Caribe liderando la expansión.
Perspectiva para el 2026.
El transporte aéreo entra a 2026 con fundamentos sólidos, pero arrastrando desafíos estructurales que exigen atención urgente. Hablamos de una industria que conecta personas y economías, que sustenta el 4% del PIB global y genera 87 millones de empleos, y sin embargo opera con márgenes que difícilmente reflejan su verdadera contribución al mundo.
El récord de beneficios proyectado por la IATA para 2026 es, una vez más, testimonio de la resiliencia y adaptabilidad del sector. Quienes seguimos de cerca esta industria sabemos que la aviación siempre encuentra la manera de sortear las turbulencias, ya sean económicas, sanitarias o geopolíticas. Pero este nuevo récord también nos recuerda que el sector necesita un entorno regulatorio más coherente y políticas públicas que reconozcan su rol esencial en la economía global.
La transición energética avanza demasiado lento. Las restricciones de oferta de aeronaves persisten. La competencia por recursos renovables se intensifica mientras la inteligencia artificial acapara inversiones y energía que podrían destinarse a la descarbonización del transporte. Que el SAF represente menos del 1% del consumo de combustible en 2026 es, como señala IATA, un veredicto inequívoco sobre la ineficacia del actual marco regulatorio. No priorizar la producción de combustibles sostenibles para una industria que contribuye directamente con el 4% del PIB global y tiene un efecto multiplicador sobre prácticamente todos los sectores económicos es, sencillamente, una mala decisión de política pública.
En cuanto a nuestra región, América Latina entra a 2026 con fundamentos de demanda sólidos y mejoras operativas tangibles. Brasil recuperándose, Argentina beneficiándose de la apertura de cielos, Panamá consolidándose como hub estratégico y el Caribe en máximos históricos. El desafío pendiente sigue siendo el de siempre: traducir ese dinamismo comercial en rentabilidad sostenible. Lograrlo dependerá de la estabilidad macroeconómica regional, de la resolución de los procesos de reestructuración que aún atraviesan algunas aerolíneas, y de la capacidad del sector para gestionar su exposición cambiaria en mercados inherentemente volátiles.
La aviación seguirá volando. Eso nunca ha estado en duda. La pregunta que debemos hacernos es si lo hará con los recursos y el apoyo que merece una industria verdaderamente esencial para el desarrollo global.
Estoy encantada de estar de vuelta en esta columna, y de que me acompañen todos los lunes durante este 2026 para estar analizando y revisando que nos trae la industria aérea este año.
¡Hasta el próximo vuelo!
Era Calderón
“Los artículos firmados son responsabilidad exclusiva de sus autores y pueden o no reflejar el criterio de A21”
[i]Encuentra el reporte aquí https://www.iata.org/en/publications/economics/reports/global-outlook-for-air-transport-december-2025/







