
Mi reflexión sobre el año aéreo global y los vientos políticos que apuntan a 2026.
El 2025 ha sido un año de mucho movimiento y contrastes en la industria aérea a nivel mundial. Si bien la demanda de viajes aéreos se mantuvo firme, varios factores generaron turbulencias significativas, desde accidentes inesperados que estremecieron los titulares, tensiones políticas que han puesto en jaque acuerdos bilaterales y la amenaza de renegociaciones comerciales que podrían redibujar el mapa logístico de Norteamérica; hasta ataques cibernéticos y revisiones técnicas que impactaron a los principales fabricantes. El día de hoy te invito a que me acompañes a que exploremos los eventos más relevantes del año, divididos por cuatrimestres, y analizaremos las perspectivas para el 2026.
- A) 1er cuatrimestre: un Comienzo Inestable
Los primeros cuatro meses del año sacudieron a la industria, con una secuencia de accidentes.
La serie de fatalidades comenzó el 29 de enero, cuando un helicóptero militar colisionó con un avión de American Airlines en Washington D.C., un evento devastador que dejó 67 muertos y reabrió el debate sobre la coordinación civil‑militar en el espacio aéreo restringido de la capital estadounidense.
Apenas dos días después, el 31 de enero, un avión ambulancia con seis personas a bordo se estrelló, dejando cero sobrevivientes y nuevamente encendiendo alarmas sobre la presión operativa y los protocolos de vuelo en misiones críticas.
Estos dos accidentes, tan cercanos en el calendario y con tanta exposición mediática, marcaron el tono de un cuatrimestre particularmente sensible para la seguridad aérea mundial, que reactivo el debate sobre la fatiga operativa, el mantenimiento y la presión de la demanda.
Estos generaron preocupación en la industria y entre los viajeros. Entre enero y abril se registraron más de una decena de accidentes e incidentes graves a nivel global, varios de ellos fatales. Aunque estadísticamente la aviación continúa siendo extremadamente segura, el impacto mediático de accidentes concentrados en un breve periodo llevó a reguladores y fabricantes a acelerar procesos de inspección. Estos incidentes dejaron un saldo de más de 200 víctimas fatales.
En paralelo, comenzaron a intensificarse los reportes de retrasos en entregas de aeronaves, afectaciones operativas y cuellos de botella en talleres certificados debido a la creciente dependencia de piezas específicas, especialmente de motores.
- B) 2do Cuatrimestre: Incidentes Aislados y Preocupación Constante
Aunque la frecuencia de accidentes disminuyó entre mayo y agosto, en comparación con el primer cuatrimestre, la preocupación por la seguridad aérea persistió, en virtud de otros accidentes como el Accidente de Air India que dejó 241 fallecidos.
En este periodo las auditorías se incrementaron. Aerolíneas alrededor del mundo reportaron revisiones no programadas, tiempos fuera de servicio más prolongados y efectos en la disponibilidad de sus flotas.
En América del Norte, Europa y Asia, autoridades aeronáuticas pidieron a operadores reforzar las inspecciones en componentes específicos, sobre todo en aviones de alta utilización tras el boom postpandemia del turismo.
Este periodo también coincidió con mayor tensión laboral en algunas aerolíneas, especialmente por falta de pilotos e ingenieros certificados, situación que elevó el escrutinio sobre jornadas y cargas de trabajo.
- C) 3er Cuatrimestre: Revisiones y Adaptaciones
Durante este período, la industria aérea se enfocó en abordar los problemas identificados en los meses anteriores. Los fabricantes de aeronaves y motores implementaron programas de revisión y mantenimiento para garantizar la seguridad de las flotas
La revisión global de motores PW1100G‑JM, que afectaron a aviones Airbus A320neo, continuaron generando interrupciones en las operaciones de varias aerolíneas a nivel mundial. Se estima que este problema persistirá hasta 2026, afectando la capacidad de vuelo de las aerolíneas y generando costos adicionales
El último tramo del año trajo consigo nuevos desafíos para Airbus, uno de los principales fabricantes de aeronaves del mundo. Airbus comunicó la detección de un problema en el software de determinados modelos de la familia A320, afectando a unos 6,000 aviones y obligando a aplicar una actualización urgente, situación que pudo ser corregida relativamente rápido por las aerolíneas.
Como consecuencia de estas incidencias y de las inspecciones adicionales, Airbus se vio forzado a recortar su objetivo anual de entregas para 2025, situándolo en torno a 790 aviones comerciales, unos 30 menos que la previsión anterior.
Además, a partir de octubre, la aviación dejó de ser solo un tema técnico u operativo, en nuestro país también se convirtió también en uno político. En diciembre, el presidente Donald Trump reiteró que evaluará dejar expirar el T‑MEC (el cual vence en 2026 si no se renueva) para buscar un nuevo acuerdo comercial. Este punto es bastante importante ya que México actualmente es el principal socio comercial de Estados Unidos, con más de 74 mil millones de dólares comercializados hasta agosto de 2025.
Más del 80% de las exportaciones mexicanas a EU entran con arancel cero gracias al T‑MEC. Cualquier modificación afectaría logística, industria automotriz, manufactura, y sí, también al sector aéreo. Y si Estados Unidos cuestiona un tratado multilateral como el T‑MEC, es lógico anticipar que podría aplicar el mismo enfoque al acuerdo bilateral de transporte aéreo, firmado en diciembre de 20215, ya que a la fecha con las sanciones impuestas por el Departamento de Transporte (DOT) a diversas aerolíneas en México, y de la cual aún estamos esperando una respuesta por parte del DOT, ante la respuesta dada por México a estas sanciones; es posible que nuestro país, ya urgido por la cancelación de nuevas rutas a Estados Unidos, busque una reforma a este tratado para una mayor claridad, protección y equilibrio en la relación aérea bilateral.
A pesar de estos desafíos, la industria aérea se mantiene optimista sobre el futuro. La Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) prevé que las aerolíneas alcanzarán un récord mundial en 2026, con un aumento en el número de pasajeros y una mejora en la rentabilidad. Sin embargo, la IATA también advierte sobre posibles turbulencias debido a problemas en la cadena de suministro y crecientes cargas regulatorias.
Mis Expectativas para el 2026
De cara al 2026, se espera que la industria aérea continúe su recuperación, impulsada por la demanda de viajes y la normalización del turismo internacional. Sin embargo, varios factores podrían influir en el desempeño del sector:
- Resolución de problemas técnicos: La capacidad de Airbus y Pratt & Whitney para resolver los problemas técnicos que afectaron sus productos en 2025 será crucial para garantizar la estabilidad de las operaciones aéreas
- Adopción de combustibles sostenibles: La industria aérea está comprometida con la reducción de su huella de carbono. La adopción de combustibles de aviación sostenibles (SAF) será clave para alcanzar este objetivo, aunque la disponibilidad y el costo de estos combustibles siguen siendo un obstáculo.
- Infraestructura aeroportuaria: La modernización y expansión de los aeropuertos será esencial para hacer frente al creciente número de pasajeros. Se espera que varios aeropuertos importantes inauguren nuevas terminales o pistas en 2026.
- Panorama económico global: La evolución de la economía mundial, incluyendo factores como el precio del petróleo y las tensiones geopolíticas, podría tener un impacto significativo en la demanda de viajes aéreos y la rentabilidad de las aerolíneas.
Además, en medio de la turbulencia, la IATA publicó su previsión económica anual para 2026, la cual muestra una industria aérea que estabiliza su rentabilidad, pero no logra romper sus límites estructurales. El resultado es un año con utilidades históricas, pero con márgenes que siguen siendo demasiado bajos para el tamaño, complejidad e importancia económica del sector.
Los datos son contundentes:
- 41,000 millones de dólares estadounidenses (USD) en utilidades netas para 2026, lo que sería un máximo histórico en la industria.
- Con un margen neto del 3.9%, igual que en 2025.
- El beneficio por pasajero sería de aproximadamente $7.90 USD, muy inferior al valor que genera cada viaje.
- Factores de ocupación en 83.8%, un récord mundial.
- 5,200 millones de pasajeros en 2026, lo que reflejaría un crecimiento de 4.4%.
- Volumen de carga de 71.6 millones de toneladas, en alza.
- Ingresos totales de 1.053 billones USD.
- ROIC (retorno sobre el capital invertido) de 6.8%.
De estos datos, el más relevante no es la ganancia, sino el margen. Un margen de 3.9% implica que, por cada 100 dólares de ingreso, solo quedan 3.9 dólares como utilidad. Esto confirma que “la industria aérea genera mucho flujo, pero poca utilidad real”, lo que IATA resume como la paradoja del sector:
“Apple gana más vendiendo una funda para iPhone que lo que ganan las aerolíneas transportando a un pasajero promedio.”
La industria es imprescindible para la economía mundial, pero continúa operando con márgenes mínimos y bajo enormes presiones operativas y regulatorias.
Un punto importante a contemplar son los “riesgos estructurales”, que de acuerdo con la IATA son el verdadero talón de Aquiles, y para ello identifica riesgos profundos que explican por qué la industria no puede superar márgenes de 4%:
- a) Cadenas de suministro saturadas
- Demoras en la producción de fuselajes
- Falta de motores
- Envejecimiento forzado de flotas
- Mayor mantenimiento
Esto genera más costos, menos capacidad y una presión que se extenderá más allá de 2026.
- b) Regulación creciente
Especialmente en Europa (con el Reglamento UE 2023/2405 o ReFuelEU, derechos del pasajero).
En contraste, Estados Unidos de Norteamérica, avanza en desregulación, generando asimetrías competitivas.
- c) Costos de infraestructura aeroportuaria
- Tarifas al alza
- Saturación en aeropuertos clave
- Infraestructura ATC rezagada (excepto en Estados Unidos, que planea modernización)
- d) Geopolítica
- Conflictos regionales
- Costos por redireccionamiento
- Tensiones comerciales globales
Estos factores hacen que la industria permanezca extremadamente vulnerable a shocks externos.
En resumen, el 2025 ha sido un año de desafíos y transiciones para la aviación global. Si bien la industria ha demostrado su capacidad de recuperación, será crucial abordar los problemas técnicos, mejorar la cadena de suministro y adaptarse a un entorno regulatorio y económico en constante evolución para garantizar un futuro próspero y sostenible en 2026 y más allá.
Si 2025 fue el año de la alerta, 2026 será el año de las decisiones.
La industria aérea tendrá que demostrar, una vez más, que sabe volar incluso en las tormentas más políticas.
Con esta entrega aterrizo el vuelo de mi columna “Era de Aviación” por este 2025, un año que nos puso a prueba, nos sorprendió, nos exigió y, sobre todo, reafirmó nuestra pasión por este mundo fascinante que tantas historias, retos y aprendizajes nos regala.
Gracias por acompañarme en cada análisis, en cada reflexión y en cada despegue editorial.
Gracias por leer, por cuestionar, por compartir y por seguir haciendo de esta comunidad un espacio donde la aviación se vive con conocimiento, con emoción y con verdadero compromiso.
Les deseo unas fiestas llenas de paz, salud y momentos inolvidables en compañía de sus familias y seres queridos.
Que el cierre de este año nos encuentre agradecidos, y que el próximo nos reciba con nuevos cielos por explorar.
Nos vemos en 2026 para seguir conversando, analizando y disfrutando juntos de lo que más nos apasiona: la aviación.
Con gratitud.
¡Hasta el 2026!
Erándeni Calderón.
“Los artículos firmados son responsabilidad exclusiva de sus autores y pueden o no reflejar el criterio de A21”







