
Hace unos días, en la mañanera del pueblo, la Dra. Claudia Sheinbaum comentó que le habían llegado cartas de las aerolíneas de carga que operan en el AIFA donde le expresaban que estaban muy contentas con el cambio de sus operaciones a ese aeropuerto.
Por su parte, el director del AIFA, Isidoro Pastor, declaró que el 82.5 % de las aerolíneas estadounidenses que operan en el aeropuerto están satisfechas con los servicios y comentan que no tienen intención de regresar al AICM debido a las restricciones de horarios e infraestructura del aeropuerto capitalino.
Algunas cargueras dicen que en el AIFA se puede operar 24 horas, a diferencia del AICM donde gran parte de los vuelos de carga están limitados a la noche/madrugada lo que para ellos significa una gran ventaja.
Por otra parte, también se refieren a la infraestructura del aeropuerto (seguridad, instalaciones) como algo que ha sido bien recibido. El AIFA ha logrado colocarse como líder nacional en movilización de carga, por ejemplo, en el primer cuatrimestre de 2024 movió 142,979 toneladas, mucho más que el mismo periodo de 2023.
También se reporta que la carga aérea creció un 15 % en los primeros seis meses de operación completa de vuelos de carga, comparado con periodos anteriores y esto resulta normal si tomamos en cuenta que las líneas aéreas de carga han sido obligadas a operar en el Felipe Ángeles.
Tomando en cuenta estos datos, que son sus propios datos, vale la pena corroborar lo que hemos dicho en otras ocasiones en cuanto a que, si se sigue adecuando el aeropuerto AIFA puede ser un éxito (por ahora) operando aeronaves de carga y también manteniéndose al mismo tiempo como la principal base aérea militar del país.
Por su parte, los vuelos comerciales siguen sin cumplir las metas, el número de pasajeros transportados está muy por debajo de las expectativas y el aeropuerto sigue siendo subsidiado por el Gobierno Federal a través de nuestros impuestos.
Desde luego que más allá de los datos positivos referidos al principio de esta columna la carga aérea en el Felipe Ángeles todavía enfrenta retos importantes.
Las Tormentas eléctricas, neblina, condiciones climáticas adversas que no son raras en el valle de México causan retrasos o suspensión del suministro de combustible y esto afecta muchas veces las cadenas de distribución y horarios y otras veces la carga de artículos perecederos que no puede esperar.
Aunque la infraestructura aérea está más o menos bien, algunas críticas mencionan que el aeropuerto queda más lejos del centro de la Ciudad de México, y la conectividad vial, transporte público y falta de seguridad representan desventajas para el personal, logística terrestre y tiempos de traslado.
Aunado a lo anterior, la carga debe ser llevada del AIFA a recintos aduanales que se encuentran en las inmediaciones del Aeropuerto Benito Juárez con toda la complicación logística y aumento de costos que esto representa.El aeropuerto sigue requiriendo apoyos financieros del gobierno para su operación y aunque recientemente se dice que ya comenzó a generar utilidades operativas los números solo los conocen los administradores militares ya que todo lo referente a sus cuentas no es de dominio público.
Últimamente hemos sido testigos de las represalias por parte del Gobierno de Estados Unidos y han habido tensiones o disputas respecto al acuerdo bilateral de servicios aéreos que incluye la reubicación de vuelos de carga porque esas aerolíneas cargueras han sido reubicadas de manera forzosa en el AIFA provocando costos adicionales y el consiguiente aumento de precios.
En resumen: parece que algunas de las cargueras parecen estar satisfechas con la operación en el AIFA, especialmente por las ventajas operativas que ofrece (más horarios, infraestructura moderna, menos restricciones) pero todavía hay áreas que deben ser mejoradas como la conectividad terrestre y la coordinación regulatoria entre otros, que a la larga podrían afectar su eficiencia o competitividad.
Empresas de carga, asociaciones del sector aéreo y organismos como IATA han mostrado su preocupación respecto al traslado de operaciones al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) y las condiciones actuales en ese aeropuerto.
Lufthansa Cargo ha dicho que el cambio al AIFA aumenta sus costos por tener que operar almacenes adicionales, además del transporte extra y la logística para trasladar carga entre AIFA y la Ciudad de México.
Se menciona que en AIFA los cobros de estacionamiento en rampas, pernocta, tarifas de aterrizaje, etc., pueden resultar mucho más altos en ciertos casos que los que existían en el AICM.
Faltan algunas aclaraciones en cuanto certificaciones importantes como ACC3‑RA3 para ciertos destinos que es un esquema regulatorio de seguridad para el transporte aéreo de carga y correo hacia la Unión Europea (UE) cuando estos vienen de aeropuertos ubicados en países que no son miembros de la UE (países terceros).
También se ha criticado que no haya suficiente personal aduanal, ni procesos operativos eficientes en ciertas áreas de inspección, almacenamiento, etc. además de carencias en la infraestructura de transporte terrestre para mover carga desde/hacia el aeropuerto.
Algunas cargueras han señalado que dividir operaciones entre el AIFA y el AICM complica trámites de aduana y despacho, especialmente cuando carga procedente de aviones pasajeros llegue a un aeropuerto y parte de la carga a otro.
Existe Preocupación de que los almacenes o recintos fiscales no estén todavía completamente capacitados para atender ciertos tipos de carga crítica: refrigerada, perecedera, animales vivos, etc.
Al estar el AIFA más lejos de algunas zonas de la Ciudad de México, muchas cargueras se quejan de que los costos del traslado terrestre (camiones, tiempo, logística) suben, lo que afecta su rentabilidad.
Lo dicho, hay puntos en contra y a favor aunque en aviación todo debe ser en sentido positivo pero solo el tiempo nos podrá decir si las decisiones gubernamentales de nuestro país han sido las adecuadas o tendremos que seguir enfrentando los reclamos oficiales y represalias de países extranjeros con todas sus consecuencias.
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