
La dirección de un aeropuerto puede estar perfectamente resumida en la idea de que no existe ningún margen de error. Normalmente, la inspección de las pistas de aterrizaje y las de rodadura se lleva a cabo mediante inspecciones visuales que requieren el cierre temporal del tráfico aéreo, ocasionando un elevado coste económico. Sin embargo, la aplicación de los sistemas de aeronaves no tripuladas (UAS) está revolucionando este sector, convirtiendo el mantenimiento preventivo en una disciplina de alta tecnología.
La principal utilidad que los drones pueden ofrecer en cada uno de estos entornos aeroportuarios es detectar anomalías de la superficie. Un dron puede llevar a cabo la cobertura de toda una pista en una fracción del tiempo que tardaría un equipo terrestre, descubriendo:
- FOD (Foreign Object Debris): identificando así la existencia de cuerpos extraños que podrían ser succionados por los motores.
- Estado del Pavimento: grietas, baches o acumulación de caucho que podrían comprometer la frenada.
- Señalización y Balizamiento: verificar el correcto estado de la iluminación de las pistas y la pintura respecto a la señalización.
No basta con que el dron tenga una cámara convencional, ya que es precisamente la carga de pago (payload) lo que lo hace eficaz:
- Sensores LiDAR (Light Detection and Ranging): Permiten la elaboración de modelos digitales de elevación de la pista con una exactitud milimétrica, lo que es crítico para detectar hundimientos del terreno o problemas de drenaje antes de que puedan ser visibles a simple vista.
- Cámaras Termográficas: Se utilizan para detectar cambios de temperatura del asfalto que muestran filtraciones de agua o fallos del cableado subterráneo de las luces de pista.
- Fotogrametría de Alta Resolución: Con sensores RGB de gran formato (45 Mp o más), se generan ortomosaicos cuyos zooms permiten llegar al nivel de desgaste de una junta de dilatación.
- Sistemas de Posicionamiento RTK (Real Time Kinematic): Muy importantes y necesarios, ya que gracias a ellos cada una de las anomalías detectadas siempre va a ser asociada a una coordenada GPS exacta (con un error no superior a los 1-2 cm), de forma que los equipos de mantenimiento puedan directamente tomar el camino adecuado y entrar en la cuestión detectada.
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El reto mayor no es la propia inspección, sino la operación en CTR, donde cobra relevancia el pilotaje y la instrucción por expertos formadores. Las tecnologías actuales permiten la fusibilidad como:
- Sistemas de anticolisión: para donde el dron “ve” y es visto por tráfico tripulado (ADS-B in/out).
- Geofencing: barreras virtuales o límites que evitan que el dron pueda salir de la zona de inspección.
Sustituir o complementar las inspecciones manuales con drones permite conseguir una reducción de la ocupación de pista del 70%. Y si además el dron permite guardar información histórica, podemos realizar análisis de tendencias, no sólo ver que hay una grieta, sino predecir la evolución de la grieta durante seis meses, con resultados gracias a algoritmos de inteligencia artificial utilizados con las imágenes tomadas.
Los drones no han llegado para sustituir al personal de operaciones, sino que han llegado para dotar al personal de operaciones con una herramienta de diagnóstico sin precedentes. En un sector donde la seguridad está por encima de todo, la “peritación aérea” de las infraestructuras es ya la máxima calidad del siglo XXI.
Heka3-Stop: Próximo Aeropuerto







