
Estimados lectores:
Las baterías de litio siguen dando de qué hablar en el transporte aéreo… El pasado 18 de octubre, el vuelo 139 de Air China que cubría la ruta Hangzhou–Seúl con 160 personas a bordo, tuvo que aterrizar de emergencia por un incendio en uno de los compartimientos del equipaje de mano derivado a un sobre calentamiento espontáneo de una batería (fuga térmica). Han pasado 38 años desde el accidente del vuelo 295 de African Airways en donde hubo 159 muertes derivadas de un incendio que se originó en las bodegas de carga del B747-200 y aunque las causas de incendio no fueron determinadas con precisión, una de las hipótesis más confiables, fue el calentamiento de computadoras embaladas en poliestireno (material altamente inflamable en contacto con altas temperaturas). Por si fuera poco, el accidente del vuelo 004 de Lauda Air el 26 de mayo de 1991, en donde hubo 213 pasajeros y 10 tripulantes fallecidos por la activación inadvertida en vuelo de la reversa de un motor derivado de fuego que llegó hasta el sistema eléctrico, también se sospechó que pudo haber sido causado por el calentamiento de baterías de litio contenidas en relojes chinos que estaban siendo transportados.
Las baterías de litio se comenzaron a utilizar comercialmente en 1990, cuando Sony lanzó la primera batería recargable de ion de litio para el mercado. En 1987 (cuando sucedió el accidente de African Airways), las baterías de botón de litio eran utilizadas para alimentar la memoria CMOS y mantener la configuración de la BIOS en las tarjetas internas de las computadoras más que como batería principal (en aquellos años la batería principal era de Níquel-Cadmio NiCd). Es de entenderse que, en ambos eventos, aún no se tenía el conocimiento ni la experiencia en el transporte de este tipo de materiales, por eso es que, la sospecha del sobrecalentamiento de las baterías como origen del fuego, surgió posteriormente.
Si bien es cierto que ha habido mejoras sustanciales en la fabricación, embalado y procedimientos de manejo y transporte aéreo de este tipo de baterías, a casi 40 años de esos lamentables sucesos, la guerra no se ha ganado. Se ha limitado la cantidad de las baterías a transportar, se han diseñado bolsas ignífugas resistentes al calor y a la radiación para su transporte e inclusive se están desarrollando nuevas tecnologías como baterías de iones de sodio (funcionan mejor en climas extremos y son más económicas), baterías de estado sólido (electrolito de cerámica o polímeros sólidos que ofrecen una mayor densidad de energía, menor riesgo de incendio y tienen una vida útil más larga) y otras baterías con iones de potasio, magnesio, calcio y zinc. Lo cierto es que la sustitución del litio no será algo inmediato, en tanto eso sucede, se deberán seguir desarrollando protocolos más estrictos para su transporte y también fomentar una mayor cultura de seguridad y concientizar a los pasajeros, quienes juegan un papel determinante. Como muestra de lo anterior, el pasado 21 de marzo, una aeronave de Air France que cubría el vuelo de París a Guadalupe y sobrevolaba la costa de Portugal, regresó de vuelo debido a que un pasajero extravió su teléfono móvil en el avión, se activaron los protocolos de búsqueda del dispositivo como si fuera un artefacto explosivo y afortunadamente el celular fue encontrado, pero el daño comercial ya estaba hecho… afectación al resto de los pasajeros, costo de combustible, aterrizaje, estacionamiento de la aeronave, servicios de tránsito aéreo, entre otros muchos más que sería prácticamente imposible absorber por un pasajero común y corriente como medida de compensación o sanción. Lo anterior podría ser una decisión cuestionable para algunos, regresar una aeronave por extravío de un celular a bordo, aquí es en donde se debe hacer una evaluación integral del riesgo (no solamente de algún incidente o accidente, sino también aquellos comerciales y financieros) y que dependerá mucho de la duración del vuelo y del momento en que el pasajero declaró el extravío de su dispositivo para que se defina si es conveniente regresar, desviarse o continuar el vuelo con la posibilidad de que ese dispositivo pueda tener una fuga térmica y generar un incendio.
Algunas recomendaciones para los pasajeros para disminuir la probabilidad de un incendio a bordo de una aeronave provocado por alguna fuga térmica de baterías de litio son:
- Antes de guardar los dispositivos o baterías en su equipaje para salir al aeropuerto, asegurarse que las baterías no se encuentren dañadas. Si alguna batería presenta al menos uno de los siguientes síntomas, no deberá transportarse:
- Inspección visual.
- Carcasa agrietada, golpeada, deformada o inflada.
- Puntos de fusión de la carcasa.
- Fuga de líquido de la batería.
- Contactos doblados o corroídos.
- Inspección olfativa.
- Olor a plástico.
- Olor a químico.
- Olor a quemado.
- Si no va a utilizar algún dispositivo, apagarlo.
- Poner celulares y computadoras en modo avión.
- Apagar los dispositivos más voluminosos como laptops en despegues y aterrizajes.
- No utilizar cargadores de alta potencia, pues podrían generar calor excesivo.
- Si llevan baterías de repuesto, hacerlo en el equipaje de mano, aislar las terminales con cinta adhesiva y mantenerlas fuera de contacto con otros objetos metálicos o que produzcan calor.
- Utilizar bolsas ignífugas para aparatos electrónicos.
- Si por alguna razón, el celular o dispositivo electrónico se cae en algún lugar inaccesible (por ejemplo, entre los asientos y el mamparo), notificarlo a la tripulación de cabina para sacarlo de la manera más segura.
- No perder de vista sus aparatos electrónicos, a fin de evitar extravíos que obliguen a regresar o desviar a la aeronave para su búsqueda.
- Inspección visual.
El peligro de las baterías de litio está latente en cada vuelo, en cada equipaje, en cada embarque de carga e incluso en cada persona que va a bordo del avión, es un enemigo silencioso, el mayor desde mi punto de vista de seguridad operacional, pues no avisa, no se ve, no es predecible, simplemente está presente y la mejor manera de hacerle frente es teniendo protocolos efectivos de prevención y reacción, seguir los procedimientos, capacitación, concientización, uso de materiales adecuados para su embalaje, su manejo y su transporte. Cada uno de los que estamos en un aeropuerto incluyendo pasajeros, tenemos y debemos de cumplir y hacer cumplir las disposiciones que las autoridades, aerolíneas, aeropuertos y demás actores establezcan en la materia, la seguridad debe de ir más allá de lo evidente, de otra manera, este letal enemigo seguirá ganando la batalla.
No se pierdan mi próximo artículo y recuerden que en seguridad…¡¡¡el primer error puede ser el último!!!
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