
Impulsar y facilitar el incremento del diseño, fabricación y operación de aeronaves, sistemas y componentes en México es el objetivo central de un Plan Estratégico Trienal presentado por el Cluster Aeroespacial de Baja California y Aero Technical Solutions (ATS) y para el cual se requiere la capacidad certificable que exige el crecimiento del mercado global.
El proyecto también pone como meta aumentar las exportaciones aeroespaciales en al menos un 40% anual y crecer en mercados como Brasil y China.
Sin embargo, en el mismo documento al que A21 tuvo acceso, se señala que se necesita una mayor velocidad regulatoria y homologación, pues actualmente la manufactura aeroespacial ya tiene masa crítica (capacidad instalada más inversión).
Dentro de los datos que se resaltan están que el PIB del sector aeroespacial en el país, para el segundo trimestre del 2024, fue de 6 mil 580 millones de pesos (mdp), hay 117 unidades económicas y la inversión extranjera directa (IED) entre enero y septiembre de 2024 ascendió a 232 millones de dólares (mdd).
En cuanto a las exportaciones bajo la fracción arancelaria HS88 durante ese mismo año, alcanzaron los 741 mdd, de los cuales 474 mdd tuvieron como destino Estados Unidos, 174.3 mdd las absorbió Europa y 28 mdd fueron a Canadá.
El propio documento reconoce que estas cifras subestiman el tamaño real del sector, ya que una parte relevante de la manufactura aeroespacial mexicana se clasifica en otros capítulos arancelarios, como electrónica, arneses o instrumentos.
Con base en estimaciones sectoriales, las exportaciones aeroespaciales totales del país habrían alcanzado 9 mil 400 mdd en 2023 y cerca de 10 mil 700 mdd en 2024.
El “cuello de botella”
El principal problema que señala el Plan Estratégico Trienal del Cluster Aeroespacial de Baja California y ATS, es la capacidad certificable que exige el crecimiento del mercado global.
Es decir, sin procesos de aprobación ágiles, trazables y homologados con las principales autoridades aeronáuticas del mundo, las empresas mexicanas enfrentarán dificultades para integrarse en programas de mayor complejidad como diseño, certificación, modificaciones mayores (STC) o mantenimiento avanzado (MRO).
Como propuesta, el documento menciona la creación de un “fast lane” regulatorio que contenga guías técnicas, plantillas, acuerdos de nivel de servicio (SLAs) y métricas claras para reducir los tiempos de aprobación, sin comprometer la seguridad operacional.
China, el mercado sin explotar
Uno de los objetivos que busca el Plan es aumentar la presencia en el mercado chino, el cual por ahora tiene una base HS88 “baja/no visible” dentro de los principales destinos de las exportaciones mexicanas.
El mismo Airbus estimó en proyecciones que el país asiático espera unas 9 mil 570 entregas de aviones para los siguientes 20 años, mientras que Boeing cree que su flota estará cerca de las 9 mil 755 aeronaves dentro del mismo periodo.
Estas cifras representarían un “mercado gigantesco” para partes, MRO´s, entrenamiento y servicios digitales, tal y como se puede leer en el documento, por lo que el KPI que se propone para incrementar la presencia mexicana ahí es regulatorio, no comercial.
Un plan de 3 años
El proyecto está dividido en tres fases anuales: la primera, fundamentos regulatorios; la segunda, escalamiento industrial y finalmente está la consolidación exportadora.
Bajo este esquema, existe la oportunidad de pasar de un modelo “maquila-plus” a uno de diseño/certificación, ensambles de alto valor y MRO.
Entre los siguientes pasos está lanzar la Fase 1, la cual tiene entre sus objetivos específicos el consolidar el marco regulatorio y guías técnicas alineadas a Anexos aplicables de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) y sus equivalencias de la Administración Federal de Aviación (FAA).
También definir y operar un “fast-lane” de aprobaciones (plantillas, SLAs, criterios) y establecer un sistema de gobernanza y medición que incluyan la definición de una canasta aeroespacial de exportación, un tablero de KPIs y una cadencia regular de seguimiento.







