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16/10/2021

El error humano

Gonzalo Carrasco / Miércoles, 7 Abril 2021 - 22:26

Contra lo deseado por cualquiera que tenga que ver con la industria aérea, se siguen dando casos de accidentes aéreos y el principal causal siguen siendo los motivos humanos. Los porcentajes de participación de estos indeseables siniestros no han variado gran cosa desde que empezó a haber reacciones y deseos de reducirlos, los números andan rondando entre los 70´s y 80´s %. El número anterior no se ha movido gran cosa a pesar de los esfuerzos invertidos en buscar su minimización, estos han ido desde la inversión de grandes sumas para mejorar la capacitación de las tripulaciones y técnicos hasta la modificación profunda de temas que coadyuvan a mejorar esta. Es conveniente decir que el tener un 70, como límite inferior, a un 80 % como límite superior implica un logro muy importante, si se pudiera mover el número cinco puntos porcentuales abajo  del 70 estaría mejor.

Las metodologías utilizadas en estudios de riesgo han sufrido ajustes que han incidido de manera positiva en la disminución de casos y la gravedad de estos. Por ejemplo, las estrategias son cada vez más proactivas y predictivas que reactivas, lo ideal es que el mayor porcentaje de estas estrategias sean como el primero y segundo casos. Como todo en aviación lo importante es anticipar las cosas, para poder evitar que haya que lamentar los sucesos, la realidad. Las fallas por falta de mantenimiento o mantenimiento erróneo o inoportuno, aunque son complejas se pueden encuadrar más fácilmente en hechos concretos y estas quedan cubiertas con la revisión de la metodología utilizada para estos fines. Solo queda rematado con una buena revisión por parte de las autoridades y, ¡ya está! contribuye todo mundo a evitar accidentes, si alguien en esta cadena falla estaríamos a punto de presenciar un desagradable accidente.

En el caso de fallas humanas las cosas cambian y se complican, a veces en extremo, porque tiene que ver con diferentes situaciones psicológicas, en pocas palabras, con el comportamiento humano. En uno de los muchos estudios que existen de este complejo tema se señala que los causales de accidentalidad o errores de las tripulaciones pudieran encuadrarse en las siguientes: baja alerta situacional, omisiones, juicio y decisión inadecuados, errores en procedimientos, coordinación inadecuada de la tripulación, falta de adherencia a procedimientos estandarizados, estrés, fatiga, desorientación espacial, entre otros tantos. Algo que también es cierto es que la problemática de la incidencia humana en las estadísticas de los accidentes en aviación muchas veces se trata de manera individual siendo necesario que esta sea tratada de manera estructural. Desafortunadamente y, esto habrá que reconocerlo, es que, en países en vías de desarrollo, como el nuestro, hay poca investigación científica, lo que sucede es que se copian modelos extranjeros, en los más de cuarenta años que he participado en diferentes modalidades en la industria aérea he constatado esto. 

El problema es que al ejemplificar con modelos de otros países y, sobre todo, avanzados, es que no todos los protagonistas del mundo aéreo nos lo creemos. Cuantas veces al ver algún documental o algo relacionado a un accidente y que aparecen nombres de empresas nos preguntamos, ¿en mi país y, en las empresas que conozco o en la que me desempeño nunca pasa nada? lo que sucede es que el hecho de “airear” en los medios algo que tenga que ver con algún error puede acarrear consecuencias y esto se pude convertir en una calamidad. En países como el nuestro los presupuestos para seguridad son precarios, la recolección de datos en los accidentes no se logra como se espera, por desgracia prevalecen intereses diferentes al de la propia investigación, también debemos señalar que las firmas de investigación de accidentes o los departamentos de estas están ubicadas en la autoridad o en organismos de poco o muy poco peso específico y al tener un evento no se logra que las recomendaciones sean implementadas, por el contrario, sean implementadas a medias o, de plano se simule que se tomará acción.

Podríamos preguntarnos, ¿cómo se puede lograr que nos sirvan de algo tantos accidentes que ocurren? ¿Podremos tener la seguridad de que todos los actores de la industria de la aviación en nuestro país aprendamos de nuestros errores? En países de primer mundo las consecuencias para quienes de manera premeditada o por descuido evidente o por omisión provoquen un incidente grave o accidente se les sanciona y por supuesto que se señala y se aprende de ese error, los responsables deben pagar y no a medias ni porque pertenezca a algún grupo importante o de poder, por su falta. Al decir, todos los actores de la industria aérea, quiero decir que van desde quien detenta un permiso, licencia o documento expedido por la autoridad para ejercer hasta la propia autoridad. Cuando esto se haga podremos decir que se ha logrado implementar una cultura que, definida de manera estricta sería; el conjunto de normas, actitudes, valores y prácticas que los miembros de una nación, profesión u otro grupo de gente comparte. 

Cuando seamos capaces de solucionar todas las inconveniencias señaladas, transparentemos nuestro quehacer en este tema tan importante como es la aviación que mueve tanta gente de un lugar a otro, todos, pero todos los que desde el nicho que sea, de actor o autoridad, entonces seremos capaces de lograr bajar los indices de accidentes que no se le ve un pronto descenso. El no reconocer esto nos condena a seguir solamente siendo actores presenciales de los verdaderos motivos que inciden en una aviación segura y no se podrán variar resultados. En nuestras manos está el lograr cambios verdaderos que perduren y que influyan en las juventudes que están justamente a la vuelta de la esquina cuya acción variará los resultados.

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