
América Latina y el Caribe registran una reducción de 653 conexiones aéreas entre pares de aeropuertos respecto a los niveles previos a la pandemia, al pasar de 3,959 en 2019 a 3,306 en 2026, de acuerdo con el estudio “Conectividad regional y poder de mercado en América Latina y el Caribe”, elaborado para el Consejo Internacional de Aeropuertos para América Latina y el Caribe (ACI-LAC).
El informe señala que, aunque la capacidad de asientos programada recuperó sus niveles prepandemia desde 2023, la red aérea regional continúa por debajo de los registros de 2019, principalmente por la disminución de las conexiones internacionales con mercados externos, que pasaron de 1,967 a 1,417 pares de aeropuertos.
Actualmente, la región cuenta con 546 aeropuertos comerciales con servicios regulares, de los cuales 399, equivalentes al 73%, ofrecen menos de un millón de asientos anuales. En contraste, únicamente 23 aeropuertos superan los 10 millones de asientos y concentran el 55.7% de la capacidad total programada, lo que refleja una marcada concentración de la actividad aeroportuaria.
El estudio destaca que Brasil, México y Colombia reúnen más de la mitad de la capacidad aérea regional. Para 2026, Brasil concentra el 24.2% de los asientos programados, seguido de México con 22.1% y Colombia con 11.5%, mientras que los siete principales mercados representan más del 75% de la oferta total.
En cuanto a la evolución del transporte aéreo, la capacidad programada aumentó 5.3% tanto en 2024 como en 2025, mientras que para 2026 se prevé un crecimiento de 2.7%. Los servicios domésticos representan el 49.5% de la oferta total, seguidos de los internacionales hacia mercados externos a la región, con 27.5%, y los servicios entre países latinoamericanos y caribeños, con 23%.
Uno de los principales desafíos identificados es la conectividad directa internacional. Durante 2025, el 91.4% de la demanda doméstica de pasajeros realizó viajes sin escalas, porcentaje que disminuyó a 68.5% en los vuelos entre países de América Latina y el Caribe y a 57.7% en los trayectos hacia destinos externos a la región.
De esta manera, casi uno de cada tres pasajeros que viajan entre países latinoamericanos necesita al menos una conexión intermedia, mientras que en los desplazamientos hacia otras regiones la proporción supera el 42%. El documento identifica a los aeropuertos de Panamá-Tocumen, Bogotá, Lima y Sao Paulo-Guarulhos como los principales centros de conexión regional.
Respecto a México, el informe señala que el país cuenta con 58 aeropuertos comerciales con servicios regulares y representa el segundo mayor mercado de la región. Su conectividad presenta una importante orientación hacia Norteamérica, ya que Estados Unidos concentra el 67% de la capacidad internacional de asientos del país.
Asimismo, el corredor México-Estados Unidos constituye el mayor mercado aéreo entre América Latina y el Caribe y destinos externos, con casi 49 millones de asientos programados para 2026, equivalentes al 25.1% de la capacidad extrarregional. En materia de demanda, México registró 122.9 millones de pasajeros durante 2025, el 23% del tráfico regional.
Otro aspecto relevante es la disminución de la aviación regional, cuya participación en la capacidad programada de asientos pasó de 11.8% en 2019 a 5.8% en 2026, mientras que su proporción de operaciones descendió de 29.8% a 20.9%. Más del 80% de estos vuelos se realizan en rutas inferiores a 500 kilómetros, principalmente para conectar aeropuertos secundarios y mercados de menor tamaño.
En materia de competencia, el estudio identifica una elevada concentración en las rutas aéreas, ya que aproximadamente dos tercios cuentan con un único operador y la aerolínea dominante suele concentrar entre el 85% y 90% de la capacidad disponible. Sin embargo, advierte que esta situación también se presenta en otros mercados internacionales y debe analizarse considerando las características de cada ruta.
El documento también destaca que las aerolíneas de bajo costo han ganado participación en los mercados domésticos de América Latina y el Caribe, donde concentran casi la mitad de la capacidad programada, aunque su presencia continúa siendo limitada en las rutas internacionales dentro de la región.
En cuanto a las políticas de transporte aéreo, el informe identifica avances hacia una mayor liberalización y apertura de los mercados, especialmente en Sudamérica, mediante la ampliación de los derechos de tráfico y la flexibilización de restricciones operativas. México mantiene un esquema avanzado de acuerdos bilaterales, mientras que otros países impulsan mecanismos regionales de integración.
Ante este panorama, ACI-LAC plantea cuatro prioridades estratégicas: profundizar la integración del mercado regional, promover la competencia y la entrada de nuevos operadores, fortalecer la conectividad internacional y mejorar los servicios aéreos hacia mercados regionales y aeropuertos secundarios.
El estudio concluye que una mayor coordinación regulatoria entre países, acompañada de políticas que faciliten nuevas rutas, frecuencias y operadores, podría contribuir al desarrollo de una red aérea más integrada, competitiva y eficiente, además de reducir las brechas de conectividad que persisten en América Latina y el Caribe.






