
El WindRunner, avión de 109 metros de longitud que busca transportar cargas sobredimensionadas, entró en fase de industrialización con alrededor de dos docenas de proveedores bajo contrato y un primer vuelo previsto para 2030.
Producida por Radia, originalmente se concibió para resolver el desafío del transporte de palas de aerogeneradores de gran tamaño y luego pasó a otro tipo de misiones, entre ellas la logística aeroespacial y el transporte aéreo militar.
El WindRunner mide 108.5 metros de longitud, tiene una envergadura de 79.6 metros y su compartimiento de carga cuenta con un volumen de unos 6 mil 850 metros cúbicos y puede alojar cargas de hasta 104.9 metros de longitud.
A pesar de sus enormes dimensiones, su carga útil máxima es de 72.6 toneladas métricas, considerablemente inferior a la del Antonov An-124; sin embargo, el avión de Radia busca atender el problemas de cargas demasiado grandes para caber dentro de las aeronaves existentes.
La cadena de suministro incluye a fabricantes aeroespaciales consolidados responsables de importantes secciones y sistemas; entre ellos está Leonardo, que se encargará del fuselaje; Aernnova, del ala, y Aciturri, del empenaje; mientras que Magnaghi Aerospace suministrará el tren de aterrizaje.
Astronautics fue seleccionada para proporcionar la aviónica, mientras que la brasileña Akaer será responsable de la cabina. Recientemente Latecoere se incorporó al programa para suministrar el sistema de interconexión del cableado eléctrico, y la británica Stirling Dynamics se encargará de la integración de los controles de vuelo.
Radia contempla ahora el lugar donde se ensamblará la aeronave y entre las candidatas están locaciones en el sur de Europa, aunque un sitio en Estados Unidos sigue siendo considerado.





