
El fabricante de aviones regionales ATR informó una captación bruta de pedidos de 60 aeronaves en 2025, provenientes de nueve clientes en nueve países, incluyendo compromisos de doble dígito por parte de Air Algérie y UNI Air, con 16 y 19 unidades del modelo ATR 72-600, respectivamente. Los pedidos netos alcanzaron 50 aeronaves, lo que elevó la cartera de pedidos a más de 160 unidades.
El ecosistema ampliado de la compañía mostró un fuerte dinamismo, incorporando 19 nuevos operadores en todos los continentes. El año estuvo marcado por un entorno dinámico de arrendamiento, con más de 10 aeronaves nuevas entregadas a aerolíneas desde carteras de pedidos de arrendadores, incluyendo un avance relevante dentro del Ethiopian Airlines Group.
El mercado de segunda mano también registró alta actividad, con más de 90 transacciones durante el año. Los servicios de soporte al cliente alcanzaron ingresos por 538 millones de dólares (mdd). En total, ATR generó ingresos por 1,200 mdd en 2025.
En materia de flota, 2025 incluyó avances en América del Norte, con JSX en Estados Unidos iniciando operaciones de vuelos chárter públicos con aeronaves ATR 42-600, así como la certificación y entrega del primer ATR -600 en Canadá con Rise Air.
El interés por viajes regionales premium también aumentó, reflejado en una mayor adopción de la colección ATR HighLine por parte de Berjaya Air, Air Tahiti y Air Cambodia.
Este impulso comercial contrastó con un entorno industrial complejo. ATR entregó 32 aeronaves en 2025, por debajo de su objetivo inicial, debido a interrupciones en la cadena de suministro que afectaron componentes clave.
“No medimos el éxito de un año de transición como 2025 por una sola cifra. Estamos decididos a aumentar nuestro ritmo de entregas; por ello hemos trabajado en medidas concretas para abordar los problemas que limitaron nuestra producción. Hemos fortalecido cada parte de nuestra organización y sentado las bases para un incremento seguro, sostenible y creíble de la producción”, afirmó Nathalie Tarnaud Laude, directora ejecutiva de ATR.
El fabricante continuó invirtiendo durante el año para estabilizar su sistema industrial y prepararse para el aumento de producción a partir de 2026.
Por su parte, Marion Smeyers, vicepresidenta senior de Operaciones y Compras de ATR, aseveró que entre las medidas tangibles se incluyen mejoras en el flujo de la línea de ensamblaje final, reapertura de estaciones, una reducción sostenida en la escasez de piezas —ahora en un tercio respecto a los niveles de principios de 2025— y una estrecha colaboración con nuestros proveedores para preparar el sistema industrial integral para el incremento de producción, “con el objetivo de aumentar 20% las entregas este año frente a 2025”.
En 2025, ATR también inició un nuevo ciclo tecnológico con el lanzamiento de dos programas emblemáticos de Clean Aviation de la Unión Europea: HERACLES y DEMETRA. Estos proyectos de investigación y tecnología buscan demostrar un banco de pruebas en vuelo híbrido-eléctrico basado en el ATR 72-600 hacia finales de 2029.
El plan integra propulsión híbrida, tecnología avanzada de hélices y sistemas electrificados, representando un paso significativo hacia aeronaves de próxima generación con bajas emisiones.
“Clean Aviation nos ofrece la plataforma ideal para trabajar de la mano con socios estratégicos en la maduración de tecnologías esenciales para nuestro concepto EVO. Estos proyectos ya están alimentando el estudio de viabilidad del EVO y desempeñan un papel clave para garantizar que nuestra próxima generación de aeronaves ofrezca la combinación adecuada de sostenibilidad, economía y versatilidad que esperan los operadores regionales”, señaló Tarnaud Laude.
Por su parte, Alexis Vidal, vicepresidente senior Comercial de ATR, indicó que la demanda de sus aeronaves es fuerte; los operadores regionales requieren mayor capacidad. De cara a 2026, la movilidad regional sigue creciendo, impulsada por cambios modales del transporte terrestre al aéreo en economías en desarrollo, la necesidad de mayor conectividad en mercados maduros y el desarrollo de experiencias premium para pasajeros.
“Ante la necesidad de transporte aéreo asequible y el aumento previsto en los costos de combustible, los turbohélices son la única solución económicamente viable para escalar la conectividad regional de forma rentable”, añadió.







