
Donald Trump amenazó con quitar las certificaciones a los aviones de Bombardier, postura en la que estuvo alineada la Administración Federal de Aviación (FAA).
En el cierre de la semana pasada, el presidente de Estados Unidos comentó que va a “descertificar” a los jets de la empresa canadiense, Bombardier, además de “todas las aeronaves” al norte de la frontera debido a que Canadá se ha negado a certificar varios modelos del fabricante estadounidense Gulfstream (G500, G600, G700 y G800) para su mercado.
También amenazó con imponer un arancel del 50% a “todas y cada una de las aeronaves vendidas a Estados Unidos” si la situación no se “corrige de inmediato”.
Tras esto, el administrador de la FAA, Bryan Bedford, externó su preocupación sobre los países extranjeros que no certifican las aeronaves fabricadas en EU.
“Nuestra preocupación es si se están aplicando suficientes recursos a los productos estadounidenses en igualdad de condiciones con los recursos que nosotros estamos aplicando para certificar productos extranjeros. Lo que queremos es un campo de juego nivelado”, dijo el titular a los medios en la Cumbre de Aviación de Changi que se realiza en Singapur.
Por su parte, Bloomberg reportó que Bedford señaló que cuando la FAA certifica una aeronave, espera que otros reguladores de aviación acepten esa certificación y que los procesos de validación de seguridad aérea en otros países “no deberían tardar cinco, seis o siete años”.
La administración estadounidense comentó que cualquier descertificación no afectaría a las aeronaves construidas en Canadá que ya están en operación, pero la decisión pondría en riesgo empleos y alteraría la industria aeroespacial de Norteamérica.
Tras la amenaza de Trump, Bombardier publicó dijo que había “tomado nota” del mensaje, además informó que emplea a más de 3 mil personas en EU en nueve instalaciones principales y genera miles de empleos en el país a través de 2 mil 800 proveedores.







