
Bryan Bedford, titular de la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA), negó que el regulador sea el responsable de que Boeing no haya podido certificar los modelos 737 MAX 7, el más pequeño de la familia, y 10, el que será el más grande.
“Solo podemos ayudarles a llegar, pero ellos tienen que hacer el trabajo, y lo están haciendo”, afirmó Bedford a periodistas luego de un discurso en Washington.
Boeing ha enfrentado retrasos en la certificación de ambos modelos debido a un problema con el sistema de deshielo de los motores, de acuerdo a información de Reuters.
El fabricante también ha sufrido demoras en la certificación de su avión de fuselaje ancho 777X.
A mediados de mes, Boeing avanzó a la segunda fase de pruebas de vuelo del MAX 10 tras recibir la autorización del regulador, en el que fue un paso hacia adelante de su ya prolongada campaña de certificación.
Ejecutivos de la empresa han dicho que esperan que este 2026 se tengan las certificaciones de ambos modelos. Tan solo del MAX 10 la compañía ya tiene un acumulado de más de mil 200 pedidos, de acuerdo a datos de Cirium.
Esta semana se publicó que Boeing piensa poner en marcha la North Line, línea de ensamblaje, en su planta de Everett para el ensamblaje del MAX 10, el cual es demasiado largo para que se puede producir de manera eficiente en las instalaciones de Renton, también en el estado de Washington y donde se ha hecho el programa 737 desde 1966.
Tanto Bedford como su predecesor, Mike Whitaker, han pedido reformas en el proceso de certificación.
Bedford señaló que la FAA tiene algunos proyectos “Skunk Works” en colaboración con la industria “para ver cómo pueden agilizar el proceso… No prejuzgaré el resultado.”






