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27/01/2020

A un año del accidente de Puebla y tras un año sin respuesta

José Medina Go… / Lunes, 23 Diciembre 2019 - 11:13

Hace exactamente un año nos encontrábamos en un escenario totalmente diferente del que nos encontramos hoy. Sin duda mucho ha cambiado en nuestro entorno, en nuestro país y en nuestro sector. De hecho, es una constante -me atrevería a decir que es “Ley de Vida”- que haya cambios en nuestro entorno; y por norma general los mismos se deben orientar a una mejora continua y constante de nuestro entorno. Sin embargo, cuando estos cambios no son necesariamente para bien debemos comenzar a alertarnos y tomar consciencia de las cosas.

El día de mañana -Nochebuena- no sólo recordamos la Víspera de Navidad sino también se cumple un año del sensible fallecimiento de la Gobernadora de Puebla Martha Érika Alonso, de su conyugue y Coordinador de los Senadores del Partido Acción Nacional y ex Gobernador Rafael Moreno Valle, y dos pilotos comerciales que aproximadamente a las 17:30 hrs. de ese día fueron víctimas de un accidente aeronáutico a bordo de un helicóptero Augusta A109 matrícula XA-BON, el cual se estrelló en las inmediaciones del municipio de Santa María Coronango en condiciones no menos que llamativas. Este accidente puso en movimiento muchos cambios a nivel estatal y nacional, pero a un año de la tragedia las interrogantes continúan, las dudas se incrementan y la resolución se aprecia poco clara.

Pese a que las autoridades titulares a nivel Federal de la investigación del incidente señalan que fue un accidente, en la realidad existen todavía muchas dudas, interrogantes y cuestionamientos sobre lo acontecido. De hecho, a prácticamente doce meses todavía no se publica un resultado concluyente de la investigación, y si así es no ha sido ampliamente difundido y discutido. Por si esto no fuera poco, el 2019 se ha caracterizado por un elevado número de incidentes aéreos, muchos de ellos todavía pendientes de una investigación exhaustiva. Y estos casos no sólo abarcan aeronaves civiles, sino lamentablemente también militares y navales, lo cual debería de llamarnos aún más la atención.

Por su parte, tras ya un año de la presente administración federal queda claro que el liderazgo de nuestro sector por parte de la autoridad sigue dejando demasiados temas pendientes y sin resolver. Se entiende, como se aclaró un principio de esta colaboración semanal- que nos encontramos en un proceso de cambios. Pero estos nos deberían de llevar a algún lado, y la evidencia nos muestra que la discusión se ha centrado en el sinsentido aeropuerto “Felipe Ángeles” en la Base Aérea Militar #1 de Santa Lucía, Estado de México, y en armar un “Sistema Aeroportuario del Valle de México” que promete ser un genuino dolor de cabeza nacional para el porvenir.

Diversas autoridades internacionales en la materia han realizado numerosos extrañamientos en torno a las condiciones de seguridad prospectivas de nuestro país, e incluso han llegado a considerar el proyecto insignia del presente gobierno como poco viable en el mejor de los casos, y riesgoso por no decir más. Esta reflexión es un mero eco del que numerosos actores del sector privado han elevado desde hace meses, y mientras que de manera oficial se han efectuado pronunciamientos a favor de la Seguridad Aérea en la práctica parece no ser un tema abordado seriamente. 

Es curioso -a falta de un mejor calificativo- ver que en este año se han realizado numerosos eventos oficiales para promover la Seguridad Aérea en México, pero el número de incidentes se ha incrementado. También es interesante ver la emergencia de una Agencia Federal de Aviación Civil pero no una resolución concluyente a numerosos percances aéreos como el del 24 de diciembre del 2018. O bien escuchar los discursos y comunicados oficiales pero las propias aeronaves del Estado Mexicano están siendo víctimas de lamentables acontecimientos. Ahora bien, es necesario ponderar que la aviación es innegablemente un entorno de riesgo, y aunque se han realizado importantes avances para convertir al tránsito aéreo como una de las formas (si no es que la forma) más seguras de viajar, los riesgos existen y debemos asumirlos. Lo anterior es una premisa básica, más no es excusa ni explicación para lo acontecido en este año 2019.

Es entonces prudente y pertinente que al cierre de este año tengamos como sociedad y como sector esta situación perfectamente clara. Debemos colaborar de manera responsable y conducente a un entorno de mayor seguridad y certidumbre en el entorno aeronáutico nacional, así como debemos colaborar y motivar a nuestras autoridades a tomar las medidas necesarias para tal fin. Lamentable es ver que el liderazgo nacional no toma las acciones necesarias para ello, y que lo que se ha realizado en este año no es suficiente ni aceptable. Este es uno de los grandes mensajes contradictorios de la presente administración, y que lo único que transmite al sector nacional e internacional que nos ocupa es de inestabilidad, incertidumbre, falta de competencia y capacidades: para pronto nada bueno ni deseable.

Sin duda existen otros puntos de vista de lo presentado por el suscribiente en estas líneas, y lo anterior significa que hay posibilidad de generar una reflexión positiva, balanceada y conducente un diálogo nacional en la materia que nos ayude a fortalecer la seguridad operacional de nuestro sector. Problema sería si no hubiera otras voces o posturas diversas. Sin embargo, para que ellas puedan contribuir a un diálogo procedente deben estar sustentadas en hechos, no en posturas demagógicas.

Lo anterior ruego al lector no lo considere como un reto, como una postura ideológica o bien como una crítica irreflexiva. Se trata únicamente de promover un entorno en el cual las vidas humanas que se han sacrificado en trágicos incidentes, y las cuantiosas pérdidas materiales que han sido el producto de lamentables sucesos tengan sentido y valor. No nos olvidemos de aquellos rostros, de sus vidas y su legado, y que el mismo nos sirva para promover la Seguridad Aérea y no sólo un abanderamiento dogmático-ideológico transitorio.

No quiero acabar esta columna sin desear a todos los lectores y sus muy apreciables familias y seres queridos una Feliz y Excelente Navidad 2019: que las bendiciones sean muchas y que nuestra mirada siga en lo alto. 

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