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15/07/2019

Airbus, a cincuenta años de distancia

Juan A. José / Domingo, 16 Junio 2019 - 21:50

Entre fusiones y cambios de razón social o nombres comerciales, resulta difícil establecer con exactitud la fecha de nacimiento de las grandes corporaciones, como es el caso de Airbus.

Lo cierto es que si bien los gobiernos de Alemania Occidental, Francia y el Reino Unido firmaron un Memorando de Entendimiento el 26 de septiembre de 1967 para desarrollar una aeronave de 300 asientos, y Airbus Industrie fue establecida formalmente como un Grupo de Interés Económico el 18 de diciembre de 1970, el fabricante está celebrando en este 2019 sus primeros 50 años de existencia, empleando la fecha de lanzamiento formal de su programa A300, es decir, el 29 de mayo de 1969, como el hito que marca el aniversario.

Ante tales argumentos no queda otra opción que sumarse a la fiesta, la cual, gira en torno a una aeronave particularmente importante (el A300), que marcó un antes y un después en lo que toca a la oferta de aviones para las aerolíneas al haber llevado exitosamente al avión de cabina ancha y gran capacidad al nivel de birreactor de corto y mediano alcance, operado por 2 pilotos. Cuando comenzó a volar en el año 1972, los únicos aviones comerciales de cabina ancha en el mercado eran los tetrarreactores Boeing 747, el Ilyushin Il-86, y los trirreactores Douglas DC-10 y Lockheed L-1011, todos ellos con prestaciones que los colocaban realmente fuera de las rutas interiores europeas, para las cuales fue concebido originalmente el A300. Los birreactores ya dominan por mucho el mercado de las aeronaves comerciales de gran capacidad.

A partir del A300 Airbus ha regalado al mercado otras importantes aeronaves, como el A320 que masificó el empleo del sistema de pilotaje por mandos electrónicos, mejor conocido como “Fly-by-Wire”, empleado en el supersónico anglo-francés Concorde, proyecto que es considerado como una de las bases del éxito de Airbus al haber demostrado a los ingenieros aeronáuticos en ambos lados del Canal de la Mancha que podían trabajar juntos en el desarrollo de una aeronave.

En fin, el que firma esta nota podría escribir, y de hecho le encantaría hacerlo, un libro sobre la génesis de Airbus, pero eso no es necesario; otros autores mucho más preparados le han ahorrado el trabajo, caso de Lew Bogdan con su fascinante libro del año 1988 titulado en francés “L’ Épopée du Ciel Clair: De Lindbergh á l’ Airbus” y de John Newhouse y su excelente “The Sporty Game”, del año 1982, que resultan unas de las más recomendables lecturas que pueden hacer en la materia.

Lo cierto es que, independientemente de la fecha elegida para la celebración de lo que afirman son sus primeros cincuenta años, me parece un acto de justicia sumarse a la fiesta de Airbus, y por ende, de la industria aeroespacial europea, a la que tan dignamente representa.

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