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25/05/2020

Reflexiones sobre el avión presidencial

Francisco M. M… / Miércoles, 19 Febrero 2020 - 21:56

Los viajes del presidente de Mexico y de su equipo de seguridad se han convertido en normales a bordo de aeronaves de aerolíneas comerciales dentro de Mexico, lo que ya es una novedad porque ningún otro gobernante de nuestro país lo había hecho.

Lo anterior no quiere decir que sea lo que debe hacerse por muchas razones que empiezan con las que son razones de Estado, las cuales sí son bien comprendidas por todos los presidentes de países alrededor del mundo que viajan exclusivamente en aviones especialmente preparados para ellos. Así evitan salir en vuelos en aeronaves  comerciales a menos que por alguna razón sea algo estrictamente necesario.

Normalmente, son aviones de las Fuerzas Armadas los asignados a la presidencia de algún país y son las propias Fuerzas Armadas en coordinación con los servicios de seguridad presidencial las que se encargan de toda la logística necesaria para que el presidente tenga un viaje seguro y cómodo, con itinerarios de acuerdo a sus necesidades  de trabajo y mantenimiento de primer nivel.

¿Por qué un avión exclusivo para uso del Presidente?

El jefe de estado de cualquier país del mundo requiere de espacios cómodos y privados durante sus viajes, que a veces pueden ser de muy largo alcance, por lo que requiere de un lugar de descanso horizontal y otro espacio de trabajo, además de que su avión debe estar equipado con un sistema de comunicaciones moderno y de alta tecnología, que lo pueda tener en contacto directo y buena coordinación el 100% del tiempo de vuelo con todos los miembros de su gabinete, listo para enfrentar alguna emergencia nacional y tomar decisiones importantes aún estando en pleno vuelo en cualquier espacio aéreo del planeta.

Hay aviones presidenciales que además cuentan con su propio sistema de defensa para protegerse de cualquier ataque.

Uno de los temas tema importantes es el que se refiere al hecho de que, si por alguna razón un jefe de estado debe volar a bordo de una aeronave de cualquier aerolínea comercial o privada, sin importar su matricula o identificación oficial, automáticamente esa  aeronave se convierte en avión presidencial o transporte presidencial, por el solo hecho de transportar al Presidente de la nación.

De acuerdo a lo anterior, deberíamos pensar que si AMLO decide volar en un avión comercial, la aerolínea y el número de vuelo debería cambiar a TP01 (Transporte Presidencial 01), con todas sus importantes implicaciones para el propio Presidente y para todos los pasajeros y tripulantes a bordo.

Algunas de esas importantes implicaciones tiene que ver con la aplicación de la autoridad a bordo, en caso de un situación anormal o en una emergencia, porque teóricamente el equipo de seguridad o Estado Mayor (o como quiera que se llame) del Presidente es el responsable de las decisiones que lo puedan involucrar, pero por otra parte es el piloto al mando o el Capitán del avión quien, de acuerdo con la ley, es la máxima autoridad y quien deberá tomar las últimas decisiones en todo lo referente al vuelo como responsable del avión y todos sus pasajeros. Además también funge como auxiliar del ministerio público en funciones y de la policía judicial federal.

De acuerdo a lo anterior, los Comandantes de las aeronaves de todas las aerolíneas nacionales sin excepción deberían pensar en las diferentes posibilidades cuando transportan al Presidente y reflexionar  por un momento en lo delicado y especiales que pueden llegar a ser sus decisiones en un momento dado cuando se han convertido, sin pedirlo o sin esperarlo, en pilotos del avión presidencial durante el tiempo que dure el vuelo.

¿Van a actuar de acuerdo con las leyes y reglamentos vigentes que les otorgan autoridad absoluta sobre el avión y sus pasajeros, o se van a ceñir a las decisiones del equipo de seguridad del presidente o incluso a las de él mismo, en caso de una situación anormal en vuelo?

Los problemas de diferente índole a bordo de aeronaves comerciales son cosa de todos los días, por lo que alguno de esos días una de nuestras aerolíneas nacionales podría enfrentarse a una situación anormal llevando al presidente de Mexico como pasajero y las cosas pueden complicarse si las decisiones se toman con base en la necesidad del Presidente y no en la seguridad de todos los pasajeros a bordo.

Mexico tiene y desperdicia un magnífico avión presidencial, no faraónico como se ha dicho porque, comparado con las aeronaves que usan otros jefes de estado resulta que es hasta austero pero moderno, bien equipado, bien mantenido, vigilado, cómodo y adecuado en todos sentidos.

Un B787 Dreamliner es un avión que, al contrario de lo que dicen quienes desconocen el tema, puede realizar todo tipo de vuelos, cortos, de mediano alcance y desde luego de muy largo alcance y que ofrece esos puntos de privacidad, eficiencia y seguridad adicional inherente al transporte de un jefe de estado.

Hoy se organiza la rifa del avión presidencial avalada por los empresarios más ricos del país. Una rifa del un avión presidencial que no es una rifa y que tampoco es del presidente  y que además no está totalmente pagado, pero ése es otro tema que en el futuro va a dar todavía mucho mas que comentar especialmente después de sus resultados.

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