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18/08/2019

La nueva Agencia Federal de Aviación Civil

Francisco M. M… / Miércoles, 22 Mayo 2019 - 21:31

“No se puede cambiar el desierto en un solo día pero se puede empezar haciendo un oasis” - Phil Bosmans

En 1920, el departamento técnico de navegación aérea (dependiente entonces de la dirección de ferrocarriles dentro del esquema de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas) fue creado para organizar las principales bases y otorgar las primeras concesiones aéreas en la República Mexicana y en 1952 este departamento se convierte en Dirección aérea pasando en 1956 a la categoría de Dirección General y es lo que hoy conocemos como DGAC.

Han pasado casi cien años de sus inicios y hasta nuestros días la Dirección General de  Aeronáutica Civil (DGAC) sólo ha tenido algunas modificaciones incompletas e insuficientes que han fallado en modernizarla y, en cambio, la han dejado en el atraso total en cuanto a sus anticuados procesos que, como todos sabemos, desde hace tiempo ya no cumplen con las necesidades de una aviación civil mexicana que ha pesar de sus problemas avanza y se moderniza todos los días.

Hace unos años llegó la idea de conformar una agencia aérea autónoma para sustituir a la actual DGAC y felizmente hace unos días se ha dado a conocer el anteproyecto de la nueva Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC) que va a sustituir en todas sus funciones a la antigua dirección de aeronáutica una vez que sus reglamentos sean publicados en el diario oficial.

La formación de esta nueva agencia federal mexicana es consecuencia directa de los señalamientos de la auditoría hecha por la Administración Federal de Aviación (FAA) y la IASA (International Aviation Safety Assessment Program) en el periodo 2006-2012 y que sugirieron “la creación de un ente regulador del sector aeronáutico civil con autoridad técnica y de supervisión con mayor autonomía administrativa de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes”.

El artículo 1 del anteproyecto de esta nueva AFAC dice:

Se crea el órgano administrativo desconcentrado dependiente de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes denominado Agencia Federal de Aviación Civil con autonomía técnica, operativa y administrativa con facultad para emitir resoluciones en el ámbito de su competencia.

El artículo 2:

La AFAC tendrá por objeto establecer, administrar, coordinar, vigilar y controlar la prestación de servicios de transporte aéreo nacional e internacional, aeroportuarios, complementarios y comerciales así como aquellas expresamente otorgadas por el titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes de conformidad con las disposiciones jurídicas aplicables.

El artículo 3 contempla una larga serie de 47 atribuciones explicadas cada una de ellas que  con una nueva redacción y algunos cambios en su forma, más no en su fondo y podríamos decir que muchas son las mismas que actualmente rigen el funcionamiento de la actual DGAC.

La nueva AFAC debe representar un cambio total empezando desde los cimientos de su operación y las reglas que rigen nuestra aviación civil que hoy son antiguas, ineficientes, burocráticas e inoperantes optimizando el funcionamiento de todas las áreas de soporte.

Como ejemplo, México es hoy el único país del mundo en donde una obtención o convalidación de licencia extranjera para personal técnico puede tomar hasta un año de interminables trámites y ni qué decir del departamento de investigación de accidentes o el de supervisión que por falta de recursos de todo tipo hace un trabajo lento, mal coordinado e ineficiente y eso ya nos tiene otra vez bajo la mirada de las agencias internacionales.

Otras situaciones como las anteriores son la causa actual de que nuevamente la aviación de nuestro país se encuentre bajo la lupa de las mismas instituciones que ya una vez la degradaron a categoría 2 con todas sus consecuencias en esos días.

Hoy se tiene la oportunidad de dar el gran paso a la modernidad, eficiencia, eficacia y honestidad desde la simple obtención, revalidación o convalidación de licencias, pasando por concesiones a escuelas y aerolíneas hasta la investigación de accidentes y para eso se necesitan los mejores recursos humanos y recursos económicos aunque en esta administración que apuesta a la pobreza franciscana parecería algo difícil de lograr.

Los tiempos actuales requieren no sólo de un cambio de nombre sino un cambio total en toda la estructura regulatoria y operativa y esperamos que en este intento a través de la nueva AFAC se pueda garantizar un funcionamiento que termine con la corrupción y con la burocracia rampante que actualmente convierte cualquier trámite por simple que sea en un verdadero calvario.

Es necesario dar el salto y poner a México a la altura de las más importantes agencias federales de aviación en el mundo, contando dentro de la AFAC esencialmente con los mejores hombres y mujeres que sean verdaderos profesionales dedicados y comprometidos en hacer las cosas como debe ser y que con sus acciones ayuden a garantizar la seguridad de vidas y equipo que se transporta por aire.

Hoy más que nunca urge esta nueva Agencia Federal y personas trabajadoras, honestas, con experiencia y preparación para que la próxima auditoría internacional no nos deje en vergüenza.

Ojalá que este paso sea el nacimiento de una nueva época para nuestra aviación, ojalá que el cambio no sea solo cosmético sino de forma y fondo y que la AFAC pase de ser un anteproyecto a ser una realidad y un orgullo para nuestra industria aérea.

Que así sea porque IASA y FAA nos tienen otra vez en la mira.

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