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17/10/2018

Escuelas de aviación en México, ¿hay solución?

Francisco M. M… / Jueves, 9 Noviembre 2017 - 01:24

"Hay pocas cosas que los burócratas odien más que la innovación, especialmente la innovación que produce mejores resultados que las viejas rutinas.” Frank Herbert

Después del accidente del avión escuela Cessna 152 en el área de Coyuca de Benítez, Guerrero, hace más de dos meses, no ha habido un pronunciamiento oficial por parte del departamento de investigación de accidentes de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC).

Con la valiosa ayuda de la Organización Rescate de Venezuela y otras organizaciones, se llevó a cabo la localización y el rescate del avión y sus pilotos fallecidos. Seguimos en espera del dictamen oficial sobre las causas de este accidente que, según información no oficial, pudiera tomar un año o quizá más, lo cual me parece mucho tiempo, tomando en cuenta las estadísticas mundiales en investigación de accidentes de aeronaves de este tipo y uso.

Es importante decir que existen elementos muy claros y definitivos para poder emitir un dictamen sobre la probable causa del accidente en este caso especifico, pero no habrá más que esperar a la autoridad para llegar a dicho dictamen.

En los últimos meses, los accidentes de aviones escuela han ido en aumento y ya en otras ocasiones me había referido a este fenómeno en este mismo espacio, con el fin de que la autoridad lleve a cabo una revisión de permisos y una inspección especial a todas las escuelas de aviación del país, a fin de certificar (aunque ya estén certificadas y autorizadas) las instalaciones, los equipos de vuelo, los documentos de los instructores, los protocolos de seguridad y los programas de adiestramiento.

Para lograr lo anterior, las autoridades de la DGAC podrían pedir el apoyo del Colegio de Pilotos Aviadores de México (CPAM), que cuenta con especialistas que bien pueden hacer el trabajo de forma ética y profesional. De esta manera, la autoridad aeronáutica podría mantener el permiso de cualquier escuela o, en su caso, cancelarlo. Asimismo, podría calificar a las escuelas de acuerdo con su seguridad y calidad de adiestramiento, lo que nos dejaría claro quién es quién entre las escuelas de aviación en México, y seguramente provocaría una sana competencia entre ellas, tal como sucede en otros países el mundo.

Hasta hoy, infortunadamente no se han tomado acciones y todo sigue su camino como siempre, a pesar de que se siguen perdiendo vidas en escuelas aéreas. Parece que los administradores de los más altos niveles de la aeronáutica civil no comprenden la importancia de dar permisos y certificaciones sólo a verdaderas academias de vuelo que garanticen seguridad y entrenamiento aéreo de calidad. Ojala que pudieran descartar a las escuelas "patito", que son una bomba de tiempo como muchas de las que conocemos y que se siguen operando a lo largo y ancho de nuestro país.

Desde aquí un nuevo y respetuoso llamado al señor Miguel Peláez Lira, director de la DGAC, para que se decida de una vez por todas a poner el orden en los departamentos de investigación de accidentes, escuelas y de licencias. Adicionalmente, le pido que mejore la eficacia y rapidez de los procesos burocráticos de su institución.

Hago también un llamado a todos aquellos jóvenes que quieren convertirse en aviadores y andan en busca de una escuela de aviación para que se informen bien antes de inscribirse, especialmente sobre el índice de seguridad, edad, mantenimiento de los aviones y la experiencia y las capacidades de licencia de los instructores.

Por la cantidad de dinero que van a tener que pagar para terminar la carrera, tienen el derecho de exigir toda la información que crean conveniente, ya que deben recibir de un entrenamiento seguro y de calidad profesional que les garantice éxito a la hora de buscar trabajo en alguna aerolínea comercial.

Al momento de escribir esta columna, recibí la información de que un avión Cessna 182 de una escuela de aviación ubicada en Toluca aterrizó de emergencia en una avenida de esa ciudad debido a una falla mecánica. Afortunadamente tuvieron suerte y los pilotos están bien; únicamente se reportan heridos leves.

¡Otro más!

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