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25/06/2018

Cerritos, a treinta años de la tragedia

Francisco M. M… / Jueves, 25 Agosto 2016 - 10:12

El próximo 31 de agosto de 2016, recordaremos a nuestros compañeros tripulantes y a todos los 61 pasajeros a bordo y 15 personas más en tierra que fallecieron en una de las mayores tragedias aéreas que ha vivido la aviación mexicana.

La ceremonia se llevará a cabo a las 11:30 am en el jardín de las esculturas de la ciudad de Cerritos, California donde se encuentra una placa conmemorativa con sus nombres.

Fue en 1986, hace ya 30 años cuando una avioneta Cherokee PA-28 invadió el espacio aéreo controlado del aeropuerto de Los Ángeles y colisionó en vuelo con un DC-9/32 de Aeronaves de México, matrícula XA-JED, que se encontraba en su aproximación, impactando y destruyendo su empenaje, lo que hizo imposible que mi amigo y compañero Arturo Valdez Prom y su primer oficial Hector Valencia maniobraran el avión sin control y evitar caer a tierra en el área de la ciudad de Cerritos.

El reporte final de la NTSB (agencia de investigación Estadounidense) número NTSB/AAR-87-07, hecho público después de 10 meses del accidente, informó sobre la probable causa, que fue: la limitación por parte del Control de Tráfico Aéreo para prever colisiones en vuelo, tanto desde el punto de vista humano como en sistemas automáticos primarios y secundarios.

Por otra parte, como factores contribuyentes se marcan la entrada no autorizada e inadvertida del PA -28 al área de Control Terminal de Los Ángeles y las limitaciones existentes sobre el correcto conocimiento y aplicación del concepto "ver y ser visto", para asegurar la correcta separación entre aeronaves en vuelo.

Una de las consecuencias de ese terrible accidente fue el desarrollo de un sistema electrónico de aviso y evasión (TCAS), que hoy ya muy mejorado, se encuentra instalado con carácter mandatorio en todas las aeronaves comerciales del mundo, sistema que ha ayudado a través de los años a prevenir accidentes como el de Cerritos y a salvar muchas vidas en vuelo y en tierra ya que su diseño se basa en el aviso oportuno y la subsecuente evasión de tráficos cercanos en posible conflicto.

El Capitán Enrique Escalante, gran amigo y conocido por todos en el medio aeronáutico como investigador de accidentes certificado, fue uno de los defensores de la actuación profesional de nuestros compañeros y del nombre de la empresa durante las reuniones y juicio final sobre las causas y los posibles causantes de la tragedia.

El trabajo responsable de Enrique y del grupo de abogados de Aeroméxico durante la investigación dejó claro, y sin lugar a dudas, que nuestros compañeros Arturo Valdez Prom y Héctor Valencia no tuvieron responsabilidad alguna en el accidente, que habían cumplido con todos los procedimientos establecido haciendo el trabajo para el cual fueron entrenados y que, hasta el último momento, concentraron todos sus esfuerzos por controlar el avión y salvar la vida de sus pasajeros.

No se podía esperar menos de ellos. Yo tuve la oportunidad de compartir adiestramientos con ambos, y Arturo y Héctor siempre demostraron un trabajo profesional de excelencia, un nivel de pilotaje de alta calidad, sentido de ética, responsabilidad y un gran compañerismo.

Enterarnos del accidente en aquella mañana de verano de 1986 fue muy doloroso; fue muy triste perder a magníficos pilotos y mejores amigos y compañeros.

Con el paso de los años siempre llega la necesaria resignación pero ese dolor y esa tristeza aún se sienten cuando recordamos quiénes eran y también por qué nos dejaron cuando aún tenían mucho que dar a sus familias, a sus compañeros y a su profesión.

Desde este espacio, deseo enviar un abrazo solidario y fraternal a los familiares y amigos de los pilotos y sobrecargos fallecidos ese triste día de 1986.

Nuestros entrañables compañeros siempre vivirán entre nosotros, mientras los sigamos recordando.

Cap. Arturo Valdez Prom
Cap. Héctor Valencia
Sobrecargo Laura Eliza Lavilla Ballesteros
Sobrecargo Rosalía Díaz Hernández
Sobrecargo Patricia Trillo López
Sobrecargo Alma Gabriela Sánchez

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