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19/09/2018

Urge formación profesional para operadores de drones

Francisco Pazos / Lunes, 18 Junio 2018 - 15:32
Hasta ahora, usuarios no requieren certificaciones o licencias

En el país el uso de drones como una actividad recreativa se incrementa sin que las personas que los operan tengan la capacitación adecuada para garantizar la seguridad del espacio aéreo, ni las certificaciones o licencias necesarias.

En comparación con Estados Unidos, donde existen alrededor de 160 mil pilotos de vehículos aéreos tripulados remotamente (RPA por sus siglas en inglés) certificados y con licencia, en México “escasamente podemos decir que 50 o 60 pilotos se han certificado y profesionalizado”, advirtió Omar Tapia, director de Operaciones e Instrucción de Amacuzac Servicios Corporativos.

Dron

En entrevista con A21, Tapia cuestionó que la difusión de esta actividad no ha sido acompañado con un proceso en el que las autoridades aeronáuticas nacionales tengan control sobre la cantidad de drones que existen o la capacidad de quienes los tripulan.

“No sabemos cuántos drones hay en el país, por lo que tampoco podemos conocer cuántas personas están volando este tipo de aeronaves no tripuladas. No hay registros porque se venden indiscriminadamente, se puede ir a una tienda de juguetes y encontrar de diferentes gamas”, apuntó.

Tapia es oficial retirado de la Fuerza Aérea Mexicana y es el único piloto del país con licencia para tripular drones de más de 25 kilogramos de peso, y volar este tipo de  RPA “más allá de la línea de vista” o en operaciones nocturnas. Además es de los pocos pilotos en el país que han hecho formaciones de drones con aeronaves tripuladas.

El piloto es, junto con el ingeniero Luis Salazar, socio fundador del Centro de Entrenamiento para Piloto de Aeronaves no Tripuladas, el único centro de formación de este tipo autorizado por la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC).

“Nuestro enfoque principal, y mayor preocupación es profesionalizar a los pilotos de drones con el fin de que la aviación comercial deje de verlos con la etiqueta de que son una amenaza”, indicó.

 

Profesionalizar para un espacio aéreo seguro

 

La formación para operar drones, abundó Tapia, implica prácticamente una carga de materias equivalentes a las que recibe un estudiante que se forma como piloto comercial, con el enfoque de la seguridad operacional.

“La carga de materias aeronáuticas, que definen que un piloto puede interactuar, tanto con la aviación comercial como con la aviación no tripulada, nos dará la garantía operacional, de que no habrá incidentes o accidentes”, consideró.

Como parte de la formación, los pilotos de drones reciben instrucción en meteorología, navegación aérea, operaciones, legislación aeronáutica, regulación en el uso de RPA, elaboración de briefings, identificación de factores de riesgo y sistemas de seguridad aeronáuticos, entre otras materias.

Los estudiantes graduados reciben una certificación oficial que respalda la DGAC y el derecho a tramitar dos tipos de licencia: para operar drones con peso de dos a 25 kilogramos, y RAPS de más de 25 kilogramos.

Tapia señaló que la legislación y la autoridad “van un poco lentos” para regular plenamente la formación de pilotos de drones, por lo que destacó la importancia de fomentar la profesionalización con el objetivo de generar mayores condiciones de seguridad operacional.

A finales de abril pasado, la Cámara de Diputados aprobó reformas a la Ley de Aeronáutica Civil en las que se estableció la obligación de registrar los RPA y se contemplan multas de hasta 403 mil pesos, para los pilotos que pongan en riesgo la seguridad aérea o cometan infracciones graves.

Sin embargo, la legislación no contempla aún la formación profesional obligatoria para los pilotos de drones, ni detalló el mecanismo de registro para las aeronaves no tripuladas.

 

 

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