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19/11/2019

Soy un producto 100% Mexicana

Redacción A21 / Miércoles, 28 Agosto 2019 - 00:00

 

Mi último vuelo con Mexicana de Aviación fue el 26 de agosto de 2010, en la ruta entre Buenos Aires y México, dijo Arturo Zúñiga Vázquez, piloto de línea en la antigua aerolínea bandera nacional. No podía pensarlo, pero la siguiente ocasión que vestiría el uniforme de capitán sería hasta enero de 2016. 

Una vez que Mexicana se quedó en tierra, Zúñiga inició una lucha constante para reclamar la reintegración de la aerolínea más antigua de América Latina, así como por los pagos adeudados. 

Soy un producto 100% de Mexicana. Fui un piloto combativo, me quedé hasta el último momento porque tenía la esperanza de que rescataran mi empresa” señaló, mientras recuerda cómo fueron las últimas horas de vida de la vieja aerolínea, así como las luchas que siguieron en los meses posteriores. 

Los trabajadores de Mexicana tuvimos un poco de culpa en la situación, señala, ya que en su mayoría, “fuimos conscientes de lo que estaban maquinando con la empresa y no lo impedimos”. 

En julio de 2010, la administración de Mexicana, a través de Manuel Borja, inició una campaña mediática en contra de los pilotos, con la premisa de que los salarios eran los causantes de la crisis financiera al interior de la compañía.

Sin embargo, no nos pagaron la segunda quincena de ese mes, ni las dos de agosto, lo que tensó el ambiente, añade Zúñiga Vázquez. Además, la información filtrada por Borja fue posteriormente desmentida pero, en aquel momento, fue suficiente para justificar la caída económica de la aerolínea. 

“A la fecha, los pilotos siguen ganando lo mismo, y no han ido a la quiebra” añade. 

Tras el cese de operaciones, Zúñiga Vázquez, quien hoy en día es piloto en Viva Aerobus, recuerda la manifestación del 20 de octubre de 2010. 

Aquel día, más de mil 500 trabajadores protestaron en las Terminales 1 y 2 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, solicitando la creación de un fondo emergente para restaurar las finanzas de las aerolíneas del grupo (Mexicana, Link y Click). 

“Rompimos la reja para meternos a las pistas, pero el secretario general, Fernando Perfecto, nos pidió que tuviéramos cordura y no nos echáramos en contra a la opinión pública. Al final, no lo hicimos” relata. 

En los siguientes cinco años, Zúñiga se dedicó totalmente al movimiento, antes de que decidiera regresar a los cielos. Si bien aún tenía una licencia vigente, era consciente que la mayoría de sus excompañeros ya acaparaban gran parte del mercado ejecutivo por lo que contempló entrar a aerolíneas nacionales. Sin embargo, había una sobreoferta de pilotos.

En diciembre de 2015, recibió una llamada de Adrián Torija, jefe de pilotos de Viva Aerobus por aquella época, y le ofreció un empleo en la aerolínea de bajo costo, sin hacer preguntas sobre su capacidad de vuelo, sin ponerlo a prueba y sin darle más requerimientos. Viva reconoció la calidad de los trabajadores de Mexicana y nos aceptaba, señaló. 

Arturo Zúñiga

En enero de 2016 retomó los mandos de una aeronave, en su primer vuelo entre Cancún y Villahermosa. Llevaba cuatro años y medio sin tocar un avión. 

Fue ahí cuando se dio cuenta de que Aeroméxico y ASPA habían cometido un grave error.No se dieron cuenta del ‘peligro’ que representamos los pilotos de Mexicana con otro uniforme. Ahora hemos entrenado a otros, con el nivel de Mexicana y los convertimos en sus competidores directos” dice. Volaris, Viva e Interjet nos aceptaron en sus filas. 

Finalmente, pese a que pasan los años y ya casi es una década de la salida de Mexicana, Arturo Zúñiga espera que el gobierno recapacite y reanude las operaciones de la aerolínea ya que fue “una de las peores injusticias laborales” en el país. 

“Espero ver algún día a Mexicana volar. Probablemente a mí ya no me corresponda, por cuestión cronológica y de lealtad a Viva pero, antes de morir, me encantaría verla en los cielos nuevamente” señala.

Arturo Zúñiga

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