
Será a mediados de diciembre de 2026 o principios de 2027 cuando se presente ante la Secretaría de Energía (SENER) el borrador del estudio de factibilidad para la producción de combustible sostenible de aviación (SAF) en México, elaborado por la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), informó Alejandro Ríos, consultor técnico del organismo.
En el segundo día de actividades del ASA SAF-MX Summit 2026, el consultor explicó que ya se han hecho estudios de esa naturaleza en muchos países, es una receta que la OACI conoce bien y por ende se hace los mismo en todos los países, aunque hay ciertas diferencias y en México hay características particulares por resaltar.
En entrevista con medios, el consultor técnico de la OACI dijo que este estudio lo solicitó México con el apoyo de dos patrocinadores -Airbus y Volaris- y que una vez que se entregue el borrador, será visto por los actores locales, quienes podrán hacer comentarios a fin de que se incluyan en la visión final del estudio a entregarse en el primer mes de 2027.
Mencionó que la OACI entregará el estudio a la contraparte, la cual se decidió que fuera la SENER y dependerá del Estado mexicano decidir qué estrategias toma de éste.
De acuerdo con la experiencia de la OACI con estudios similares, cada nación toma las acciones que mejor puedan implementar.
“Son recomendaciones y un plan de acción, y no hay manera de que la OACI obligue a un Estado a tomar esas recomendaciones e implementarlas”, sostuvo.
Durante su presentación adelantó las dos primeras partes del avance de este estudio; la primera sección habla sobre el contexto de México, sus características y la importancia de éstas para considerar. La segunda sección se aborda el tema de las materias primas, dijo.
Aclaró que este estudio no parte de cero, ya que en el país hay muchos estudios que se han realizado. “Ya vamos haciendo hojas de ruta durante varios años, la primera se hizo por allá del 2009-2010, se llamó el Plan de Vuelo hacia los biocombustibles sostenibles de Aviación en México y posteriormente se hizo un esfuerzo, una hoja de ruta 2017 a través de lo que era el Centro Mexicano en Innovación en Tecnología, en el caso de bioenergía”.
Añadió que hay un amplio esfuerzo liderado por la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC), Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA) y la SENER, que es el establecimiento de una nueva hoja de ruta.
Puntualizó que todo va cambiando, la tecnología ha evolucionado y por ende, dijo, es bueno que la hoja de ruta sea un ejercicio dinámico, “es una foto en el tiempo, pero se tiene que estar actualizando constantemente”.
Precisó que este estudio es un templete que tiene 4 secciones, en la primera habla del Estado, en la segunda de las materias primas, en la tercera se refiere al apoyo a la implementación y el financiamiento, esta sección es muy importante debido a que se abordan todas las otras cosas que se tienen que considerar para poder producir estos combustibles en el país.
Y la cuarta sección es un plan de acción específico para México, cuáles son los pasos que recomendaría la OACI que deba de seguir el país para poder implementar esta industria aquí.
Aclaró que la OACI no tiene toda la verdad, “tenemos una obligación de ser lo más objetivo posibles, entonces vamos a mostrar lo que nosotros vemos desde el punto de vista de cuál es la situación de México”.
El consultor técnico de la OACI comentó que México ha sido participante voluntario del Esquema de Compensación y Reducción de Carbono para la Aviación Internacional (CORSIA) desde el inicio, pero ya para 2027 será obligatorio que el país realice compensaciones de las emisiones de su industria de la aviación.
Ríos expresó que lamentablemente en el país no se tiene el marco regulatorio que le permita saber cómo va a atender sus contribuciones nacionalmente determinadas y cómo va a atender los requerimientos de CORSIA.
Sargazo con potencial, pero…
El consultor técnico de la OACI comentó que mucho se ha hablado del sargazo como una opción para hacer SAF, pero al tratarse de un alga marina genera muchas problematicas.
“El sargazo es una fuente que tiene potencial, pero tiene muchas complicaciones, desde la recolección, hasta metales pesados, que lo hace complicado de manejar, además de mucha sal, pues al ser una macroalga que viene del mar, no tiene ningún sentido utilizar una ruta tecnológica que lave -con agua dulce- para luego usarlo para producir SAF, la sostenibilidad se va de lado”, explicó.
Pero aclaró que hay estudios, incluso hay uno en progreso para considerar al sargazo como una fuente para hacer SAF.









