
Introducción
En 2019, la aviación emitió 608 millones de toneladas de CO₂. Durante la pandemia, estas emisiones se redujeron a menos de la mitad, pero desde 2022 han vuelto a aumentar, acercándose a los niveles de 2019, equivalentes a cubrir toda España con una capa de 60 cm de CO₂. Reducir el impacto ambiental manteniendo la conectividad global es un gran reto. El sector se ha comprometido a alcanzar emisiones netas cero, lo que no implica dejar de emitir CO₂, sino neutralizar su crecimiento mediante eficiencia energética, combustibles sostenibles y transformación de infraestructuras.
Marco internacional y CORSIA
El esquema CORSIA (Carbon Offsetting and Reduction Scheme for International Aviation), promovido por la OACI, es el principal instrumento global para compensar el aumento de emisiones en vuelos internacionales. Complementa otros esfuerzos del sector, como innovaciones tecnológicas, mejoras operativas y el uso de combustibles de aviación sostenibles.
Las mejoras operativas
Las operaciones de taxi y permanencia en tarmac son una de las principales fuentes de consumo de combustible. Durante esta fase, los motores operan fuera de su régimen óptimo, generando consumo innecesario y mayores emisiones.
Los principales problemas operativos incluyen congestión aeroportuaria, falta de coordinación entre aerolíneas y servicios de tierra, uso de todos los motores durante el taxi, diseño ineficiente de calles de rodaje y ausencia de información en tiempo real sobre demoras y secuencia de despegue.
Corregir estas ineficiencias mediante procedimientos estandarizados, single-engine taxi, sistemas A-CDM y uso de energía eléctrica en puerta ofrece una oportunidad inmediata y costo-efectiva para reducir combustible, emisiones y costos operativos.
Combustibles Sostenibles de Aviación (SAF)
Los SAF se producen a partir de fuentes renovables, como residuos biomásicos o aceites usados, y pueden mezclarse con queroseno convencional sin modificar motores. Reducen entre 50 % y 80 % las emisiones de CO₂ a lo largo de su ciclo de vida, apoyando las metas de CORSIA para 2050.
Aunque la producción global de SAF ha crecido, sigue siendo insuficiente: en 2024 representó solo 0,3 % del combustible de aviación, y en 2025 se estima que alcance 0,6–0,8 %, todavía lejos de cubrir la demanda. El desfase se debe a la falta de políticas públicas efectivas, marcos regulatorios estables y costos más altos frente al combustible fósil.
Iniciativas en China y el sudeste asiático muestran cómo la expansión del SAF puede transformar la industria, mientras que Europa impulsa políticas como ReFuelEU Aviation, exigiendo porcentajes crecientes de SAF en aeropuertos.
En España y Latinoamérica, proyectos piloto y estrategias coordinadas demuestran el potencial regional, siempre que exista colaboración público-privada. Por ejemplo, LATAM Airlines planea incorporar hasta un 5 % de SAF en 2030, y en Colombia Ecopetrol y LATAM producen SAF co-procesado con planes de expansión futura.
Eficiencia energética y aeropuertos sostenibles
Los aeropuertos avanzan hacia modelos más sostenibles mediante energías renovables, electrificación de flotas terrestres y adopción de estándares ambientales, reduciendo consumo energético, emisiones de CO₂ y huella ambiental. Diversos estudios muestran que existe un margen significativo de reducción de emisiones sin necesidad de recortar vuelos, mediante la optimización de la ocupación, las rutas y las operaciones en tierra.
Cuestiones básicas: la calidad de los datos
Planificar mejoras de eficiencia energética y evaluar el cumplimiento de los objetivos de CORSIA requiere, como condición indispensable, contar con mediciones precisas, consistentes y trazables del consumo de combustible. La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) ha subrayado en múltiples documentos técnicos que la calidad de los datos de fuel burn es un elemento crítico para la correcta cuantificación de emisiones de CO₂ y para la credibilidad de los compromisos ambientales del sector.
La falta de precisión en la medición del combustible, ya sea por errores de conversión, procedimientos operativos deficientes o ausencia de sistemas de control y auditoría adecuados, introduce distorsiones significativas en los inventarios de emisiones y dificulta la evaluación real del desempeño ambiental de aerolíneas y aeropuertos.
Sin datos confiables y comparables, resulta imposible determinar con rigor si las mejoras operativas, el uso de combustibles sostenibles o las inversiones en infraestructura están generando una reducción efectiva de las emisiones, o si el sector avanza realmente hacia una tendencia positiva en términos de eficiencia energética y sostenibilidad.
Conclusión
La sostenibilidad en la aviación requiere regulación efectiva, innovación tecnológica e inversión en eficiencia energética. SAF, CORSIA y aeropuertos verdes serán pilares esenciales en la próxima década. Las ineficiencias durante el taxi y el tarmac no se deben a limitaciones técnicas inevitables, sino a fallas de planificación, coordinación y procedimientos. Corregirlas representa una de las oportunidades más inmediatas y costo-efectivas para reducir consumo de combustible, emisiones de CO₂ y costos operativos, contribuyendo a una aviación verdaderamente sostenible, basada en decisiones operativas eficientes y en datos confiables que permitan medir, comparar y mejorar el desempeño ambiental del sector.
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