
He tenido el privilegio de disfrutar de las fiestas decembrinas y darle la bienvenida a un nuevo año 14 veces en mi calidad de columnista en los espacios editoriales del Grupo T21, comenzando por el número 142 de su prestigiada revista impresa en mayo del año 2011, la cual, si mis cálculos no me fallan, cerrará el año 2025 con su edición 316, lo que quiere decir que el equipo que encabeza mi gran amigo Osiel Cruz me ha hecho el favor de publicarme 174 columnas en ese formato, al cual comencé a sumar centenares de entregas semanales en su portal de noticias en julio del año 2012.
Un hito en mi relación con T21 tuvo lugar en noviembre de 2015, es decir hace 10 años, cuando me sumé al grupo de columnistas del crecientemente prestigiado portal aeronáutico A21 encabezado por mi también gran amiga Rosario Avilés, también con entregas semanales. Dicho en otras palabras: mi labor editorial en los medios del Grupo T21 anda por los 1200 textos, eso sí, respaldados por los profesionales equipos de estas tres publicaciones a quienes debo agradecer por su confianza y apoyo, que hay que decirlo, si bien importante, nada como lo que me obsequian los profesionales de la logística y el transporte que se atreven a leer lo que Grupo T21 me publica.
En ellos pienso en las postrimerías de este 2025, año en el que debo confesar que quizás más que nunca, escribir fue el mejor refugio para enfrentar ciertas complejas vicisitudes personales y laborales que paradójicamente un par de veces amenazaron mi capacidad de poder cumplir con mis compromisos con Grupo T21, lo que afortunadamente no fue el caso. Como siempre en los últimos 12 meses, los medios de transporte, el turismo, la geopolítica, pero en especial la aviación civil, fueron generosos al aportarme temas para sentarme a escribir y comentar, tal y como seguramente lo serán en un 2026 al que veo con una agenda particularmente cargada de la que emanarán razones de sobra para que este analista aborde ciertos temas desde esa perspectiva tan fuera de lo común como la que perciben en mis trabajos algunos de mis estimados lectores que han tenido la confianza de hacerme llegar sus comentarios, las más de las veces afortunadamente favorables.
Algo me dice que entre temas como la problemática de la gestión de la seguridad por parte de la autoridad aeronáutica nacional, el complicado panorama de los servicios tránsito aéreo en el espacio aéreo mexicano, el impacto de la potencial cancelación de la inmunidad antimonopolio de la alianza entre Aeroméxico y Delta, las restricciones del Departamento de Transporte norteamericano a la operación de las aerolíneas mexicanas en ese mercado, el inicio de la renegociación del tratado trilateral comercial entre Canadá, Estados Unidos y México (T-MEC), las crecientes presiones estratégicas y arancelarias de Donald Trump, el deterioro de la competitividad internacional de los destinos turísticos de México, el impacto del estancamiento económico y las presiones inflacionarias en la demanda de aerotransporte en el país, la inseguridad en las calles y vías de comunicación del país y el reto de aprovechar al máximo en beneficio la ciudadanía la gran oportunidad de ser sede por tercera vez la gran fiesta deportiva del Mundial de Fútbol, más lo que se sume, no me van a faltar razones en el 2026 para sentarme a redactar algo que por ahí pudiera valer la pena compartir con los lectores, a todos los cuales me permito hacerles llegar, claro está, “a mi estilo” una nueva Tarjeta de Navidad acompañada de mis mejores deseos de salud y fortuna, y que además, todo ello venga acompañado de unos buenos “vuelitos” en avión, experiencias que por lo menos para quien firma esta columna son de lo más preferible y divertido que le puede tocar vivir.
Nos encontraremos entonces muy pronto cuando las fiestas terminen y comience el año editorial 2026 en los medios del Grupo T21.
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