
Desde hace tiempo muchas voces hemos comentado la importancia de que México tenga una política de estado en materia aérea.
Nuestra aviación ha crecido y compite a niveles de importancia internacional pero los gobiernos pasados y, desde luego el de AMLO y el actual, han abandonado a la industria y no solo eso, sino que en algunas importantes decisiones la han afectado directamente.
Pero ¿qué es y para qué sirve una política aérea de Estado?
Una política aérea de Estado es el conjunto de principios, estrategias, objetivos y regulaciones que un país adopta para planificar, desarrollar y regular el sector aeronáutico civil.
En México esta política debería estar diseñada y ejecutada por el gobierno federal a través de la SICT (Secretaría de Infraestructura Comunicaciones y Transporte) y de la AFAC (Agencia Federal de Aviación CIVIL) y debe estar encaminada a reflejar los intereses económicos, sociales, geopolíticos y de seguridad del país en relación con la aviación.
México requiere de manera urgente un marco normativo moderno y estratégico que oriente el desarrollo de la aviación nacional para dejar atrás de una vez por todas una reglamentación antigua, un criterio obsoleto y leyes que se escribieron en los años sesentas y que hoy han causado todo tipo de problemas y entre ellos los burocráticos, además de una grave corrupción.
Una política de estado debe definir la manera en que nuestro México se relaciona con otros países en términos de acuerdos bilaterales o multilaterales de transporte aéreo, cómo protege y promueve a nuestras aerolíneas, qué papel juega el Estado en la infraestructura aeroportuaria y cómo se garantiza la seguridad, eficiencia del sistema aeronáutico.
La política de estado en materia aérea debe definir los derechos de tráfico aéreo (acceso al espacio aéreo y rutas internacionales) así como el fomento de la competencia y protección de nuestras aerolíneas nacionales.
Debe establecer tarifas, frecuencias y tipos de servicios de seguridad operacional y vigilancia aérea incluyendo normas medioambientales del transporte aéreo ordenando y regulando el sector estableciendo reglas claras para aerolíneas, aeropuertos y otros actores promoviendo una competencia justa y garantizando la calidad del servicio.
Debe proteger la soberanía aérea a través de acuerdos internacionales y regulaciones asegurando el control del país sobre su espacio aéreo y regulando el acceso de aerolíneas extranjeras respetando los convenios bilaterales suscritos.
Una política de estado impulsa el desarrollo económico porque la aviación es un motor de crecimiento que facilita el comercio, el turismo, la conectividad y la inversión.
Una buena política aérea contribuye al desarrollo regional y nacional, garantiza la seguridad y eficiencia además de establecer estándares técnicos y operativos que protegen la vida de los pasajeros y del personal aeronáutico mejorando la eficiencia de las operaciones aéreas.
Es muy importante promover la conectividad definiendo prioridades para ampliar la cobertura de vuelos domésticos e internacionales, fomentando la inclusión territorial y la integración con otros países.
Al adaptarse a los cambios globales una política aérea permite responder a desafíos globales como pandemias, crisis económicas, innovación tecnológica o el cambio climático.
La política aérea de Estado es una herramienta esencial para el desarrollo estratégico del transporte aéreo en México.
No solo regula y organiza el sector, sino que también promueve la conectividad, la seguridad, el crecimiento económico y la soberanía nacional.
En un mundo cada vez más interconectado, contar con una política aérea sólida, moderna y bien implementada es clave para seguir posicionando a México en el escenario internacional y mejorar la calidad de vida de millones de trabajadores de aviación y de todos sus ciudadanos.
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