
En el contexto actual de la actividad espacial a nivel orbital, un sistema global de coordinación del tráfico espacial ya no es un lujo, sino un mecanismo de supervivencia urgente y necesario para la infraestructura espacial; satelital y estaciones espaciales esencialmente. La falta de acción coordinada conducirá inevitablemente a una limitación, o incluso a la imposibilidad, del acceso y uso pacífico del espacio ultraterrestre como lo conocemos hasta ahora. En ese escenario, la urgencia de implementar un sistema global de gestión del tráfico espacial / Space Traffic Management (STM), se debe a la confluencia de varios factores que aumentan exponencialmente el riesgo de una catástrofe en la órbita baja terrestre (LEO):
- Proliferación de las megaconstelaciones: El factor más apremiante es el aumento masivo de satélites en la LEO impulsado por la megaconstelaciones adyacentes emplazadas y en curso por parte de algunas empresas privadas.
- El número de satélites activos ha crecido de unos 2,500 en 2022 a proyecciones de más de un millón para 2030.
- Proyectos como Starlink y Kuiper OneWeb de Amazon (EE. UU.), Guowang y Qianfan (China) están desplegando decenas de miles de satélites, creando una acelerada y creciente congestión sin precedentes.
- Riesgo exponencial de colisiones: A medida que la densidad de objetos en la LEO aumenta, la probabilidad de colisiones, daños y destrucción de satélites se dispara de manera preocupante.
- El Síndrome de Kessler: El riesgo último es el llamado “Síndrome de Kessler”, (efecto propuesto por los científicos de la NASA Donald J. Kessler y Burton G. Cour-Palais en 1978), un escenario hipotético donde una colisión inicial genera una reacción en cadena. Los fragmentos de la primera colisión impactan a otros objetos, creando más desechos, hasta que gran parte de la órbita terrestre queda inutilizable para la actividad humana durante siglos, regresando a la humanidad varias décadas atrás en tecnología y capacidades.
- Los desechos espaciales como proyectil: Los desechos espaciales (satélites inactivos, etapas de cohetes, fragmentos de colisiones) viajan a velocidades extremas (más de 27,000 km/h), lo que convierte incluso a un fragmento de un centímetro en un proyectil capaz de causar daños catastróficos a una nave espacial o satélite operativo e incluso a astronautas en alguna de las estaciones espaciales órbita.
Importancia crítica de la coordinación global
Un sistema STM global es vital no solo para la seguridad en el espacio, sino también para la economía y la seguridad en la Tierra:
1. Seguridad y sostenibilidad orbital
-Prevención de daños mayores: La coordinación entre las potencias espaciales con activos desplegados en la LEO es el único mecanismo viable para mitigar el riesgo de colisiones en cascada y prevenir que la órbita baja se convierta en una zona de “uso prohibido” por los desechos espaciales.
-Conciencia Situacional Espacial / Space Situational Awareness (SSA): Un sistema global permite compartir de forma unificada y transparente datos de seguimiento de objetos (tanto activos como desechos espaciales) en tiempo real. Esto minimiza la información conflictiva y permite a los operadores tomar decisiones de maniobra seguras y coordinadas, es decir una gestión efectiva del tráfico espacial.
- Reducción de desechos: La gestión del tráfico abarca la prevención, implementación y el cumplimiento de normas para el fin de vida útil de los satélites (p. ej., sacarlos de órbita en los siguientes 25 años) para reducir la generación futura de basura.
2. Impacto socioeconómico global
-Preservación de servicios esenciales: La economía global depende fundamentalmente de los activos espaciales:
- Navegación: GPS y otros sistemas GNSS (posicionamiento, navegación y temporización-PNT).
- Comunicaciones: La telefonía, internet de banda ancha (incluyendo las megaconstelaciones).
- Observación de la Tierra: Monitoreo climático, agricultura, gestión de desastres y seguridad nacional.
- La destrucción o inoperatividad de estos satélites por la falta de coordinación tendría un impacto económico y social catastrófico.
-Fomento de la inversión privada: Un entorno espacial seguro y predecible es crucial para el sector privado (NewSpace). La incertidumbre sobre la seguridad orbital disuade la inversión y encarece los seguros y las operaciones espaciales.
3. Gobernanza y marco legal
-Regulación uniforme: La actividad espacial, por su naturaleza transnacional, requiere un marco normativo global. La falta de mecanismos eficaces de cumplimiento en los tratados espaciales actuales (derecho espacial vigente) subraya la necesidad de un sistema coordinado (bien sea a nivel multilateral o Soft Law) que establezca reglas de tráfico compatibles a nivel mundial.
-Diálogo geopolítico: Como lo demostró la reciente comunicación entre la NASA y la CNSA en el 76th International Astronautical Congress – IAC (29 sept – 3 oct, 2025), la necesidad pragmática de evitar colisiones puede abrir canales de colaboración entre potencias espaciales que mantienen relaciones tensas en otros frentes, siendo la coordinación del tráfico espacial un punto de convergencia forzada para el beneficio mutuo, de toda la humanidad y el planeta.
En este contexto, la potencial colaboración entre los Estados Unidos y China para la coordinación del tráfico espacial se deriva de un anuncio realizado -el pasado 30 de septiembre- durante el 76° Congreso Internacional de Astronáutica (IAC 2025), en Sidney, Australia, del cual se destacan los siguientes aspectos.
Dada la importancia del tema, se trata de un avance histórico, un anuncio significativo, la revelación -el 2 de octubre en un panel sobre sostenibilidad espacial- por parte de Alvin Drew, director de Sostenibilidad Espacial de la NASA y ex astronauta, de que la Agencia Nacional del Espacio de China (CNSA) se comunicó directamente con la NASA, para coordinar el tráfico espacial y evitar una posible colisión en órbita. Este intercambio, reportado por Drew, aunque se trate de un simple correo electrónico (el mensaje decía, “Nos gustaría recomendarte que te mantengas quieto y haremos la maniobra“), fue calificado como “genial” por el propio Drew, como la “primera vez que se establece comunicación bidireccional entre ambos operadores públicos del espacio”; después de décadas de lanzar y operar satélites uno al lado de otros con muy poca comunicación, China, está empezando a compartir información con las potencias espaciales occidentales. En el mismo sentido, Darren McKnight, investigador técnico Sénior de LeoLabs y miembro del Comité de Desechos Espaciales de la Academia Internacional de Astronáutica (IAA), señaló durante una sesión técnica sobre sostenibilidad en el espacio del IAC 2025 (29 de septiembre), tener conocimiento de que tanto OneWeb como SpaceX han sido contactadas por una constelación china para hablar sobre “hacia dónde van”. Lo que acentúa los siguientes aspectos sobre este importante tema:
- Apertura del diálogo chino: El gesto no se limitó al ámbito gubernamental. También se reportó que operadores comerciales chinos han comenzado a contactar a sus pares occidentales (como OneWeb y SpaceX) para coordinar posiciones orbitales, sugiriendo una directriz general de “dar luz verde para dialogar y coordinar” desde China.
- Necesidad urgente de cooperación: La colaboración se vuelve imperativa debido al desafío de las megaconstelaciones. Tanto China (con proyectos como Guowang de unos 13,000 satélites y Qianfan de otros 15,000) como Estados Unidos (con Starlink de SpaceX planeando hasta 42,000 y Project Kuiper de Amazon con más de 3,232) están desplegando miles de satélites en órbita baja, lo que multiplica altísimos riesgos de colisión y la potencial generación de desechos espaciales.
- Contexto de obstáculos políticos: La potencial colaboración se da a pesar de las barreras políticas existentes, notablemente la “Enmienda Wolf” de EE.UU., una ley de 2011 que prohíbe a la NASA y otras agencias gubernamentales colaborar con China en proyectos espaciales, salvo excepciones, debido a preocupaciones de seguridad y los lazos militares del programa espacial chino. China, por su parte, ha criticado esta inconsistencia mientras se mantiene abierta a la cooperación en diversos ámbitos espaciales y ha invitado a científicos internacionales (incluidos los de EE.UU.) a solicitar muestras lunares.
La potencial colaboración en la coordinación del tráfico espacial es alta y creciente, impulsada por la necesidad práctica y urgente de garantizar la seguridad de la LEO ante la proliferación de megaconstelaciones contiguas. Aunque existen profundas tensiones geopolíticas y barreras legales (como la Enmienda Wolf), que limitan la cooperación más amplia (como la exploración lunar o la Estación Espacial Internacional), el diálogo directo sobre la prevención de colisiones (Space Traffic Coordination) representa un avance pragmático e histórico. Este punto de contacto mínimo es esencial para la sostenibilidad del espacio y podrá servir como un canal de comunicación estable, incluso en el contexto vigente de intensa competencia estratégica y militarización espacial.
Los obstáculos que representa la Enmienda Wolf
La Enmienda Wolf es una ley aprobada por el Congreso de EE.UU., en 2011 que prohíbe a la NASA utilizar fondos federales para la cooperación bilateral directa con China y organizaciones afiliadas a China. Su objetivo principal es impedir la transferencia de tecnología sensible por motivos de seguridad nacional y derechos humanos. Para que se permita la colaboración, se requiere una aprobación específica del Congreso. En qué consiste:
-Prohibición de financiamiento para cooperación bilateral: La enmienda impide que la NASA use fondos gubernamentales para colaborar directamente con el gobierno chino en programas espaciales, a menos que el Congreso lo autorice específicamente.
-Motivaciones: Las preocupaciones que impulsaron esta ley incluyen el temor a la transferencia de tecnología sensible que podría beneficiar al programa militar chino y el historial de derechos humanos de China.
-Restricción de visitantes: También prohíbe a la NASA recibir visitantes oficiales chinos en sus instalaciones.
-Excepción para colaboración: La ley establece que la cooperación solo se puede llevar a cabo si el Congreso de EE.UU. la aprueba explícitamente.
-Impacto en programas espaciales: Esta enmienda ha impedido que China participe en el programa Estación Espacial Internacional.
De acuerdo con Drew, el creciente número de megaconstelaciones consignadas a la LEO requerirá el intercambio de información en tiempo real entre todas las agencias con activos espaciales, y con este hecho estamos viendo los primeros pasos. No obstante, según McKnight, aún no está claro cómo se compartirá la información; organizaciones como la Federación Astronáutica Internacional / International Astronautical Federation (IAF) y la Academia Internacional de Astronáutica / International Academy of Astronautics (IAA) pueden ayudar; del 4 al 5 de marzo 2025, la IAA celebró su 11ª conferencia sobre Gestión del Tráfico Espacial en Austin, Texas, EE. UU. Añadió que ha llevado a cabo diplomacia track-two (diplomacia de segunda vía), trabajando con la IAA y la IAF para formular ideas que podrían comprender las soluciones que el gobierno terminará usando en el futuro. La diplomacia track-two, es un diálogo no oficial e informal (consultas oficiosas) entre actores no estatales (ONGs, académicos y lideres del sector en turno) influyentes de grupos o países en conflicto para reducir tensiones, resolver problemas y mejorar las relaciones. A diferencia de la diplomacia tradicional (track-one), que involucra a funcionarios del gobierno, la diplomacia de segunda vía se lleva a cabo en un entorno privado y seguro, lo que permite discusiones más abiertas, la construcción de confianza y la generación de ideas que pueden ayudar a la consecución de los objetivos de la diplomacia oficial.
En el pasado, la comunicación entre la CNSA y la NASA ha sido extremadamente limitada debido en parte a la Enmienda Wolf, que prohíbe a la NASA financiar el trabajo con China sin la aprobación del Congreso y del FBI. En suma, la acción reciente de la CNSA y los operadores comerciales de satélites para discutir las maniobras de tráfico espacial subrayan -según Drew- que hay una señal coordinada proveniente de alguien en China, que está diciendo: “Sí, puedes hablar con ellos. Sí, puedes coordinarte con ellos”. Lo cual se interpreta de manera optimista como el primer paso hacia potenciales negociaciones en puerta tendientes a reducir las preocupaciones y riesgo inminente en la LEO, rumbo hacia un sistema global de gestión del tráfico espacial. Por la importancia del tema para la humanidad, la seguridad del planeta y de las potencias de la comunidad espacial involucradas, este acercamiento tiene un significado de gran relevancia para el futuro y sostenibilidad de la actividad espacial.
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