
En los últimos días y a tono con la temporada navideña, la aviación mexicana parece vivir en una ceremonia permanente.
Cintas, discursos, chorros de agua y comunicados que celebran cada aterrizaje como si fuera un hito histórico.
Mexicana de Aviación, la aerolínea del Estado —esa que oficialmente no es del bienestar, pero sí del presupuesto— recibió su quinta aeronave Embraer E-195E2 en el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), a cargo de ISIDORO PASTOR ROMÁN.
El avión con matrícula XA-MXE tocó pista y fue recibido con el ritual clásico del arco de agua.
El director de la aerolínea del bienestar, LEOBARDO ÁVILA BOJÓRQUEZ, recordó que este es apenas el quinto de 20 aviones contemplados en el plan.
Hasta ahí, todo correcto en el Power Point: Flota moderna, discurso optimista y foto institucional bien iluminada.
El problema es que los aviones no vuelan solos… Y la aviación no se sostiene con ceremonias…
Mientras se aplauden las entregas, la Secretaria de Infraestructura Comunicaciones y Transportes, a cargo de JESÚS ANTONIO ESTEVA MEDINA, a través de la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC), bajo el mando de EMILIO AVENDAÑO GARCÍA conmemoró, casi, casi como posada navideña el Día de la Aviación Internacional.
Avendaño García, habló —con razón— de cooperación internacional, del Convenio de Chicago de 1944 y del papel de la OACI como garante de un sistema seguro, ordenado y sostenible.
Palabras impecables. El marco teórico está intacto. Pero en la operación diaria, la realidad vuela a otra altitud.
Porque mientras se celebra, todo esto cuesta… Cuesta al erario, cuesta a los contribuyentes, cuesta a un sistema que sigue parchándose mientras presume modernización.
Y hablando de parches, el Sindicato Nacional de Controladores de Tránsito Aéreo. (SINACTA), bajo el liderazgo de JOSÉ ALFREDO COVARRUBIAS AGUILAR, decidió suspender su manifestación prevista para el 3 de diciembre.
¿La razón?
Entregaron su carta a Santa Claus… y aparentemente iniciaron negociaciones con el gobierno federal para mejorar sus condiciones laborales.
Eso sí, reiteraron su compromiso con la seguridad, continuidad y calidad del servicio.
Traducido: “seguimos trabajando, aunque el sistema esté estresado, subdimensionado y sostenido por vocación más que por incentivos”.
La seguridad aérea, conviene recordarlo, no se negocia con espíritu navideño.
Se construye con planificación, inversión real y respeto técnico.
Y para cerrar el cuadro, llegó el mensaje de buena voluntad internacional.El gobierno de la presidenta CLAUDIA SHEINBAUM PARDO, acordó la devolución de seis slots a aerolíneas estadounidenses en el AEROPUERTO INTERNACIONAL de la CIUDAD DE MÉXICO (AICM), aún bajo el timón del “Grinch” JUAN JOSÉ PADILLA OLMOS, como parte de las negociaciones bilaterales con los vecinos del norte, luego de los señalamientos de SEAN DUFFY y su Departamento de Transporte (DOT) por un presunto incumplimiento del acuerdo bilateral de servicios aéreos.Todo muy diplomático, no vaya a ser que DONALD TRUMP se enoje.No vaya a ser que por falta de Slot SANTA CLAUS llegue tarde y se quede sin galletas… o sin espacio en plataforma para RODOLFO y los demás renos.
La aviación mexicana hoy tiene aviones nuevos, discursos bien ensayados y gestos internacionales calculados.
Lo que sigue pendiente es lo más importante: una estrategia integral, creíble y sostenible, que vaya más allá del aplauso y aterrice —de verdad— en la operación diaria.
Porque en aviación, como en la vida, no basta con despegar bonito.
Lo que cuenta es llegar bien… y que el sistema no se caiga en el intento.JO JO JO…¡QUEDA DICHO!
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