
La reactivación de operaciones comerciales en el Aeropuerto Internacional de Saltillo no es un simple anuncio técnico.
Es un mensaje político, económico y —sobre todo— estratégico. Tras años de letargo, la terminal revive bajo el impulso conjunto del Gobierno de Coahuila, encabezado por el gobernador MANOLO JIMÉNEZ, y Aeropuertos Mexicanos (AME), filial de Mota-Engil, empresa que se mueve con precisión en la infraestructura nacional.
El joven “gober” coahuilense lo dijo sin rodeos: “Nos tardamos como año y medio, dos años aproximadamente”. Y sí, ese lapso revela algo importante: cuando un aeropuerto depende del Estado —y no de decisiones centralizadas o modelos saturados— el avance se puede medir en acciones, no en discursos.
La obra se impulsa bajo un esquema mixto, donde la renovación de concesión por 40 años pone orden, da horizonte y quita el freno de mano. Y no es menor que se vaya a integrar un consejo ciudadano para definir prioridades: eso es visión, contrapeso y sentido de comunidad, algo que muchas terminales del país jamás han visto, y gran parte se debe a la labor estratégica de conocedores de la aviación como OSCAR PÉREZ BENAVIDES, director general de Servicios Estatales Aeroportuarios.
El aterrizaje del primer vuelo comercial de Viva Aerobús hacia el AIFA es apenas una pieza del tablero.
Lo verdaderamente relevante es el mensaje que soltó JUAN CARLOS ZUAZUA, director de Viva, durante la presentación del proyecto: “En Estados Unidos los aeropuertos son administrados por los alcaldes”, no fue casualidad. En el salón, algunos alcaldes se quedaron imaginando escenarios. ¿Qué pasaría si los municipios mexicanos tuvieran ese nivel de control operativo, administrativo y financiero? Tal vez la aviación regional viviría otro destino.
Pero aquí viene el punto fino: este proyecto avanza porque el aeropuerto está en manos del Gobierno del Estado, un modelo público que ha permitido decisiones rápidas, inversión dirigida y coordinación real.
Sin ese esquema, difícilmente hoy se estaría anunciando una modernización completa ni nuevos vuelos.
Sin embargo, no todo es turbulencia suave. En los pasillos del AIFA, operadores comentan que Viva planea contratar directamente a su personal de rampa con salarios bajos, una estrategia que podría repetir errores del pasado y llevarlos a un escenario como el fallido proyecto Grecaps.
La industria necesita competitividad, sí… pero también dignidad laboral.
ASSA: nueva dirigencia en tiempos de cambio
Mientras Saltillo despega, el gremio de la media ala también vive su propio reacomodo.
Con una votación cerrada —857 contra 739— RAFAEL MUNGUÍA ALMEIDA fue electo Secretario General de la noble Asociación Sindical de Sobrecargos de Aviación (ASSA) de México.
Su triunfo marca el fin de la hegemonía que durante años encabezaron la otrora perredista ALEJANDRA BARRALES MAGDALENO y su delfín RICARDO DEL VALLE.
Dicen que hasta JORGE ÁLVAREZ MÁYNEZ se molestó con la senadora porque se les fueron un montón de futuros posibles votos.
La elección no solo fue un ejercicio democrático; fue una bocanada de oxígeno para el vuelo de ASSA, que por fin puede decir: “cabina en orden”.
¡Queda dicho!
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