
En el primer semestre de 2025, Airbus se ha afianzado como el líder indiscutible del sector aeroespacial frente a Boeing, capitalizando un alza en los pedidos que le permite apuntalar su ventaja competitiva en un mercado global cada vez más exigente. La firma europea anunció que en junio logró 203 pedidos brutos de aviones, frente a los 116 registrados por Boeing en el mismo mes, lo que pone de relieve una distancia significativa entre ambos gigantes industriales.
Este sobresaliente rendimiento de Airbus no obedece únicamente a un mes puntual. En el acumulado de los primeros seis meses de 2025, la empresa europea alcanzó cerca de 494 pedidos brutos, que tras ajustes pasaron a unos 402 pedidos netos, mientras que Boeing alcanzó aproximadamente 668 pedidos brutos, aunque con un rendimiento global más débil en entregas. Más aún, el volumen del pedido de Airbus incluye una concentración muy fuerte en su familia de aviones de pasillo único (narrow-body) y en su línea de largo radio, lo que consolida su dominio en segmentos clave.
Por su parte, Boeing combina signos de recuperación, como una mejora de entregas comparadas con años anteriores, con persistentes dificultades estructurales, tanto en la cadena de suministro como en la certificación de nuevos modelos. Según los analistas, aunque Boeing está cerrando la brecha en algunos ámbitos, la ventaja de Airbus resulta difícil de revertir este año.
Uno de los factores que más ha jugado a favor de Airbus es su eficiente estrategia industrial para satisfacer la creciente demanda global de aviones más ecológicos y con menor consumo de combustible. Al mismo tiempo, Airbus ha conseguido avanzar en su cartera de más de 8,600 aviones pendientes de entrega a finales de 2024, lo que le ofrece un colchón sólido de negocio para los próximos años. En cambio, Boeing arrastra aún la carga de años de crisis: cancelaciones, retrasos en entregas, dificultades de certificación del modelo 737 MAX y tensiones laborales-productivas.
La victoria de Airbus sobre Boeing en materia de pedidos, por tanto, no puede entenderse solo como una cifra puntual: representa un cambio de dinámicas a medio plazo en la aviación comercial. Mientras Boeing trabaja por recuperar su capacidad de producción y la confianza de los clientes, Airbus ha sabido combinar una sólida demanda con una estructura industrial que, si bien enfrenta cuellos de botella —especialmente en motores y algunos componentes—, está mejor posicionada para capitalizar la era postpandemia del transporte aéreo.Para las aerolíneas, este resultado tiene implicaciones.
Optar por Airbus al planificar la renovación o expansión de flotas puede implicar menor riesgo de retrasos y una tecnología más madura en el segmento de pasillo único. Esto refuerza la percepción de Airbus como proveedor preferente y fortalece su posición en los rankings de pedidos. Por el lado de Boeing, aunque ha logrado asegurar contratos de gran envergadura, como un pedido de widebodies con Qatar, este tipo de operaciones no compensan todavía la brecha acumulada en volumen general.
El año 2025 está marcando para Airbus una consolidación de su ventaja competitiva frente a Boeing: no solo gana en número de pedidos, sino que fortalece su posición como el proveedor de referencia para las aerolíneas que miran al futuro.
Para Boeing, la batalla continúa, pero arranca el segundo semestre con la exigencia de cerrar rápidamente la brecha para evitar que la supremacía de Airbus se convierta en un dominio casi exclusivo.
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