
La seguridad en la aviación ha evolucionado significativamente desde un enfoque reactivo hacia uno proactivo, pero sobre todo preventivo, donde la cultura de seguridad se ha convertido en el pilar fundamental para prevenir accidentes y mejorar el desempeño operacional. El documento “Creando una cultura de seguridad operacional positiva” (Creating a positive safety culture[i]) emitido por la Asociación Internacional de Trasporte Aéreo (IATA) presenta un marco de referencia integral para “desarrollar, medir y mejorar la cultura de seguridad en las organizaciones de aviación”, alineándose con las recomendaciones del Anexo 19 de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI).
La Evolución del Anexo 19 y su Impacto en la Cultura de Seguridad
La OACI ha dado un paso más con la segunda enmienda al Anexo 19, desarrollando sus recomendaciones para una cultura de seguridad operacional positiva y ampliando la orientación relacionada en su Doc. 9859 (Manual de Gestión de la Seguridad Operacional). Esta enmienda será aplicable desde el cuarto trimestre de 2026, marca un hito significativo en la gestión de la seguridad aeronáutica y reafirma que la seguridad operacional es inherente a la empresa.
Esta enmienda va más allá de los requisitos tradicionales del Sistema de Gestión de Seguridad (SMS), estableciendo que las organizaciones no solo deben implementar sistemas de gestión, sino también desarrollar, evaluar continuamente y promover una cultura de seguridad positiva.
Provee recomendaciones como “que toda organización que deba implementar un programa de gestión de la seguridad operacional debe evaluar, mejorar continuamente su cultura de seguridad operacional interna y promoverla”.
Esta evolución reconoce una verdad fundamental: un SMS es crítico, pero no suficiente para garantizar la seguridad. Sin una cultura que respalde y anime las prácticas seguras, incluso los mejores sistemas pueden fallar. La enmienda expande explícitamente estas obligaciones a todos los proveedores de servicios de aviación, incluyendo aerolíneas, fabricantes, organizaciones de entrenamiento, proveedores de servicios de navegación aérea y aeropuertos.
Lo más significativo es que la segunda enmienda del Anexo 19 de la OACI, reconoce el papel fundamental que tienen los Estados y las autoridades de aviación civil. Los Estados deben establecer políticas de seguridad y objetivos que reflejen su compromiso con la seguridad y faciliten la promoción de una cultura de seguridad positiva en toda la comunidad aeronáutica. Esta responsabilidad estatal es crucial, ya que las políticas de los proveedores de servicios están inevitablemente influenciadas por los requisitos y protecciones nacionales.
Definiendo una Cultura de Seguridad Positiva
El documento de IATA adopta la definición del ACSNI Human Factors Study Group (HSC 1993), que describe la cultura de seguridad como “el producto de valores individuales y grupales, actitudes, percepciones, competencias y patrones de comportamiento que determinan el compromiso con, y el estilo y competencia del sistema de gestión de salud y seguridad de una organización”.
Esta definición se desglosa en tres aspectos fundamentales que deben abordarse de manera integral.
- Los aspectos psicológicos que representan “cómo se siente la gente” y abarcan los valores, actitudes y percepciones individuales y grupales sobre la seguridad.
- Los aspectos conductuales que se refieren a “lo que hace la gente”, las acciones y comportamientos relacionados con la seguridad que se observan diariamente.
- Los aspectos situacionales que comprenden “cómo se siente la organización”: políticas, procedimientos, regulaciones, estructuras organizacionales y sistemas de gestión que proporcionan el marco para las operaciones seguras.
Una cultura de seguridad positiva se caracteriza por la creencia genuina en el valor de la seguridad por parte de todos los miembros de la organización, un compromiso personal con las prácticas de trabajo seguras, y la voluntad de tomar medidas personales para garantizar la seguridad y responsabilizar a otros por sus acciones. Todo esto debe estar respaldado por un código claro de conducta y una estructura no punitiva que fomente el reporte abierto y el aprendizaje continuo.
Los Nueve factores Impulsores de la Cultura de Seguridad establecidos por la IATA
La IATA ha identificado y establecido nueve factores impulsores fundamentales que las organizaciones deben medir y desarrollar para construir una cultura de seguridad positiva:
- Conciencia de Seguridad: El grado en que todos los empleados comprenden los riesgos inherentes a sus operaciones y su papel en la gestión de estos riesgos. Esto va más allá del simple conocimiento de procedimientos; implica una comprensión profunda de por qué existen estos procedimientos y cómo su cumplimiento contribuye a la seguridad general.
- Compromiso de la Alta Dirección: El liderazgo visible y consistente en materia de seguridad es esencial. Los líderes deben demostrar su compromiso no solo a través de palabras, sino mediante acciones concretas, asignación de recursos y decisiones que priorizan la seguridad incluso cuando esto pueda implicar costos adicionales o inconvenientes operacionales.
- Comunicaciones: Los flujos de información efectivos, tanto verticales como horizontales, aseguran que la información de seguridad crítica llegue a quienes la necesitan. Esto incluye comunicación clara de políticas, retroalimentación sobre reportes de seguridad, y diálogo abierto sobre preocupaciones de seguridad.
- Cultura Justa: Un ambiente donde los empleados se sienten seguros para reportar errores e incidentes sin temor a represalias injustas, mientras se mantiene la responsabilidad por violaciones intencionales o negligencia grave. Este equilibrio es crucial para fomentar el reporte abierto mientras se mantienen estándares profesionales.
- Reporte y Retroalimentación: Sistemas robustos que faciliten el reporte de peligros y eventos, combinados con retroalimentación oportuna y significativa que demuestre que los reportes son valorados y generan acciones concretas de mejora.
- Políticas, Procesos y Procedimientos: Documentación clara, actualizada y accesible que guíe las operaciones seguras, desarrollada con la participación de quienes las implementarán y revisada regularmente para mantener su relevancia.
- Compromiso desde la Gerencia: El apoyo consistente de todos los niveles gerenciales, no solo de la alta dirección. Los gerentes de línea juegan un papel crucial en traducir la visión de seguridad en acciones diarias y en modelar comportamientos seguros.
- Organización comprometida con el Aprendizaje: La capacidad de aprender de incidentes, tanto propios como de la industria, y de implementar mejoras continúas basadas en estos aprendizajes. Esto incluye la disposición a cuestionar prácticas existentes y buscar activamente formas de mejorar.
- Empoderamiento de los Empleados: Dar a los empleados la autoridad y confianza para tomar decisiones relacionadas con la seguridad, detener operaciones inseguras y sugerir mejoras sin temor a consecuencias negativas.
La próxima semana continuaremos analizando la metodología para medir “la cultura de la seguridad” en las empresas, por lo que no te pierdas la 2a. parte de este artículo.
¡Hasta el Próximo Vuelo!
Era Calderón
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