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23/05/2024

El Impacto Conjunto del Calor Extremo y la Contaminación del Aire en la Salud Humana

Cesar Augusto … / Lunes, 11 Marzo 2024 - 01:00

En un mundo donde los termómetros alcanzan nuevas alturas y la calidad del aire disminuye a un ritmo alarmante, es crucial entender cómo estos factores afectan nuestra salud. La tesis central es que el calor extremo y la contaminación del aire, aunque ya perjudiciales por separado, pueden tener un impacto conjunto aún más devastador. 

El cambio climático y la contaminación del aire, considerados dos de los desafíos ambientales más apremiantes de nuestra época, tienen efectos negativos en la salud humana. Cuando estos dos fenómenos se combinan, los efectos adversos pueden intensificarse. Estos problemas ambientales se agravan debido al cambio climático, representando un riesgo significativo para la salud de la población, especialmente para grupos vulnerables como niños, personas mayores y aquellos con enfermedades crónicas. 

El Calor Extremo y la Salud Humana 

El calor extremo se refiere a temperaturas que son mucho más calientes o húmedas que las normales para una ubicación en particular. Estos eventos de calor extremo pueden durar días o incluso semanas. El calor extremo puede tener una serie de efectos en la salud humana. En el nivel más básico, puede llevar a la deshidratación y al agotamiento por calor. Sin embargo, en casos más graves, puede provocar golpes de calor, que son una emergencia médica y pueden ser potencialmente mortales. 

Según la Organización Mundial de la Salud, entre 1998 y 2017, más de 166 mil personas murieron debido al calor extremo. Además, un estudio publicado en la revista Nature Climate Change encontró que, si no se toman medidas para combatir el cambio climático, para 2100, hasta tres cuartas partes de la población mundial podrían estar expuestas a 20 días al año de calor potencialmente letal. 

La Contaminación del Aire y la Salud Humana 

La contaminación del aire es una mezcla de partículas sólidas y gases en el aire. Los contaminantes del aire pueden ser naturales o producidos por actividades humanas. Entre los contaminantes más comunes se encuentran el dióxido de azufre, los óxidos de nitrógeno, el monóxido de carbono, el ozono y las partículas en suspensión. Según la Organización Mundial de la Salud, la contaminación del aire es responsable de aproximadamente 7 millones de muertes prematuras cada año. 

Además, indica que casi toda la población mundial (el 99%) respira un aire que supera los límites de calidad del aire establecidos por la OMS y que pone en peligro nuestra salud. 

Actualmente más de 6000 ciudades en 117 países están monitoreando la calidad del aire, un aumento de casi seis veces desde 2011. A pesar de este monitoreo, las personas en estas ciudades todavía están expuestas a niveles insalubres de partículas finas y dióxido de nitrógeno, especialmente en países de ingresos bajos y medios. 

La Interacción entre el Calor Extremo y la Contaminación del Aire: 

La interacción entre el calor extremo y la contaminación del aire es un aspecto crucial que influye en la salud humana. Cuando estos dos factores se combinan, pueden exacerbarse mutuamente, aumentando así los riesgos para las personas expuestas. 

Por un lado, el calor extremo puede intensificar la formación de contaminantes atmosféricos, como el ozono troposférico, a través de reacciones químicas en la atmósfera. Esto puede resultar en una mayor concentración de partículas nocivas en el aire que respiramos. 

Por otro lado, la contaminación del aire puede agravar los efectos del calor extremo al atrapar el calor cerca de la superficie terrestre, lo que contribuye a la formación de lo que se conoce como "islas de calor urbano". 

Un ejemplo claro de esta interacción se observa en las ciudades altamente industrializadas y emblemáticas como Ciudad de México, Tokio y Nueva Delhi. Estas metrópolis globales evidencian de manera preocupante la interacción entre el calor extremo y la contaminación del aire. En estos centros urbanos, las altas temperaturas y la contaminación del aire se combinan para crear condiciones ambientales extremadamente adversas. 

Estudio de Caso 

Estudio de Caso 1: Olas de Calor en Europa (2003) 

Durante una ola de calor en Europa en 2003, las muertes aumentaron en un 60% en las áreas con los niveles más altos de contaminación del aire en comparación con las áreas con los niveles más bajos. Este estudio demuestra cómo el calor extremo y la contaminación del aire pueden interactuar para tener un impacto devastador en la salud humana. 

Estudio de Caso 2: Contaminación del Aire en Nueva Delhi (2019) 

En 2019, la contaminación del aire en Nueva Delhi causada por la quema de residuos y cultivos generó un aumento rápido de problemas respiratorios y enfermedades cardiovasculares en la población, resaltando las consecuencias inmediatas de la contaminación para la salud. 

Estudio de Caso 3: Incendios Forestales en Australia (2019-2020) Durante los incendios forestales en Australia en 2019 y 2020, el humo aumentó las hospitalizaciones por problemas respiratorios y agravó el asma. La exposición a partículas finas afectó la salud cardiovascular, evidenciando cómo estos eventos extremos impactan a largo plazo en la salud de las comunidades afectadas. 

Estudio de Caso 4: Aumento de Días de Calor Extremo Según un estudio de la BBC, el número de días de calor extremo por año, cuando las temperaturas alcanzan los 50º C, se han duplicado desde 1980. Este aumento en los días de calor extremo puede exacerbar los efectos de la contaminación del aire en la salud humana. Estos estudios de caso subrayan la interconexión entre el calor extremo y la contaminación del aire con graves consecuencias para la salud humana, reforzando la necesidad de abordar el cambio climático y mejorar la calidad del aire para proteger la salud global. 

El calor extremo y la contaminación del aire, ambos subproductos del cambio climático, tienen un impacto significativo y perjudicial en la salud humana. Este impacto se ve exacerbado por la interacción de estos dos factores. A medida que avanzamos hacia el futuro, es crucial que continuemos investigando y tomando medidas para proteger nuestra salud y la de las generaciones futuras. La mitigación de estos efectos requiere un esfuerzo global y un compromiso con la sostenibilidad y la protección del medio ambiente.

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