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23/09/2021

De cegueras y otras afectaciones al desarrollo

José Medina Go… / Domingo, 27 Junio 2021 - 21:12

Sin duda una de las principales herramientas en el vuelo es la vista, es decir, la capacidad de ver y entender el entorno donde uno se encuentra. Ya sea por referencias físicas, por instrumentos o ambas, sin ese acceso a la información el vuelo es prácticamente imposible. Es significativo que esta obviedad afirmativa nos sirva como una clara analogía a lo que esta experimentando nuestro sector aeronáutico comercial. Así como para el vuelo se requiere “ver” de una forma u otra, para la aviación nacional ese acceso a la información también es esencial para adquirir información y poder tomar decisiones.

El decidir y actuar en consecuencia es parte del proceso cognitivo esencial del ser humano, y es lo que define la interacción del presente y la proyección al porvenir. Sin embargo, el tomar decisiones sin “ver” o “entender” el entorno, ya sea “físicamente” o por “instrumentos”, es equivalente a volar ciego: definitivamente es una mala idea. Por su parte, existen diferentes tipos de ceguera, y entender las causas de éstos nos puede ayudar a identificar los problemas que los originaron, así como a reconocer posibles alternativas de solución.

El primer tipo de “ceguera” es enteramente físico, es decir, que no se cuentan con los instrumentos, medios o recursos para acceder a la información. Esto implica que, aunque los fenómenos que integran la realidad se encuentran interactuando en el medio que nos encontramos, simplemente no podemos percibirlos. En parte esto le ocurre a nuestro sector, ya que como consecuencia de la crisis multifactorial del 2020 en los primeros seis meses del presente año todavía no podemos percibir con claridad la realidad. Esto se complementa con otros factores que contribuyen a nuestra falta de perspectiva en el momento actual.

La “ceguera cognitiva” ocurre cuando estamos concentrados en un fenómeno o proceso, y debido al elevado nivel de atención en que nos encontramos dejamos de percibir otros factores circundantes. Esto contribuye a lo presentado anteriormente, ya que mientras que nuestro sector (al igual que buena parte del planeta) estaba concentrado en la crisis del COVID-19, otros fenómenos que potencialmente pueden ser nocivos pasaron relativamente desapercibidos. Y estos, al no recibir su justa atención, crecieron de manera considerable. Esto es parte de lo que comentamos en este espacio la semana pasada.

El siguiente tipo de “ceguera” es el voluntario, es decir, cuando por conveniencia o coyuntura es conveniente no ver un fenómeno o proceso, relegando al mismo a un papel secundario. De primera intención esto parecería una clara negligencia, pero en ocasiones las grandes empresas -de las cuales las aeronáuticas no pueden exentarse- lo hacen para “tomar tiempo” y poder resolver algunos temas complicados. No es lo ideal, pero es una práctica indiscutible, que tiene profundos efectos colaterales.

Uno de tales efectos es que al voluntariamente dejar de lado temas o decidir no atenderlos, estos pueden convertirse en problemas, que ultimadamente causan muchos mayores daños y gastos correctivos. Esto también nos ocurrió en 2020 e inicios del 2021, cuando por razones autoexplicables algunos temas esenciales del sector para la Seguridad Aérea Integral y el Desarrollo Prospectivo se dejaron de lado para hacer frente a la crisis inmediata.

Entrando al segundo semestre del 2021, es claro que como comunidad internacional estamos en franco proceso de recuperación de la crisis global que enfrentamos. En mayor o menor medida, prácticamente todas las sociedades del mundo se han adaptado al nuevo entorno que vivimos, y frente a una realidad que cambió profundamente nuestra civilización nos preparamos para una nueva etapa de crecimiento y desarrollo. Si revisamos la historia de la humanidad, después de cada gran crisis existe un periodo de ampliación, crecimiento y proyección; y actualmente nos encontramos en la víspera de esta nueva etapa. Difícil es decir exactamente cómo, cuándo y con qué efectos vendrá este nuevo periodo, pero es prácticamente un hecho estamos muy cerca del mismo.

Pero para ello, tanto como parte de la comunidad global como sector aeronáutico nacional debemos reconocer cuáles son los principales obstáculos en este porvenir. El primero, a juicio del suscribiente, es la “ceguera” en que hemos incurrido. Haciendo alusión a la descripción de los diferentes tipos de falta de visión que enfrentamos, México fue víctima voluntaria e involuntaria de los tres. Por una parte, nos dejamos llevar por la coyuntura global, pero por otra, fue conveniente no hacer caso de varios procesos complejos en su momento. Claro, esto esta causando problemas mayores en el mediano plazo, como fue la pérdida de la Categoría 1 por la FAA, así como una intensa crítica internacional por las cuestionables medidas implementadas en nuestro sector.

La iniciativa privada, pese a que tomó un papel preponderante en la crisis del 2020 para tratar de mantener el sector a flote, tuvo que tomar decisiones difíciles. Respondieron a lo urgente, en ocasiones dejando atrás lo importante. Los primeros seis meses de este año se ha tratado de enmendar el rumbo, y sin duda los siguientes seis se caracterizarán por dar continuación a estas medidas. Pero lo que es totalmente inexplicable es el papel silencioso y en ocasiones ausente de las autoridades. Hemos dicho una y otra vez en este espacio, su función es ser guías y punteros del sector aeronáutico nacional, no obstáculos o figuras silentes que tan sólo se limitan a emitir disposiciones inconexas y a sumarse a los esfuerzos del sector privado ya que no tienen otra alternativa.

Esto es lo que vimos en el 2020 y en los primeros seis meses del 2021. Tres tipos de “ceguera” que tienen solución, pero que requieren de identificación de causas y, más importante, voluntad resolutiva. Con la distancia crítica que nos da la coyuntura temporal contemporánea, así como por las experiencias vividas y analizadas en los últimos dieciocho meses, no tenemos excusa ya para señalar que “no podemos ver el entorno ni lo que se aproxima”. Mientras que no tenemos el don de la clarividencia, las claras señales de lo que ocurre en el entorno inmediato a nivel internacional y global son claras. Hemos ya atendido la crisis “urgente”, por lo que podemos regresar a lo importante, que es el desarrollo. Y ya no podemos “dejar pasar” fenómenos y procesos por conveniencia, así que la única opción es asumir la responsabilidad que enfrentamos como sector.

En otras palabras, aunque es imposible suprimir la “ceguera” que es inherente a nuestra especie para el desarrollo prospectivo, ya no tenemos excusas en el sector aeronáutico mexicano para hacer frente a los retos que tenemos para el desarrollo. El sector privado ha demostrado voluntad, iniciativa y resolución. Es ahora labor obligada de las autoridades asumir un liderazgo necesario y conducir el rumbo aeronáutico nacional en la ruta de la recuperación y el desarrollo.

A menos que la intención sea “seguir ciegos” y en vez de desarrollarnos retroceder, en vez de volar lejos ni siquiera despeguemos, y en vez de mirar a los cielos se quiera mirar a la tierra. Ahí las opciones, veremos cuales son las decisiones, que, en este momento, ya son enteramente suyas.

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