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23/10/2021

Seguridad al “Ahí se va”

José Medina Go… / Domingo, 25 Abril 2021 - 22:08

Este espacio semanal tiene por objeto presentar al lector reflexivo una serie de planteamientos que le permitan analizar, dimensionar y conceptualizar diversos aspectos del entorno aeroespacial nacional y global. Para tal fin, procura abarcar diversos temas, fuentes, medios y temáticas internacionales para contribuir a una discusión informada y con visión prospectiva para el sector aeronáutico nacional contemporáneo, tanto en los ámbitos público como privado. Sin embargo, hay temas y sucesos que por su relevancia y transcendencia no pueden evitarse, ni deben obviarse. Estos son, por definición, estratégicos y críticos para México y su sociedad, y en estos casos es obligación del suscribiente insistir en ellos. Me parece que no hay tema más importante para la aviación nacional e internacional que la Seguridad Aérea, la cual no puede ser demasiado reiterativa, demasiado insistente, o excesivamente aplicada. 

Si no hay seguridad no hay nada. La Seguridad Aérea implica el conjunto de condiciones prexistentes y permanentes que hacen permisivo el desarrollo, gestión y operación de la aeronáutica. Sin ella no es posible ejercer esta acción humana. Esto no es negociable, alterable o cuestionable. Cualquier profesional de la aviación deberá coincidir que la Seguridad es la condición primaria de este medio, y muchas lecciones aprendidas se han ganado a costa de accidentes e incidentes prevenibles, donde la pérdida material y de vidas humanas marcó a nuestra industria de manera indeleble. Por eso es importante reiterar este tema cuando nos enfrentamos periódicamente a temas y situaciones en donde obviamente algo no pinta para bien. Es por ello que en esta aportación semanal es obligatorio volver a hacer un llamado de atención en torno a la Seguridad Aérea Nacional.

En ya varias columnas y aportaciones semanales en este y otros espacios, el suscribiente ha señalado que el “rediseño” del espacio aéreo sobre el centro de México para dar cabida al “aeródromo” (por que de Aeropuerto Internacional no tendrá mucho) Felipe Ángeles es inherentemente peligroso e incurre en gastos innecesarios. De hecho, numerosas autoridades internacionales han señalado que la operación simultánea del AIFA, Benito Juárez y Toluca es prácticamente imposible y muy riesgosa. Mucho se ha hablado de este tema, y grandes críticas se han generado contra aquellos que hemos señalado los peligros de este “rediseño”. Pero la semana pasada el tema se “oficializó” cuando José Alfredo Covarrubias, Secretario General del Sindicato Nacional de Controladores de Tráfico Aéreo, así como otros funcionarios y representantes del sector (pilotos, controladores de vuelo y personal de soporte) han afirmado, documentado y señalado enérgicamente que el nuevo esquema de rutas aéreas es inherentemente peligroso al punto que al menos en una ocasión dos aeronaves estuvieron a punto de sufrir una colisión en pleno vuelo, y recurrieron a maniobras evasivas para prevenir una tragedia.

Evidentemente, aquellos defensores de este proyecto sin sentido señalarán que fue “error humano”, de controladores de vuelo y de los pilotos. Es más fácil culpar al factor humano, donde puede haber un deslinde de responsabilidades oficiales y evitar reconocer el problema de fondo: el multicitado “rediseño” del espacio aéreo no sólo no es eficiente, sino es inherentemente peligroso. ¿Por qué? Por que responde a intereses políticos, dogmáticos y mediáticos, no a necesidades y condiciones técnico-operativas. Recordemos que este replanteamiento responde a “demostrar” -casi a como dé lugar- que el Aeropuerto Felipe Ángeles es viable y puede operar de manera simultánea con el Benito Juárez (CDMX) y con el Adolfo López Mateos (Toluca), así como a presiones nacionales e internaciones en torno a un proyecto que no es ni una mera fracción del innecesariamente extinto Nuevo Aeropuerto Internacional de México en Texcoco.

Sin embargo, por contundente que haya sido la declaración del titular del SINACTA esta no queda ahí. También afirmó en diferentes espacios informativos que SENEAM ha ocultado deliberadamente los reportes de posibles accidentes, en clara negligencia a la seguridad de las operaciones aéreas. En otras fuentes y medios se ha podido recuperar indicios que en realidad hay de dos a tres connatos de incidentes aéreos diarios como resultado del “rediseño”, que han sido evitados gracias a la gran labor de los controladores de vuelos y a la prudencia profesional de cuantiosos pilotos. De manera independiente, el suscribiente tiene conocimiento de varios incidentes que pudieran haber derivado en accidentes aéreos graves, que fueron evitados gracias a que hubo prudencia y mesura por parte del personal involucrado, pero que indudablemente resultaron producto de este manejo innecesariamente complejo y cuestionable del espacio aéreo sobre el centro del país.

Si esto no fuera lo suficientemente preocupante, existen numerosos indicios reportados ya en varios espacios informativos nacionales e internacionales que SENEAM y la AFAC deliberadamente evitan recopilar y dar seguimiento a los reportes o la información derivada de estos connatos de incidencias. Los motivos son demasiado obvios: si lo hicieran tendrían que informarlos, y de hacerlo quedaría expuesto que este rediseño es altamente ineficiente y peligroso. Es decir, para dar cumplimiento al capricho presidencial se encuentran obviando su responsabilidad profesional con la seguridad aérea nacional. Escenario más peligroso y preocupante no puede haber.

Algunos lectores podrán indicar que estas afirmaciones y consideraciones son mera especulación, y que inclusive el suscribiente es tendencioso. Pero la mejor demostración de ello reside en el inexplicable silencio de la AFAC y SENEAM al respecto. Desde hace casi dos años este “rediseño forzoso” ha sido encabezado por Víctor Manuel Hernández Sandoval, titular de SENEAM, pero que a la fecha ha guardado un inexplicable (y frustrante) silencio ante las críticas y señalamientos de los peligros existentes por su proyecto. Por su lado, también esperamos un posicionamiento oficial del Gral. Div. FAPA DEMA (Ret.) Carlos Antonio Rodríguez Munguía (titular de la AFAC) en torno a lo que a todas luces representa ya un riesgo inminente sobre los cielos del centro del país derivado de un proyecto que ha dado claras muestras de su ineficiencia y dubitable integridad.

Es así como actualmente tenemos un escenario de alto riesgo en la aviación en México. Tenemos un rediseño de aerovías que fue elaborado evidentemente sin considerar todos los factores intervinientes, o bien que si se tomaron en cuenta respondieron a una exigencia presidencial para dar sustento mediático y público a otro proyecto destinado al fracaso inevitable en el mediano y largo plazo. Como tantas otras iniciativas en la presente administración parece que fue elaborado “al vapor”, al “ahí se va”. Sin embargo, esta postura y desdeño por la observancia técnica y el apego a los requerimientos reales de la aeronáutica contemporánea puede generar un terrible accidente que sin duda va a costar vidas humanas. 

Si esto ocurre sabremos claramente quién es responsable, y por qué. Esa negligencia no oculta con silencio, sino debe ser atendida de manera profesional. Las voces en el medio siguen alzándose, y aunque no se publiquen de manera enfática, al interior ya generan preocupación. Este tema debe ser atendido, antes de que su inevitable desenlace sea tan público que no pueda ser ya silenciado. En ese momento, esperemos no culpen a los pilotos difuntos o a los controladores abrumados. 

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