
Aeroméxico y Delta solicitaron formalmente el viernes pasado al Tribunal de Apelaciones del 11° Circuito de Estados Unidos que suspenda la orden emitida por el Departamento de Transporte (DOT) que los obliga a terminar su joint venture.
Entre los argumentos que presentó la aerolínea mexicana como justificación para pedir la suspensión de la terminación de su alianza, está el enfrentar daños “inminentes e irrecuperables” en forma de costos de cumplimiento y reestructuración; también pérdidas de “buena voluntad, clientes y contratos corporativos”, y finalmente, daños estructurales derivados de posibles pérdidas en temporadas de slots y en la planificación de la red.
En septiembre pasado, el DOT decidió no renovar la inmunidad antimonopolio a los socios, argumentando que éstos se estaban beneficiando de la decisión del Gobierno mexicano de recortar los slots y prohibir la entrada de nuevos competidores en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM).
Bajo los términos y facilidades de la joint venture que inció en el 2017, la aerolínea mexicana ha transportado alrededor de 58 millones de pasajeros y operado unos 454 mil vuelos, cubriendo cerca de mil 13 millones de kilómetros entre ambos países.
Pero el regulador americano le dio a las empresas hasta el 1 de enero de 2026 para acabar con su alianza.
“La transición no puede llevarse a cabo sin incurrir en costos sustanciales e irrecuperables y sin generar interrupciones en el negocio, ni la joint venture podría ser restaurada fácilmente en su forma anterior si la petición de revisión de Aeroméxico y Delta resulta finalmente exitosa”, se puede leer en el documento dirigido al Tribunal.
Delta, por su parte, aseguró que también sufriría pérdidas si no se suspende la orden mientras se emite una resolución judicial; además calificó la decisión del DOT como “arbitraria y caprichosa”, también de poco realista y con una base de razonamiento “no comprobado, irrelevante y especulativo”.
La aerolínea sostuvo que tuvo que cancelar ya dos vuelos entre Estados Unidos y México como consecuencia de la medida y que podría cancelar más durante el verano de 2026.
Reuters publicó que el DOT rechazó el mismo viernes la solicitud de las aerolíneas para retrasar la orden, por lo que ésta se mantiene para el 1 de enero del siguiente año.
De acuerdo con datos del DOT, Aeroméxico y Delta controlan el 60% de los vuelos de pasajeros en el AICM, pero las aerolíneas argumentan que solo tienen el 20% del total de asientos del mercado transfronterizo, frente al 21% de American, lo que deja claro que es un mercado altamente competido.
Aeroméxico también pidió al Tribunal resolver su moción antes del 14 de noviembre entrante, esto para poder recuperar un “sentido de orden y una visión clara sobre el futuro y para brindar certeza al público viajero”.
Por su parte, el analista Fabricio Cojuc cuestionó el que ambas aerolíneas tengan que asumir un castigo por acciones hechas por terceros, en este caso el Gobierno de México al recortar los slots del AICM.
“Más allá de los aspectos jurídicos, me parece que ambas partes (aerolíneas y DOT) han expuesto sus argumentos de manera sumamente convincente en este ir y venir legal.
“En resumen: al final del día, ¿por qué deberían estas aerolíneas ser penalizadas por decisiones regulatorias fuera de su control? ¿Podría este ser el factor decisivo que incline la balanza de la justicia a su favor?”, escribió el especialista en LinkedIn.







