
Japón se posiciona como uno de los destinos internacionales de mayor crecimiento en el interés del viajero mexicano, motivado por una fuerte demanda hacia rutas de largo alcance, experiencias culturales auténticas y destinos percibidos como seguros, organizados y aspiracionales.
En este contexto, el Aeropuerto Internacional Dallas Fort Worth (DFW) emerge como una plataforma estratégica para conectar eficientemente a México con Asia, particularmente con Japón.
Desde DFW, los pasajeros tienen acceso a vuelos directos hacia los aeropuertos de Narita (NRT) y Haneda (HND) en Tokio, operados por American Airlines y Japan Airlines, ambas integrantes de la alianza oneworld.
Esta colaboración permite ofrecer una experiencia de viaje continua e integrada, que incluye beneficios como acumulación de millas, coordinación de horarios y mayor protección de conexiones, lo cual resulta especialmente valioso para el viajero mexicano que busca comodidad, eficiencia y confiabilidad.
Uno de los principales diferenciadores de esta conectividad es la posibilidad de volar al Aeropuerto de Haneda, considerado el más conveniente para visitar Tokio por su cercanía al centro urbano. Desde HND, es posible acceder a zonas como Shinjuku, Shibuya o Ginza en tan solo 15 a 30 minutos, mientras que desde Narita los tiempos de traslado suelen superar los 60 minutos. Esta versatilidad en los puntos de entrada permite al viajero optimizar su tiempo en Japón y facilita las conexiones internas hacia otras ciudades asiáticas.
El Aeropuerto DFW también juega un papel fundamental como nodo distribuidor desde México. Con vuelos directos desde 28 ciudades mexicanas, su infraestructura moderna y tiempos de conexión competitivos, DFW se consolida como el hub preferente para diseñar productos turísticos hacia Japón. Ya sea para viajeros primerizos, turistas de lujo o segmentos de alto gasto, el ecosistema de aerolíneas aliadas y operaciones eficientes facilita la integración comercial y operativa para agencias de viaje y tour operadores.
El interés por Japón en el mercado mexicano responde a nuevas motivaciones de viaje: descubrimiento de culturas contrastantes, alto valor gastronómico, experiencias urbanas y tecnológicas. Tokio y Kioto siguen siendo referentes, pero se suma una oferta diversa que incluye destinos regionales menos saturados, propuestas de diseño, bienestar y viajes enfocados en la contemplación y la autenticidad. Estas tendencias permiten ampliar la estancia promedio y el gasto por pasajero, generando oportunidades de negocio sostenibles para el sector.







