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27/05/2024

América Latina ampliará su participación en la industria de los lanzamientos al espacio

Fermín Romero / Viernes, 10 Mayo 2024 - 01:00

Desde el inicio de la carrera espacial en 1957, proliferaron aproximadamente 158 bases o plataformas de lanzamiento de cohetes en el mundo, la mayoría fueron bases de lanzamiento para cohetes y misiles militares, por lo que hoy se encuentran inactivas, debido a que no todos los cohetes viajan al espacio. En el contexto actual de la nueva carrera espacial y el New Space, independientemente de las novedosas técnicas que se ensayan como las catapultas, carriles, elevadores, aviones espaciales, etc., se planea construir al menos 20 más para los siguientes años. Pero ¿dónde se encuentran los puertos espaciales que lanzan objetos al espacio?, la mayoría de ellos se concentran en los Estados Unidos, Rusia, Europa, China, India, Japón y Nueva Zelanda. Del comienzo de la carrera espacial a la fecha, solo son diez los países que dominan el ciclo espacial completo, es decir aquellos que tienen la capacidad económica y técnica de construir, fabricar satélites y lanzarlos con un vehículo espacial completamente propio: Estados Unidos, Rusia, China, India, Corea del Sur, Francia, Italia, Nueva Zelanda, Japón y España. No obstante, la región de América Latina también está cobrando relevancia en el escenario global de la industria de los lanzamientos espaciales. 

En primer lugar, Brasil, el Centro Espacial de Alcántara (CEA), fue creado para reemplazar al Centro de Lanzamiento da Barrera del Infierno, localizado en el estado de Rio Grande do Norte, pues el crecimiento urbano alrededor de la base no permitía ampliaciones. En 1979 el gobierno de Brasil aprobó la construcción de otra base en el estado de Maranhão que inició en Alcántara en 1987. A pesar del fatal accidente que causó la muerte de 21 personas y la destrucción de la infraestructura de lanzamiento, el 23 de agosto de 2003, el programa espacial brasileño continuó y en 2004 realizó el lanzamiento del cohete VSB30. La nueva plataforma de lanzamiento fue completamente terminada en el año 2011, reemplazando a la infraestructura destruida en el lamentable accidente. Actualmente, la base de Alcántara sigue realizando lanzamientos regulares de cohetes suborbitales en apoyo al desarrollo del programa de lanzadores orbitales y en colaboración con los Estados Unidos se negoció utilizar -desde 2021- el centro por parte de empresas interesadas en lanzar satélites desde el CEA, varias empresas presentaron propuestas para operar en Alcántara, cuatro de ellas brasileñas.

El 19 de marzo de 2023, el cohete lanzador de satélites de la empresa surcoreana Innospace -con una carga científica brasileña- fue lanzado con éxito desde el CEA, se trata del primer cohete de una empresa privada enviado al espacio desde Alcántara. La Fuerza Aérea Brasileña, en asociación con Innospace, realizó el lanzamiento del cohete Habit-TLV, que transportó una carga 100 % brasileña, llegando el CEA a 500 lanzamientos realizados en sus 40 años de historia. Innospace es una startup surcoreana que produce pequeños cohetes lanzadores de satélites y busca utilizar la base brasileña como plataforma para enviar satélites de diferentes países. Además de Innospace, la canadiense C6 Launch Systems es otra empresa que aprovecha la base brasileña para lanzar satélites; Virgin Orbit, de Richard Branson, también recibió el aval del gobierno brasileño para usar la pista de 2.6 kilómetros de Alcántara para su avión equipado para lanzar satélites; Vobra, destinada a llevar el sistema de cohetes de lanzamiento aéreo LauncherOne a la base, Hyperion y Orion AST. En una visita que hizo en mayo del año pasado a Brasil, Elon Musk, manifestó igualmente su interés en utilizar la base de Alcántara para lanzar los cohetes de su empresa SpaceX, sin embargo, tras la reciente demanda legal -entre Musk y autoridades brasileñas- esa posibilidad se ve lejana. El CEA está cercano al océano Atlántico, en una zona de baja densidad poblacional y a solo 2 grados al sur de la línea del Ecuador, lo que le da una posición geográfica estratégica, más próxima a la órbita geoestacionaria y ventaja a para colocar satélites en el espacio, al garantizar un ahorro de aproximadamente el 30 % del combustible utilizado en los lanzamientos. Adicionalmente, Brasil ahora proporcionará de forma autónoma servicios experimentales en un entorno de microgravedad utilizando el CEA, el VSB30 y la Plataforma Suborbital de Microgravedad (PSM), para la industria espacial brasileña, emprendedores e instituciones de ciencia y tecnología. 

En segundo lugar, Argentina, el Centro Espacial de Punta Indio es un puerto espacial ubicado sobre la ruta provincial N° 36 en Pipinas provincia de Buenos Aires, Argentina, con una superficie de 2000 m², es utilizado para probar los prototipos del Proyecto Tronador de la CONAE y la base de lanzamiento del cohete, una vez finalizado, será el Centro Espacial Manuel Belgrano, cerca de la de Punta Alta. A principios del año 2000, la CONAE inició el desarrollo de Tronador, buscando lugares para realizar pruebas y construir un puerto espacial, llegó a un acuerdo con la Armada Argentina en 2011, en el que esta última cedería terrenos de la Base Aeronaval Punta Indio y de la Base Naval Puerto Belgrano a la CONAE, para la construcción del sitio de pruebas y el puerto espacial. El Centro Espacial fue inaugurado el 23 de diciembre de 2014 y actualmente es utilizado por VENG (Vehículo Espacial Nueva Generación) para pruebas de motores.

En el Centro Espacial Manuel Belgrano, ubicado en la Base Naval de Puerto Belgrano, Buenos Aires, de la CONAE, está la plataforma de lanzamiento del lanzador Tronador II y III, contiguo al área de integración final del lanzador y el satélite que llevará a bordo. También se instalará una estación terrena para hacer el seguimiento y control del lanzador, que se complementará a la Estación Terrena de Tierra del Fuego. 

TRONADOR II es el proyecto que busca transformar a Argentina en potencia espacial. La empresa espacial argentina VENG tiene previsto que el lanzador de satélites Tronador II esté operativo en el año 2029. La CONAE avanza con los ensayos de los vehículos experimentales TII-70 y TII-150 versiones previas al lanzador que serán probadas hasta que el vehículo definitivo esté listo para ser lanzado al espacio. 

En tercer lugar, Perú, durante el primer Foro de Cooperación Espacial entre China y los países de América Latina y el Caribe (24-26 de abril, 2024) Proinversión, agencia de promoción de inversión privada del Ministerio de Economía del Perú, anunció la construcción del primer puerto espacial en la ciudad de Talara, en Piura. El proyecto tendrá una inversión aproximada de mil millones de soles y superará en extensión al Centro Espacial de Guyana de la Agencia Espacial Europea, cuya superficie es de 700 kilómetros cuadrados, el cual es actualmente el más grande de Sudamérica¸ el puerto espacial hará posible el lanzamiento de cohetes y naves espaciales para vuelos orbitales y suborbitales. La zona de Talara tiene una extensión de más de 1000 kilómetros, en la que desarrollar infraestructura de este tipo tendrá un alto impacto para ese país y acercará la tecnología espacial a las universidades e industria, además de posicionar a dicho puerto espacial como el más grande de la región, por lo que su construcción será ampliamente benéfica, de acuerdo con la propia Comisión Nacional de Investigación y Desarrollo Aeroespacial (CONIDA). Perú es Estado miembro de la Organización de Cooperación Espacial Asia-Pacífico (APSCO), por lo que se prevé asistencia técnica e inversión china en dicho proyecto. La Fuerza Aérea del Perú es la institución que definirá el lugar donde se construirá el puerto espacial, actualmente se encuentran en evaluación Piura, Chiclayo y Arequipa como posibles sitios para la construcción del proyecto; las autoridades peruanas han recibido asesoría de la NASA para elegir el lugar y materializar el primer puerto espacial. Hasta el momento, según ProInversión, se tiene previsto que el proyecto se construya en la base aérea El Pato, en Talara, Piura, principalmente debido a su proximidad a la línea ecuatorial.

En cuarto lugar, Uruguay. La Fuerza Aérea Uruguaya tiene, desde el inicio de la actual administración (2020), la intención de acceder al espacio, por lo que impulsa la creación de una agencia espacial en el Uruguay, así como potenciar a la industria, apoyada en socios privados. Para la consecución de ese objetivo la Fuerza Aérea del Uruguay formó la Junta Nacional de Política Espacial, asesorada por un consultor -ex director de la Agencia Espacial Brasileña-, y anunció la posible instalación de un puerto de lanzamiento de cohetes en Rocha. El proyecto estará ubicado en un predio que el Ministerio de Defensa tiene en la costa este y permitirá enviar al espacio nanosatélites de observación de la Tierra, construidos con apoyo de la empresa argentina Tlon Space S.A., misma que expresó su interés en el proyecto al gobierno uruguayo. La costa este del Uruguay tiene unos 100 kilómetros disponibles para lanzar los cohetes, dada la inclinación se puede lanzar a órbitas polares o ecuatoriales, además, se pueden lanzar cohetes sin intervenir el espacio aéreo de los países vecinos, lo cual representa una ventaja adicional. La elección de Rocha para este desarrollo tecnológico para los empresarios argentinos es una inmejorable ubicación para los lanzamientos hacia las órbitas polar y ecuatorial desde una única plataforma de lanzamiento, que además permite que el vehículo Aventura I —vehículo lanzador de Tlon Space ultraliviano que permite una operación continua y eficiente— no ingrese al espacio aéreo de otros países durante la trayectoria de vuelo.

Uruguay cuenta ya actualmente con inversiones de fabricantes de satélites y dispositivos que operan a los satélites en órbita como Satellogic y Epic Aerospace. Uruguay continúa trabajando en su camino en la nueva carrera espacial y el New Space de la mano de socios privados e inversionistas dentro y fuera del país. Este es el primer proyecto espacial de Uruguay y su objetivo es construir un conjunto de instalaciones para el lanzamiento de vehículos lanzadores al espacio. La iniciativa de construcción de un puerto espacial en un predio del Ministerio de Defensa, en la costa del departamento de Rocha, permitiría enviar al espacio nanosatélites de observación de la Tierra. El interés de Tlon Space es prestar el servicio de puesta en órbita de satélites de terceros, realizando lanzamientos desde ese puerto espacial, e ir creciendo de manera progresiva año tras año, con el armado y mantenimiento de las constelaciones de pequeños satélites en creciente demanda. De acuerdo con las consultoras internacionales Euroconsult, Frost & Sullivan y McKinsey, para el 2030 se habrán lanzado a la órbita baja entre 18.000 y 27.000 pequeños satélites. Seraphim Capital, por su parte, estima que para entonces serán 100.000 los nanosatélites en órbita.

En Uruguay se está conformando un clúster o hub de empresas orientadas a la actividad espacial que va a permitir garantizar la demanda local y regional de servicios de lanzamiento, además de que cuenta con normativas y procedimientos ágiles y sencillos que aplicará para regular las actividades espaciales y políticas de incentivo para el desarrollo económico. El proyecto de construcción del puerto para el lanzamiento de cohetes y satélites todavía es incipiente y se encuentra en sus primeras etapas, sin embargo, se prevé que 2025 sea el plazo definitivo.

En el caso de México, cuenta con una larga tradición en materia de cohetería experimental desde los años 60, 70, y 1993 en Puebla y San Luís Potosí. En 2012 se lanzó el cohete Cimarrón de la Universidad Autónoma de Baja California y en 2020 la Universidad Autónoma de San Luis Potosí lanzó el cohete Fenix, así como diversos proyectos independientes como Antares Aerospace, entre otros, que se han lanzado por separado, desde lugares o puntos de lanzamiento temporales y sin infraestructura; además de las tres ediciones del Encuentro Mexicano de Ingeniería en Cohetería Experimental (ENMICE). La posición geográfica hacia los océanos Pacífico, Atlántico y el Golfo de México, han sido un atractivo para inversionistas nacionales y extranjeros interesados en las plataformas de lanzamiento en territorio nacional. Extraoficialmente se sabe que la Agencia Espacial Mexicana (AEM) valora potenciales lugares para un posible puerto espacial en el futuro, aunque las capacidades nacionales actuales en la materia (puertos espaciales y vehículos lanzadores) aún tienen mucho desarrollo por recorrer.

En el contexto actual de la reforma constitucional en materia espacial, la formulación de ley secundaria “Ley Nacional de Desarrollo Espacial” que regule las actividades espaciales en México, dé certeza jurídica a inversionistas nacionales y extranjeros, y la elaboración del Plan Nacional de Desarrollo 2024 – 20230, ante el cambio de administración, es necesario considerar seriamente el impulso de proyectos de infraestructura espacial como puertos espaciales y vehículos lanzadores, que permitan a nuestro país su desarrollo científico espacial, además de consolidar una industria (ecosistema) espacial sólida en materia satelital (diseño, fabricación, lanzamiento, segmento terrestre, los datos satelitales podrán ser utilizados para el estudio del cambio climático y desarrollar estrategias para mitigar sus efectos, etc.), turismo espacial, minería espacial, formación de capital humano especializado, participación activa (con astronautas mexicanos) en estaciones espaciales internacionales de agencias espaciales y privadas, entre otras líneas de negocios que surgirán con la presencia humana permanente en la Luna (economía cislunar y lunar) y Marte a través del NASA Artemis Program, del cual México es signatario. Por ello, es importante impulsar desde ahora la educación STEM basada en proyectos y el emprendimiento espacial, vinculados con otras tecnologías emergentes como la inteligencia artificial (IA), machine learning, computación cuántica, big data, data science, entre muchas otras.

Contar con un puerto de lanzamiento de cohetes espaciales en México tiene múltiples ventajas, a nivel económico la construcción y operación de un puerto espacial generaría miles de empleos directos e indirectos en sectores de ingeniería, construcción, manufactura y servicios; atracción de inversiones extranjeras de empresas espaciales y tecnológicas, lo que estimulará la economía mexicana; impulso y desarrollo tecnológico de otros sectores como la medicina, agricultura y las telecomunicaciones; el puerto espacial puede impulsar la industria del turismo espacial en México. A nivel de desarrollo científico y tecnológico un puerto espacial detonará mayor investigación espacial que contribuiría al avance del conocimiento en áreas como astronomía, física, biología, astrobiología, geología, arquitectura espacial, entre muchas otras disciplinas. México podrá participar en diversas misiones de exploración espacial con otros países, lo que le permitiría tener un mayor papel relevante en la comunidad espacial internacional e igualmente servir como plataforma para la educación espacial, que apoyará a las nuevas generaciones de científicos e ingenieros mexicanos.

A nivel geoestratégico, la construcción de un puerto espacial colocará a México a nivel global como un país con capacidades espaciales avanzadas, lo que -sin duda- mejorará su imagen y posición en el mundo, reduciría nuestra dependencia de otros países para lanzar satélites, y nos dará autonomía en materia espacial que será utilizada para el desarrollo de tecnologías espaciales con aplicaciones militares, que contribuirá a la seguridad nacional del país, la gestión de los desastres provocados por fenómenos naturales, el monitoreo del medio ambiente y la contaminación, el combate al narcotráfico, la deforestación y la tala inmoderada, la delincuencia organizada, etc. Por ello, es fundamental impulsar la reforma constitucional en materia espacial, la Ley Nacional de Desarrollo Espacial, el PND 2024-2030, que contenga el Programa Espacial de México con visión de largo plazo (incluido el Programa Nacional de Actividades Espaciales y el Plan de Orbita 3.0), el Sistema Nacional de Innovación Espacial que en conjunto deben articular la hoja de ruta para desarrollo espacial futuro de México de este importante sector estratégico; con un presupuesto del 1% del PIB etiquetado en el Presupuesto de Egresos de la Federación. 

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