
Entre junio y agosto de 2026, ENAIRE coordinó 2,218 operaciones de drones en España, con actividades que abarcaron trabajos aéreos, inspección de infraestructuras, producción audiovisual y vigilancia medioambiental.
Los registros muestran una concentración de la actividad en Cataluña, Madrid y País Vasco, que en conjunto sumaron 1,222 operaciones, equivalentes a 55.1% del total.
Cataluña encabezó el registro con 516 operaciones durante el verano, seguida de Madrid con 451 y País Vasco con 255. Andalucía contabilizó 209 operaciones y Canarias 167. La Comunidad Valenciana alcanzó 111 coordinaciones, mientras que Galicia registró 108 y Castilla y León 90. Estas cifras reflejan la distribución territorial de actividades profesionales que requieren coordinación con el espacio aéreo.
Por mes, junio concentró el mayor número de operaciones, con 809 coordinaciones. En julio se contabilizaron 707 y en agosto, 702. La diferencia entre julio y agosto fue de cinco operaciones, mientras que entre junio y agosto se observó una reducción de 107 coordinaciones, equivalente a 13.2%. El comportamiento mensual también muestra una demanda sostenida durante el periodo vacacional.
Galicia registró uno de los incrementos mensuales más relevantes, al pasar de 29 operaciones en junio a 44 en agosto. Cantabria también aumentó su actividad, de 18 a 30 operaciones, mientras que Andalucía pasó de 61 a 75. En contraste, Cataluña descendió de 226 operaciones en junio a 128 en agosto, aunque conservó el primer lugar del acumulado trimestral. Estas variaciones responden a la programación de trabajos con drones y a las necesidades operativas de cada región.
Para facilitar la integración de los drones con el tráfico aéreo tripulado, ENAIRE dispone de herramientas digitales para la gestión y planificación de estas operaciones. ENAIRE Planea permite presentar solicitudes de coordinación, mientras que ENAIRE Drones ofrece funciones para planificar vuelos y consultar información relacionada con el espacio aéreo. La coordinación resulta necesaria para reducir riesgos de interacción con aeronaves tripuladas y apoyar una operación segura de los drones en distintos escenarios de uso.









