
El desarrollo de un mercado de combustible sostenible de aviación (SAF) con mecanismos de fijación de precios independientes del combustible convencional podría contribuir a reducir la exposición de las aerolíneas a la volatilidad del petróleo, además de disminuir las emisiones y fortalecer la seguridad energética del sector, indicó en un estudio la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA).
El organismo explicó que aunque el SAF puede producirse a partir de diferentes materias primas y procesos tecnológicos, sus precios continúan estrechamente vinculados a los del combustible convencional de aviación (CAF), lo que limita los beneficios de diversificación que podría ofrecer a las compañías aéreas.
Esta dependencia quedó en evidencia durante las perturbaciones registradas en Medio Oriente a principios de 2026, cuando los precios del petróleo y del combustible convencional aumentaron considerablemente, arrastrando también las cotizaciones del SAF.
Sin embargo, el aceite de cocina usado (UCO), una de las principales materias primas empleadas en la producción de SAF mediante el proceso de ésteres y ácidos grasos hidroprocesados (HEFA), no registró incrementos equivalentes.
El análisis señala que una de las principales causas de esta situación es la escasa madurez y liquidez del mercado de SAF, donde los precios suelen establecerse mediante una prima sobre el combustible convencional.
A esto se suma el reducido número de transacciones físicas y la ausencia de un mercado líquido de derivados financieros que permita establecer referencias de precios independientes.
Otro factor que influye en las cotizaciones es la demanda derivada de las obligaciones regulatorias. En septiembre de 2025, los precios del SAF registraron un fuerte incremento debido a que los proveedores aceleraron sus compras para cumplir con los requisitos de utilización establecidos por la Unión Europea.
Ante este escenario, el análisis de IATA destaca la necesidad de fortalecer la liquidez del mercado mediante políticas públicas estables que impulsen la oferta y la demanda, faciliten el financiamiento de nuevos proyectos y contribuyan a reducir la diferencia de costos entre el SAF y el combustible convencional.
Conforme aumenten los volúmenes comercializados y se consolide la industria, los precios del SAF deberán reflejar de manera más precisa los costos de sus materias primas y las condiciones específicas de oferta y demanda, en lugar de depender principalmente de las cotizaciones del combustible de aviación derivado del petróleo.









