
Mientras la Comisión Europea lleva a cabo una revisión de la adecuación y eficacia de la Directiva de la Unión Europea sobre Tasas Aeroportuarias (EU Airport Charges Directive) y del Reglamento sobre Slots (Airport Slots Regulation), y las normas sobre slots también son objeto de debate en el Reino Unido, un nuevo estudio cuestiona la suposición de que la reducción de los cargos aeroportuarios se traduce en tarifas aéreas más bajas, afirmó el Consejo Internacional de Aeropuertos para Europa (ACI Europa).
Por el contrario, la investigación concluye que la competencia entre aerolíneas y la capacidad aeroportuaria tienen un impacto mucho mayor en los precios que pagan los pasajeros.
El resumen del estudio, titulado “Qué determina realmente las tarifas aéreas” (What Really Drives Air Fares), se basa en un amplio análisis realizado por Oxera, que comprende más de 62,000 datos correspondientes a casi 6,000 rutas aéreas europeas.
El análisis de Oxera concluye que las variaciones en los cargos aeroportuarios tienen un impacto limitado e incierto sobre la tarifa final que pagan los pasajeros, a diferencia de la congestión aeroportuaria y la competencia entre aerolíneas, que constituyen factores determinantes de los precios de los boletos.
Entre los principales resultados destaca que al comparar un incremento del 10% en cada uno de estos tres factores, el estudio revela que los cargos aeroportuarios tienen el menor impacto en las tarifas aéreas, con un aumento de apenas 0.35%, mientras que la congestión aeroportuaria provoca un incremento de 0.93% y la concentración del mercado entre aerolíneas eleva las tarifas 1.06%.
La congestión aeroportuaria permite a las aerolíneas aplicar sobreprecios derivados de la escasez de capacidad, un fenómeno que no se limita a grandes centros de conexión como Londres-Heathrow, sino que se presenta de manera generalizada en los aeropuertos europeos donde existen restricciones de capacidad.
Se estima que estos ingresos adicionales derivados de la escasez ascienden actualmente a 6,400 millones de euros (mde) anuales, equivalentes a 13.54 euros por boleto de ida en aeropuertos congestionados.
Mientras que la entrada de una nueva aerolínea en una ruta se asocia con tarifas 6.7% más bajas, mientras que la salida de un operador está relacionada con precios 9.7% más elevados.
Olivier Jankovec, director general de ACI Europe, comentó que toda esta información cuestiona claramente la premisa de que mantener bajos los cargos aeroportuarios necesariamente beneficia a los consumidores. “Es un argumento conveniente para las aerolíneas que buscan reducir sus costos y proteger sus resultados financieros, pero que simplemente no resiste un análisis económico riguroso”, aseveró.
“Aunque los cargos aeroportuarios influyen en la elección de aeropuertos por parte de las aerolíneas y, por lo tanto, en dónde deciden desarrollar su red de rutas y desplegar su capacidad, no existe una correlación directa entre los cargos aeroportuarios y las tarifas aéreas. En otras palabras, la reducción de los cargos aeroportuarios simplemente no se traslada a los pasajeros mediante tarifas más bajas”, agregó.
Jankovec destacó que estas prioridades son esenciales para proteger la competitividad y la resiliencia del mercado europeo de la aviación.
“Convertirlas en realidad requiere reformar las regulaciones sobre los slots aeroportuarios de la Unión Europea y del Reino Unido, y no es casualidad que el Informe Draghi ya lo hubiera señalado hace más de dos años”.
Con el objetivo de respaldar esta reforma considerada urgente, ACI Europa también volvió a presentar su documento de posicionamiento actualizado sobre slots (Position Paper on Airport Slots), en el que establece propuestas concretas para modernizar la regulación.
Entre estas medidas se encuentran fortalecer las normas aplicables a nuevos participantes para facilitar una competencia efectiva entre aerolíneas, garantizar un uso más eficiente de la limitada capacidad aeroportuaria, aumentar la transparencia en la asignación de franjas horarias y otorgar a los aeropuertos una mayor participación en las decisiones sobre la distribución de su capacidad, con el propósito de atender las necesidades de conectividad de las comunidades a las que prestan servicio.









