
El levantamiento de las restricciones impuestas por el Departamento de Transporte de Estados Unidos (DOT) a las aerolíneas mexicanas representa una oportunidad para reestructurar Mexicana de Aviación, replantear su estrategia comercial y establecer nuevas rutas internacionales que contribuyan a mejorar sus resultados operativos, consideró Pablo Casas Lías, director del Instituto Nacional de Investigaciones Jurídico Aeronáuticas (INIJA).
En un análisis sobre la situación de la aerolínea estatal, el especialista en aviación señaló que es momento de modificar su plan de negocios, asignarle slots en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y aprovechar las posibilidades de expansión hacia el mercado estadounidense, particularmente ante las inversiones realizadas desde su creación en 2023.
Casas Lías advirtió que, pese a contar con una flota de aeronaves Embraer de última generación y recibir recursos públicos, Mexicana enfrenta dificultades para consolidar un modelo de operación sostenible.
En este sentido, recordó que para 2027 se contempla una asignación de 881 millones de pesos (mdp) en el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF), que se sumaría a los recursos destinados a la empresa durante los años anteriores.
A su juicio, la incorporación de 20 aeronaves Embraer no garantiza por sí misma el éxito comercial de la compañía, ya que la rentabilidad depende de una adecuada planificación de rutas, frecuencias, segmentos de mercado y costos operativos. Sostuvo que la adquisición de aviones debe responder a una estrategia de negocio previamente definida y no constituir el punto de partida de las operaciones.
El especialista también cuestionó el planteamiento original de Mexicana, orientado a atender destinos regionales de baja rentabilidad y ampliar el acceso al transporte aéreo.
Consideró que ese objetivo requiere una evaluación de los tipos de aeronaves y de las condiciones de demanda, pues operar rutas de baja densidad con equipos de mayores costos puede comprometer los resultados financieros.
Como parte de su diagnóstico, citó estadísticas de la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC), según las cuales Mexicana alcanzó una participación de apenas 0.9% en el mercado nacional de pasajeros entre enero y agosto de 2026, con un factor de ocupación de 61.3%.
Mientras que en el segmento de carga aérea doméstica, su participación fue de 0.5%, mientras que no registró presencia en las estadísticas internacionales de pasajeros y carga durante ese periodo.
Otro de los factores que identificó fue la ubicación de su base de operaciones en el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), cuyas condiciones de conectividad terrestre y aérea, a su juicio, limitan las posibilidades de crecimiento.
A ello sumó la volatilidad de los precios del combustible y la necesidad de fortalecer la experiencia especializada en aviación comercial dentro de la administración de la empresa.
El experto insistió en que Mexicana requiere una reestructuración integral que permita aprovechar la inversión pública y orientar sus operaciones hacia mercados con mayor potencial comercial.
Consideró que la posibilidad de establecer vuelos hacia Estados Unidos, junto con la asignación de slots en el AICM, constituye una oportunidad para corregir su estrategia y mejorar sus perspectivas financieras, aunque advirtió que su aprovechamiento dependerá de las decisiones que adopten las autoridades.
“El momento llegó. Habrá que esperar la voluntad oficial para que Mexicana despegue”, aseveró.[









