
Eve Air Mobility obtuvo un financiamiento de deuda por 150 millones de dólares (mdd) mediante un préstamo a cinco años otorgado por un sindicato integrado por Itaú, Banco do Brasil, Citibank y Mitsubishi UFJ Financial Group.
Los recursos respaldan el desarrollo de su aeronave eléctrica de despegue y aterrizaje vertical (eVTOL) y la preparación para su entrada en servicio, dentro de su plan operativo hasta 2028.
Eduardo Couto, director financiero de Eve Air Mobility, señaló que la obtención de deuda representa un hito para la empresa y un respaldo a su liderazgo en la configuración del futuro de la movilidad aérea urbana.
“La confianza de los bancos refuerza nuestro compromiso de ofrecer un ecosistema eVTOL integrado. Esta financiación proporciona recursos a largo plazo para acelerar el desarrollo, avanzar en la certificación y ejecutar nuestra hoja de ruta estratégica hasta 2028 y más allá”, indicó Couto.
La empresa destina los ingresos a investigación y desarrollo, integración de la aeronave en un sistema de movilidad aérea urbana y trabajo con proveedores de infraestructura y autoridades de aviación. El plan incluye actividades de certificación, validación de sistemas, definición de procesos de mantenimiento y preparación de operaciones, con apego a normas aeronáuticas internacionales.
Con esta operación, la financiación total de Eve asciende a 1,200 mdd, cifra que incluye capital y deuda. La estructura financiera busca sostener las fases de pruebas, certificación y preparación industrial, además de soportar la cadena de suministro y los servicios digitales asociados al despliegue de vertipuertos y gestión de flotas.
En el frente técnico, la compañía realizó el primer vuelo estacionario de su prototipo de ingeniería a escala real en instalaciones de pruebas de Embraer en Brasil. La prueba validó funciones como control fly-by-wire y gestión de energía, e inició una campaña de ensayos que se extiende durante 2026, con evaluaciones progresivas de rendimiento y seguridad.
En Estados Unidos, Eve amplía acuerdos con proveedores, clientes y socios operativos para definir rutas, modelos de servicio y requisitos de infraestructura. La estrategia prioriza la preparación de operadores, el soporte posventa y la integración con sistemas de gestión del tráfico aéreo, con el objetivo de habilitar operaciones comerciales en mercados urbanos conforme avanza la certificación.







