
Stephan Hirmer, director de Servicios a Pasajeros para Operaciones Aeroportuarias de Amadeus, afirmó que la digitalización de las aerolíneas modificará la configuración de las salas de salida y el uso de las instalaciones aeroportuarias.
Explicó que la evolución de los sistemas tecnológicos de las aerolíneas ya incide de forma directa en la operación diaria de los aeropuertos y en la experiencia de los viajeros.
Uno de los principales cambios se observa en la sustitución progresiva de los sistemas de control de salidas (DCS) por sistemas de gestión de entregas (DMS), que ofrecen mayor flexibilidad operativa.
Esta transición no solo impacta los procesos internos, sino también el diseño físico de las terminales y la forma en que el personal interactúa con los pasajeros a lo largo de su recorrido.
De acuerdo con Hirmer, los sistemas de gestión de entregas permiten un modelo de operación más conectado, basado en información en tiempo real y en la optimización constante de recursos.
Para los aeropuertos, este escenario representa un reto operativo y una oportunidad estratégica, ya que deben adaptar su infraestructura y procesos sin interrumpir las operaciones diarias.
Uno de los efectos más visibles se refleja en el replanteamiento del diseño de las terminales. Los mostradores de facturación fijos pierden relevancia, mientras algunas aerolíneas optan por modelos móviles en los que los agentes atienden a los pasajeros con tabletas, con acceso al registro unificado de servicios contratados, como asientos, equipaje y alimentos. Otras compañías amplían las zonas de autoservicio o combinan ambos esquemas.
La digitalización de documentos y el uso de verificación biométrica reducen la necesidad de amplias áreas destinadas a trámites. Este cambio libera espacio para otros usos, como áreas comerciales, zonas de descanso, espacios de trabajo y salas VIP, lo que mejora la experiencia del pasajero y amplía las oportunidades de negocio para los operadores aeroportuarios.
En la experiencia del viajero, la gestión basada en datos permite adoptar un enfoque más proactivo. Una visión operativa única, con información en tiempo real sobre vuelos, retrasos y requisitos regulatorios, facilita decisiones más precisas, como la asignación de puertas que reduzcan tiempos de conexión o el aviso anticipado a los pasajeros sobre cambios en el embarque.
Este nuevo modelo también impulsa los ingresos no aeronáuticos. Al reducir tiempos de espera, los pasajeros disponen de más tiempo para interactuar con tiendas, restaurantes y servicios. Los aeropuertos pueden colaborar con las aerolíneas para ofrecer servicios personalizados, como accesos rápidos, experiencias gastronómicas o servicios de terceros, en función del contexto del viaje.
Hirmer subrayó que la siguiente fase de esta transformación exige una mayor colaboración entre aerolíneas y aeropuertos. El intercambio de datos en tiempo real, apoyado en normas comunes, plataformas abiertas y modelos claros de gobernanza, permite anticipar flujos de pasajeros, ajustar recursos y activar servicios en el momento adecuado. A su juicio, los aeropuertos que adopten de forma proactiva estos sistemas estarán mejor posicionados para mejorar la eficiencia operativa y responder a las nuevas expectativas de los viajeros.







