
En los últimos años, la industria de la aviación ha estado bajo creciente escrutinio por sus declaraciones ambientales, impulsado tanto por la supervisión regulatoria como por la presión de consumidores e inversionistas que exigen compromisos reales con la sostenibilidad. El greenwashing—es decir, exagerar o tergiversar dichas afirmaciones—representa riesgos significativos en términos de reputación, finanzas y responsabilidad legal para el sector.
Al abordar este problema, Cirium afirmó que se requiere un cambio hacia la transparencia y la adopción de enfoques basados en datos científicos y precisos para la medición de emisiones.
Explicó que el greenwashing se refiere a la práctica en la que las aerolíneas realizan afirmaciones inválidas o engañosas sobre sus esfuerzos ambientales. Esto puede incluir exagerar el impacto de sus iniciativas de sostenibilidad, haciendo creer a los consumidores y grupos de interés que la empresa es más responsable con el medio ambiente de lo que realmente es.
De esta manera, el greenwashing conlleva múltiples riesgos; por una parte, erosiona la confianza del público y de los inversionistas, lo cual puede dañar seriamente la reputación de una marca y también atrae la atención de los reguladores, como se evidenció en 2024 con la acción de la Comisión Europea contra 20 aerolíneas, lo que puede derivar en consecuencias legales y financieras considerables.
Ahora, los inversionistas utilizan cada vez más criterios Ambientales, Sociales y de Gobernanza (ESG) para orientar sus decisiones. Por lo que hacer uso del greenwashing genera incertidumbre y debilita la credibilidad de una compañía, lo cual puede disuadir a los inversionistas comprometidos con la sostenibilidad y limitar el acceso a financiamiento.
Aunado a esto se tiene que muchos calculadores de emisiones tradicionales se basan en estimaciones generales y suposiciones que no consideran variables críticas como el tipo de aeronave, la eficiencia del motor o el consumo real de combustible. Esto da lugar a datos imprecisos e inconsistentes, lo que dificulta el seguimiento real del progreso y el cumplimiento de regulaciones cada vez más exigentes.
Es por ello que el sector necesita adoptar un sistema de monitoreo independiente que proporcione datos confiables, verificables y científicamente precisos sobre emisiones. Este enfoque mejora la transparencia, respalda el cumplimiento normativo y fortalece la confianza entre clientes, inversionistas y autoridades regulatorias.
Plataformas analíticas avanzadas, como EmeraldSky de Cirium, emplean técnicas de última generación y una amplia base de datos propietaria para calcular emisiones de CO2 con una precisión sin precedentes.
Al analizar detalles específicos de cada vuelo y aeronave, estas herramientas van más allá de las estimaciones generales, proporcionando una medición precisa del consumo de combustible y emisiones, tanto para vuelos realizados como proyectados.
EmeraldSky es una metodología avanzada desarrollada por Cirium que integra grandes volúmenes de datos y análisis para lograr una medición altamente precisa de las emisiones de CO2 de las aeronaves. Ofrece a la industria la transparencia y exactitud necesarias para cumplir con los compromisos ambientales y respaldar reportes de sostenibilidad creíbles.
Las aerolíneas deben comprometerse con la transparencia, para combatir el greenwashing, utilizando datos independientes y verificados para reportar sus emisiones. Invertir en analítica avanzada permitirá mediciones precisas y procesos de optimización.
También es esencial comunicar sus estrategias de sostenibilidad de forma clara, respaldando toda afirmación con datos verificables, y fomentar la colaboración en la industria para establecer un estándar universal de medición de emisiones.
En resumen, abordar el greenwashing en la aviación no solo es un desafío regulatorio, sino una oportunidad para fortalecer la confianza, proteger la reputación y construir una ruta sólida hacia las emisiones netas cero. A través de prácticas transparentes y la aplicación de datos precisos basados en la ciencia, la industria puede demostrar avances reales, cumplir con las expectativas de los grupos de interés y apoyar los objetivos globales de sostenibilidad.







