
Luego de más de 50 años, Southwest Airlines eliminó su sistema de asientos abiertos y ahora sus clientes deberán elegir el lugar donde se sentarán, con algunos espacios cobrando una tarifa extra.
La transición concluyó el pasado 27 de enero y el último vuelo en tener asientos libres fue el WN1791 que viajó entre Honolulu y Los Ángeles, mientras que los primeros servicios con el nuevo formato fueron lo que salieron de San Juan (Puerto Rico) a Orlando y Manchester (New Hampshire) a Chicago Midway.
La nueva configuración operativa incluye categorías de asientos con espacio adicional para las piernas y ubicaciones preferenciales, además un nuevo formato de embarque por grupos que reemplaza la dinámica anterior en las puertas de salida.
Este cambio resultó de un proceso de transformación de 18 meses impulsado por la demanda de los pasajeros y la búsqueda de optimizar la experiencia de viaje, de acuerdo a lo expresado por la empresa de vuelo en un comunicado.
“Este es un nuevo capítulo para la aerolínea”, señaló Tony Roach, vicepresidente ejecutivo y director de Clientes y Marca de Southwest.
La aerolínea todavía mantiene su política de equipaje despachado sin costo, pero ahora segmenta su cabina para monetizar la elección de lugares específicos, una estrategia alineada con los estándares de la industria en los Estados Unidos.







