
Las aerolíneas en Estados Unidos mostraron su alegría por el fin del cierre de Gobierno (Shutdown), aunque advirtieron a los pasajeros sobre retrasos y cancelaciones persistentes.
Este 12 de noviembre en la Casa Blanca el presidente Donald Trump firmó una ley para reabrir el Gobierno, el cual llevaba cerrado desde el 1 de octubre.
Desde entonces, los servidores públicos no podían recibir su salario, entre ellos los controladores de tránsito aéreo; sin embargo, alrededor de 13 mil de estos profesionales tuvieron que seguir trabajando al ser considerados personal esencial.
Debido al ausentismo y carga de trabajo en los controladores, para el 7 de noviembre la Administración Federal de Aviación (FAA) ordenó reducir un 10% las operaciones aéreas en 40 aeropuertos del país.
Esta reducción comenzó en un 4% e iría subiendo gradualmente hasta llegar este viernes 14 a la cifra estimada, aunque tras la reapertura el secretario de Transporte, Sean Duffy, confirmó que los recortes para el jueves 13 se redujeron del 8% al 6% y quedaron congelados en ese nivel.
“Estamos agradecidos con los dedicados controladores y oficiales de la TSA que se presentaron a trabajar a pesar de no recibir salario. Además, miles de empleados de aerolíneas se han esforzado al máximo para atender a los pasajeros durante estos días difíciles”, expresó Airlines for America (A4A) en un comunicado.
El grupo, integrado por United, Delta, American y otras operadoras, exhortó al Congreso a garantizar que las futuras leyes de financiamiento no permitan que la aviación se convierta en daño colateral de los debates políticos.
“El Fondo Fiduciario de Aeropuertos y Vías Aéreas de la FAA cuenta actualmente con 5 mil millones de dólares (mdd) que podrían utilizarse para pagar a los controladores aéreos durante futuros cierres. Solicitamos al Congreso que considere una legislación que establezca una solución a largo plazo”, agregó.







