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21/09/2019

Futuros pilotos cambian avión por bicicletas

Anli Álvarez Ramirez / Lunes, 25 Septiembre 2017 - 11:05

Tras el sismo del pasado 19 de septiembre que dejó varios edificios colapsados en el centro del país, miembros del Colegio de Pilotos Aviadores de México (CPAM) habilitaron una brigada de ciclistas para llevar alimento a los rescatistas que trabajaron en las zonas de derrumbes.

Luego de recabar víveres en el centro de acopio que se instaló dentro del plantel de CPAM, los futuros aviadores distribuyeron tortas, sándwiches, agua, chocolates y electrolitos en las distintas colonias afectadas como Roma, Tlalpan, Del Valle y la Condesa, en Ciudad de México.

El traslado de los alimentos comenzó desde el miércoles 20 mediante una camioneta, pero la accesibilidad a las áreas devastadas resultó difícil con este vehículo. Por ello, para el día jueves, los voluntarios decidieron utilizar 10 bicicletas que facilitaron su tarea.

Para hacer entrega de estos productos –preparados personal administrativo de la institución–, los pilotos-ciclistas programaron sus salidas para coincidir con los cambios de turno de los rescatistas, con relevos a las 3 de la tarde y por la noche.

Ángel Domínguez, piloto del colegio, enfatizó que había mucha desinformación: “De repente se decía que ya había suficiente comida, pero era para los damnificados y no se estaba pensando en los rescatistas”, por ello (el CPAM dirigió) sus esfuerzos a este sector.

Aunado a ello, entregaron alrededor de 500 lámparas para apoyar en las labores de rescate.

Y dado que la búsqueda de sobrevivientes está por terminar, el Colegio de Pilotos donó los víveres sobrantes al centro de acopio de la Cruz Roja en Polanco, así como 60 cobertores.

Domínguez confirmó que seguirán enviando ayuda durante las próximas semanas, ahora a los estados de Puebla y Morelos, además de participar en las guardias nocturnas en albergues como el de la Cineteca Nacional, donde uno de sus objetivos es hacer más amena la estancia en ellos a los niños.

Cabe destacar que los recursos de la brigada fueron cubiertos en su totalidad por el mismo colegio, con colaboraciones voluntarias del consejo directivo.

“El compromiso de nuestra institución es velar por la seguridad de la gente civil, a final de cuentas somos comandantes no importa si estamos en aire o tierra”, concluyó Domínguez.

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