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18/08/2019

Guardia nacional ¿aérea?

José Medina Go… / Domingo, 3 Marzo 2019 - 20:08

En las últimas semanas, México ha sido testigo de un incandescente debate nacional en torno al rumbo de la Seguridad Pública, Interior y Nacional. De las críticas y cuestionamientos a las estrategias y las acciones de administraciones pasadas, hasta la presentación de nuevas iniciativas en materia de atención a la crisis de inseguridad que vivimos como sociedad, desde antes que la presente Administración Federal tomara formalmente el cargo ya se vislumbraba una importante discusión en la materia. Uno de los grandes temas que ha planteado el Gobierno Federal es la creación de una “nueva Fuerza Armada” –llamada así por el Titular del Ejecutivo– cuya misión será la de dar solución a un conflicto social y nacional derivado de la presencia de diversos grupos delincuenciales regionales y transnacionales.

La llamada “Guardia Nacional” ha pasado de ser un concepto debatible en los ámbitos académicos y ha pasado al debate legislativo, mediático y hasta internacional. Innecesario sería retomar y dar recuento en este espacio de lo que esta propuesta y las diferentes posturas político-sociales plantean sobre la misma, y escapa al alcance, tema, sujeto y objeto de este espacio el adentrarnos a una discusión académico-dialéctica de la misma. Lo importante a destacar es que esta “creación innovadora” se encuentra en proceso de consolidarse como una “institución nacional” –si es que en su momento tiene los atributos y características para ser considerada como tal– y que actualmente se plantea como uno de los aportes más representativos del presente gobierno.

Sin embargo esta “creación” no responde de manera integral a todos los ámbitos de la Seguridad Nacional, Interior y Pública de México, ya que deja importantes espacios vacíos y sin atención, los cuales en una estrategia nacional multidimensional deberían ser considerados. De entrada, esta nueva entidad deja sin atención el área de, probablemente, la mayor vulnerabilidad del Estado Mexicano: el espacio aéreo. Uno de los entornos estratégicos más importantes de cualquier Estado contemporáneo es el ámbito aeroespacial, y la capacidad de ejercer y hacer valer su soberanía –Estado de Derecho, para fines del presente– es una muestra no sólo de su Poder Nacional sino un requisito indispensable para su correcta gestión nacional. Visto de otro modo: en el entorno global contemporáneo, la capacidad de un Estado para mantener, defender y preservar su Espacio Aéreo es un importante indicador de su madurez, de sus capacidades y de su Poder Nacional.

Bajo el elegante y evidente adagio de que “quien controla los aires controla la tierra”, es prioridad de los Estados modernos desarrollar las capacidades mínimas necesarias para proteger y salvaguardar su espacio aéreo, promoviendo así su capacidad de defensa terrestre y manteniendo un entorno nacional permisivo para la vida pública y el mantenimiento del ejercicio de un Estado de Derecho indispensable para la vida nacional. En consecuencia, las naciones del siglo XXI deben mantener capacidades adecuadas para preservar su soberanía y seguridad aérea como parte de su Seguridad Nacional, y de esta manera sentar la base para sus capacidades de Defensa Nacional.

Actualmente, dicha labor está en manos de la Fuerza Aérea Mexicana, institución con más de un siglo de vida pero con una urgente necesidad de apoyos, incentivos, modernización e inversión. Más allá de discursos dogmático-ideológicos, de declaraciones institucionalizadas, o de posturas arraigadas en una proyección mediática tradicionalista, México debe reconocer que nuestra Fuerza Aérea posee importantes carencias y deficiencias en materia de proyección del Poder Aéreo Nacional. Descartando una crítica destructiva imprudente, innecesaria e improductiva, estas declaraciones no se orientan a menospreciar a tan noble institución sino a plantear la base para una urgente reflexión orientada a fortalecer a nuestra Fuerza Aérea. En un entorno donde a nivel inter-institucional y en el ideario popular se encuentra una trágica y confusa semilla de discusión en torno a si la FAM es una Fuerza Aérea (institución titular de proyección del Poder Aéreo Nacional y salvaguardar la soberanía nacional en nuestro espacio aéreo) o una Aviación Militar (rama del Ejército cuya función es única y exclusivamente apoyar a las operaciones militares en tierra) es importante que distingamos y definamos el papel de esta institución para el beneficio nacional en el corto, mediano y largo plazo.

Es así como nos encontramos ocupados de un debate en torno a la “Guardia Nacional” y sus impactos en la seguridad del país y sus ciudadanos y al mismo tiempo estamos dejando de lado y olvidando el esencial tema de la Defensa y la Seguridad Aérea Nacional. Reconociendo el importante papel que estos entornos representan para México es urgente llevemos nuestra mirada y discusión nacional a las alturas y a aquella institución constitucionalmente titular y garante de la consolidación y proyección del Poder Aéreo Nacional.

Sea entonces este un llamado a reconocer que nuestra Fuerza Aérea tiene una urgente necesidad de atención, de inversión y de proyección. Realicemos un diagnóstico frío y objetivo sobre esta noble institución, y veamos que si realmente queremos promover un entorno de “Seguridad Integral” debemos no sólo verlo desde tierra hacia tierra, sino desde tierra hacia el aire, del aire hacia el aire y del aire hacia tierra. Adquiramos entonces una visión de altura, congruente con la tendencia global, y adecuada a las necesidades de México en el siglo XXI.

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