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15/12/2019

Este aeropuerto lleva 26 años en construcción y aún no termina

Redacción A21 / Viernes, 2 Marzo 2018 - 11:08

Por Daniel Garbuno

En 1992, cuando Alemania recién estaba reunificada y había nombrado a Berlín como su nueva capital, la clase política tuvo una idea: construir un gran aeropuerto que tomara la faceta del principal aeródromo de aquella ciudad, y así reducir el uso de los otros dos aeropuertos berlineses de Tegel y Tempelhof.

El proyecto se gestó durante quince años, hasta 2006, cuando la Corte Federal Administrativa de Alemania autorizó la construcción del nuevo Aeropuerto de Berlín-Brandenburgo Willy Brandt (sus siglas de para la IATA son BER).

El gobierno alemán puso como fecha el 3 de junio del 2012 para inaugurar el nuevo aeropuerto, en un evento de gran magnitud que incluiría la presencia de Angela Merkel y otros políticos importantes de este país, además de que Lufthansa aterrizaría su recién adquirido Airbus A380.

Sin embargo, poco antes de la inauguración, el gobierno alemán la tuvo que posponer por “problemas técnicos”. Problemas que continúan hasta 2018 y que han hecho que, a la fecha, no haya despegado ni un solo avión del nuevo aeropuerto.

El costo original del aeropuerto, acorde al medio alemán Der Tagesspiegel, era de 2.5 mil millones de euros, y sin embargo para noviembre del 2017, este costo ya había incrementado a 6.6 mil millones de euros y la semana pasada, el gobierno anunció que se necesitarían otros 770 millones de euros para finalizar el aeropuerto con lo que el costo superaría los 7 mil millones de euros.

Además, el gobierno señaló que probablemente el aeropuerto abra sus puertas en octubre de 2020, aunque probablemente lo haga sin que esté terminada la parte estética del mismo. El medio Deutsche Welle señala al BER como la broma más larga y la vergüenza nacional más grande de Alemania. El medio Der Taggespiegel no es tan optimista y señala que la fecha de apertura podría ser, como mínimo, en 2021.

Y que inauguren el nuevo aeropuerto puede ser sólo el principio de sus problemas. Como señala Timothy Rooks en Deutsche Welle, Alemania y Berlín son muy distintos ahora de lo que eran en 1992. La capital teutona ahora es la segunda ciudad más poblada e importante de Europa, por detrás de Londres y si logran abrir el nuevo aeródromo, lo más seguro es que nazca saturado.

Tan sólo el año pasado los otros dos aeropuertos de Berlín tuvieron una afluencia de 33.3 millones de pasajeros. “Pero no se preocupen, los maestros planificadores ya tienen un nuevo plan, de 17 años y tres fases para aumentar la capacidad del aún no terminado aeropuerto y que albergue a 55 millones de pasajeros”, ironiza Rooks.

¿Cuál es la solución para los expertos y los berlineses? Que el gobierno alemán acepte su derrota, y vuelva a empezar desde cero.

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