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19/10/2018

Tiempos de ingenieros civiles y de aeropuertos

Juan A. José / Miércoles, 25 Octubre 2017 - 00:01

He empleado este privilegiado espacio para reconocer y recordar a algunos grandes personajes de la aeronáutica. En esta oportunidad, la pluma es de acero y, de ella, no emana tinta sino concreto hidráulico: hoy no voy a hablar de obras literarias sino de obras de construcción, particularmente, en materia aeroportuaria.

Por lamentables razones de todos conocidas, la demanda por los servicios de ingenieros civiles, especialmente de aquellos con las acreditaciones que les permiten certificar el estado de los inmuebles, está ahora sí que “por los cielos”.

Frecuentemente se me pregunta: "¿No conocerás por ahí algún ingeniero que pudiera venir a mi edificio a ver cómo quedó y para que lo certifique?" Y es que muchos de los míos saben que nací en cuna mecida por la mano de un ingeniero constructor, quien además me abrió las puertas de mi primera relación con lo aeronáutico al presentarme a muy temprana edad a su gran amigo y compañero de generación en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México, el ingeniero Federico Dovalí Ramos, a quien por ahí le debo agradecer que haya contribuido a que la turbosina sustituyera a la sangre en mis venas.

Conforme constato el esfuerzo de las autoridades –de todos los niveles– en atender los pendientes en materia de obra civil que dejaron los sismos de septiembre en la infraestructura nacional, pienso mucho en éste, quien es considerado el gran maestro de generaciones enteras de ingenieros civiles y constructores especializados en terminales aéreas.

Es más, no creo que haya un profesional mexicano más relevante en materia de diseño y construcción de aeropuertos que este ingeniero, cuya tesis profesional titulada “Operación de Aeropuertos” del año 1962 –por cierto, dedicada a mi padre– en la actualidad es una de las joyas de mi colección de textos aeronáuticos.

Pionero de la gestión oficial aeroportuaria, en la que ha ocupado altos cargos, y uno de los integrantes del grupo que hizo posible la creación en 1965 de Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA), el ingeniero Dovalí, además de ser un honesto y eficiente funcionario público y académico, ha sido contratado frecuentemente como experto en su especialidad por la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), poniendo así muy en alto el prestigio de la ingeniería aeroportuaria mexicana en misiones por toda América Latina.

Honor a quien honor merece, y en estos tiempos aciagos, el papel formador de funcionarios y técnicos como Dovalí se hace evidente entre aquellos profesionales de las obras civiles entregados a las tareas de paliar, en lo posible, los devastadores efectos de los fenómenos naturales que han asolado a México en las últimas semanas.

En todo esto, una buena noticia es que, con sus 82 años de edad, el ingeniero Dovalí sigue en las aulas y en los foros académicos.

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